Entro a la realidad del orden en mi vida cada
vez que afirmo orden divino.
Sigo un orden en mi vida diaria para completar alguna
tarea como organizar mi escritorio, limpiar los armarios
o poner las cosas en su lugar.
Existe un orden mayor, el orden divino, el cual uso
cuando elimino de mi mente el desorden del pensamiento
negativo y ocupo ese espacio con ideas divinas. Estas
ideas son puntos de apoyo para lograr lo que es importante
y significativo para mí.
Al liberarme del desorden que la duda y el miedo pueden
crear, pienso claramente y paso de la confusión
a la comprensión. Esto sucede cada vez que oro
y afirmo orden divino. El orden divino es mi realidad
auténtica porque: Dios está presente
en cada ex-periencia. Al saber esto, disfruto de paz
y serenidad.
"Él es Jehová, nuestro Dios; en toda la
tierra están sus juicios."-Salmo 105:7 |