Soy un ser sagrado y completo que vive en la presencia
de Dios.
En un lugar de veneración, puedo estar más
consciente de la presencia de Dios que en cualquier
otro momento. Estoy en un ambiente que está saturado
de las oraciones que han sido ofrecidas ese día
o en días de siglos pasados.
Pero cuando recuerdo
que Dios está presente
por todas partes y que las oraciones de todas las personas
rodean el mundo, estoy consciente de que estoy en un
ambiente sagrado.
El espíritu de Dios se esparce
por todo el el universo. Bien camine por un camino
rural o en la ciudad, estoy en la presencia de Dios.
Ninguna barrera puede contener esa sagrada presencia.
Vivo como el ser sagrado y completo que soy porque
siempre estoy en la presencia del Creador.
“Le dijo el Señor: ‘Quita el calzado
de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra
santa’.”—Hechos 7:33 |