Sé cuán próspero soy
al vivir en y de la sagrada presencia de Dios.
Dios, mi deseo más grande es conocerte más
plenamente. No hay nada más vital para mi bienestar
que mi relación contigo.
A solas contigo, estoy consciente de lo sagrado en
mí. Estoy en paz, pero despierto espiritualmente
para saber verdaderamente lo próspero que soy.
Tú eres la fuente de todo lo que me bendice
y de todo lo que me anima a ser una bendición.
Doy gracias por todo lo que he recibido y por todo
lo que me falta por recibir.
Dios, permito que Tu amor y sabiduría me guíen.
Y sé que soy guiado a experiencias que enriquecen
mi vida. Soy próspero porque vivo en y de Tu
sagrada presencia.
“Vosotros, pues, no os preocupéis por
lo que habéis de comer ni por lo que habéis
de beber, ni estéis en ansiosa inquietud ...
Buscad, más bien, el reino de Dios, y todas
estas cosas os serán añadidas.”—Lucas
12:29,31
|