El brillo del Espíritu de Dios irradia a través de mí como paz y armonía.
Una nube de tensión puede llenar una sala cuando dos personas no están de acuerdo. Y esa nube puede proyectar una sombra sobre otros que están presentes.
Pero basta que una sola persona comience a hablar, actuar o hasta pensar con armonía, para que surja una perspectiva consoladora. Mientras se exprese más paz, armonía y comprensión, más brilla la luz del amor, hasta que todo brilla con armonía.
Esta armonía es una respuesta de parte del alma de cualidades sagradas que siempre esperan ser expresadas. Es el brillo interno del Espíritu, la luz del amor y la sabiduría que está siendo liberada en los hogares y sitios de trabajo en todas partes y en todo momento.
“Escucharé lo que hablará Jehová Dios, porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, para que no se vuelvan a la locura.”—Salmo 85:8
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