La oración y la meditación
Un Poder y una Presencia
por el reverendo Duke Tufty
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Contemplando los horizontes del cielo, ve-mos un espacio tan vasto que es incomprensible. Por medio del avance de la tecnología, podemos observar las profundidades de nuestra presencia física.
Más allá de lo físico existe una energía común, un espíritu, que es la esencia de la vida. Llamamos a este espíritu Dios, y éste está presente en todo el universo como también en toda célula de nuestros cuerpos.
Pero una de nuestras percepciones más equivocadas —que nos abruma de vez en cuando— es pensar que estamos separados de Dios. El pensar que estamos separados de Dios puede hacernos sentir desamparados y temerosos cuando tenemos que enfrentar situaciones difíciles en la vida. Además, al vivir con la ilusión de estar separados de Dios, acudimos frecuentemente al mundo que nos rodea en busca de algo que nos sustente, que nos dé valor, o de lo que podamos depender por fortaleza, lo que nos desilusiona rápidamente. Hay dos modos básicos de fortalecer nuestra relación con Dios. El primero es comprender que la presencia de Dios en nosotros no es un mito sino algo real y que existe como amor incondicional y continuo. Dios nunca nos abandona, ni nos quita lo que necesitamos, ni nos condena como si no valiéramos nada. Para conocer verdaderamente nuestra unidad con Dios, debemos ir de nuestra mente a nuestro corazón, porque es con una conciencia de amor que podemos reconocer la presencia del Dios morador.
El segundo modo de fortalecer nuestra relación con Dios es tener fe absoluta en Dios. Cuando los problemas parecen abundar y los retos nos abruman, debemos permanecer seguros y confiados. Durante los momentos más difíciles, tendremos fe, esperanza, amor, fortaleza y paz mental al acudir a Dios, afirmando Su presencia y provisión. Tendremos lo que necesitemos.
Hay un Poder y una Presencia en el universo y en nuestras vidas. Al creer en Dios y confiar en Dios, nuestra copa verdaderamente rebosará. |