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Amándonos y cuidándonos unos a otros
por Bob Rowe

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Cuando visitaba a varias personas en un hogar de cuidados para personas de edad avanzada, aprendí una de las lecciones más grandes de mi vida. Todos ellos compar-
tían el mismo discernimiento obtenido a través de muchos años de vida: Después de todo, en esa etapa de sus vidas, ni las po-sesiones, ni las carreras profesionales con-taban. Lo que sí importaba era a cuántas personas habían amado y cuántas personas les habían amado.

Soy el mayor de seis hijos, quienes tuvimos la buena fortuna de ser criados por padres amorosos y compasivos. Desde que éramos pequeños, papá y mamá nos hacían poner atención a las situaciones de otras personas, no para que esas personas dependieran de nosotros, sino para que sintiéramos afecto y consideración por ellas. Mis padres se sentaban a hablar con nosotros respecto a la importancia de ser agradecidos por lo que teníamos y de tratar de ayudar a los menos afortunados.

Mi abuela materna vivió con nosotros dieciocho años, eso me ayudó a adquirir ex-periencia en cómo tratar a la gente mayor. Siempre era maravilloso hablar con mi abuela, porque ella tenía tiempo, sabiduría y mucho que ofrecer. Tanto mi papá como mi mamá trabajaban, y mi abuela siempre estaba disponible para nosotros emocional, espiritual y físicamente.

Un don musical
Fui criado católico y asistí a clases en la escuela parroquial. Además del sustento espiritual que recibía en mi hogar, lo re-
cibía también de los sacerdotes y monjas en la escuela. Ellos me llevaban a ver gru-pos musicales de nuestra comunidad. Una hermana me decía: “Bob, saca tu guitarra y cántanos una canción”, y yo lo hacía de inmediato. Sentía una gran respuesta de amor y energía de la gente para quien cantaba. Para ellos la música significaba más que sólo un entretenimiento.

Comencé mi carrera de músico a principios de los años setenta, cantando música tradicional popular en conciertos y clubes. Adopté como práctica en mis viajes visitar durante el día casas hogares para personas de edad avanzada y tocar y cantar para ellos. Bien fuera en Chicago, Des Moines o New York, me daba cuenta de que a ellos les gustaba la música, especialmente música religiosa.

Estas personas habían sido apartadas del resto de la sociedad y se sentían solas. Como la música era ejecutada sólo para ellos, sa-bían que alguien se interesaba por ellos y sentía consideración por ellos. Yo sabía que había satisfecho una necesidad y los había motivado, y quería hacer más por ellos.

Aun así, nunca pensé que, al continuar haciendo más por ellos, llegaría a fundar Renaissance Enterprises en 1988. Recluté los servicios de varios de mis amigos que había conocido a través de los años. Comenzamos a presentarnos en casas hogares para enriquecer las vidas de las personas mayores y de los niños que vivían allí.

Somos un grupo de personas que tomamos el mensaje del evangelio muy en serio. Y éste es un mensaje de amor y servicio, lo que significa que trabajamos duro. Habíamos aprendido que si amábamos a la gente sólo por su apariencia externa, no íbamos a crecer espiritualmente. En el grupo Renaissance tratamos de ver más a fondo las necesidades de amor y afecto que cada persona tiene. Recuerdo a una niña que vivía en un centro para minusválidos. Ella estaba sentada en las gradas en uno de nuestros conciertos de Navidad y parecía que ni cuenta se daba de lo que sucedía. Pregunté a los niños si a algunos de ellos les gustaría venir al escenario y cantar conmigo, y casi todos los niños levantaron las manos, pero ella no. Me arrodillé ante ella y comencé a cantar una canción navideña. De pronto ella co-menzó a cantar conmigo y su cara se iluminó con una sonrisa. Lo que hice fue algo sencillo, pero creo que necesitamos volver a la sencillez en nuestro mundo. Somos bendecidos cuando hacemos algo que ofrece la bendición del gozo a otras personas.

Marcando una pauta
Mis padres y mi abuela fueron ejemplos para mí. De igual modo, ha habido gente que ha sido ejemplo de amor y consideración para mí y para muchos. Entre esas personas se encuentran San Francisco de Asís, Gandi, Madre Teresa, y por supuesto, Jesús. Ellos no acumularon grandes riquezas, pero marcaron una pauta positiva de bien en nuestro mundo. Ellos fueron grandes líderes espirituales. En mi opinión, el mundo sufre de hambre espiritual hoy en día.

Hemos lo-grado grandes avances tecnológicos en el último siglo, y nuestra conciencia espiritual tiene que crecer de igual modo. Creo en que debemos avanzar espiritualmente en el siglo 21, tal como lo hicimos tecnológicamente en el siglo 20. Sé que lo lograremos si nos dedicamos a ser amorosos y considerados unos a otros.

Bob Rowe actúa en más de cien presentaciones gratuitas al año y ha grabado varios CDs y audiocasetes, entre ellos Coming Home Again y Christmas Bells. Las ganancias de las ventas de estos dos álbumes son usadas directamente para el sostenimiento de Renaissance Enterprises, una organización sin fines de lucro, compuesta de artistas voluntarios y fundada por Bob en 1988. Bob también colabora en el mantenimiento de la página Web de Renaissance Enterprises: <www.visioncouncil.org/bobrowe>.

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"La paz original ... es esa que las almas sienten cuando se dan cuenta de que en el centro del universo habita el Gran Espíritu, y que este centro está realmente por doquiera, está en cada uno de nosotros."
- Black Elk, líder espiritual de tribus norteamericanas

"Todos somos ángeles con una sola ala. El único modo de volar es, por ende, abrazar a otro."
- Anónimo

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