¿Alguna vez te has sentido como si estuvieras “en la cima de una montaña”, cuando te sentiste tan cerca de Dios como te era posible? La clave para esa experiencia es estar consciente de tu entorno, hacer una pausa y observar el mundo a tu alrededor.
En la cima de la montaña, el tiempo parece detenerse. Si escuchas con atención, oirás como las plumas de las alas de las águilas capturan el viento. Y ese mismo viento acaricia tu rostro, como el aliento de Dios que te susurra en una voz que sólo tu alma puede oír.
Estas cosas —todas las cosas— son la creación de Dios. Y tú compartes esa unidad con esa vida.
Toma conciencia
¿Cómo tomas conciencia de la vida divina
a tu alrededor y en ti? En vez de pensar en el “ser” que
crees que eres, mira más allá de las
apariencias y reconoce tu herencia divina. Tu “verdadera” identidad
como creación
de Dios.
Tus relaciones personales también son oportunidades
de descubrir el vínculo subyacente de amor que
el espíritu divino ha establecido en ti y en
los demás. Tú eres el amor de Dios expresado
como un ser viviente. Tú eres uno con el amor
y la vida. En tus relaciones personales, el amor se
da a conocer primero por medio de la aceptación.
La diversidad es amor
Nuestra unidad tiene origen espiritual y trasciende cualquier problema terrenal. Aunque seamos diferentes de muchas maneras, descubrir la verdad universal de nuestra unidad se logra por medio de la diversidad.
Como somos tan diversos, aprendemos a amar a los demás
a pesar de las diferencias. Y la Verdad permanece:
superficialmente somos individuos únicos, sin
embargo, en lo profundo de nuestro ser todos somos
uno con Dios.
¿Estás listo para aceptar tu unidad
con toda la creación?
- Aquiétate. Apártate de las preocupaciones
del día por medio de la oración y la
meditación. En el silencio de tu alma, Dios
te aguarda.
- Lleva contigo ese sentimiento de paz al observar
todo lo que está a tu alrededor. Da a tu entorno
el regalo de tu atención. Pronto verás
la unidad y la diversidad de la vida que te rodea
completamente.
- Esfuérzate en demostrar respeto por cualquier
diferencia que puedas tener con otra persona, tal
como el idioma, la religión, el estilo de
vida, etc. Si buscas algo en común con otra
persona y parece que no lo encuentras, dirígete
a Dios en oración fervorosa y escucha la guía
que recibes. Con ojos de amor, pronto verás
el resplandor de la vida de Dios que brilla en cada
cosa viviente.
Ahora que has sentido un despertar al darte cuenta
de tu unidad con la creación, quizás
desees llevar ese sentimiento contigo por siempre.
Cuando practicas estas sugerencias regularmente, tu
sentimiento de unidad ocasional pronto cambiará a
un sentimiento de bienestar continuo a medida que lleves
una vida centrada en el amor.
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