Gracia
Veo la gracia de Dios como la ternura con que Dios me acepta tal como soy.
Reconozco el regalo de la gracia de Dios aun en me-dio de esos momentos “no tan perfectos” en la vida cuando los asuntos parecen andar mal. Puedo hacerlo porque en lugar de ver sólo las dificultades en una situación, decido ver el potencial para el bien.
Imagino la gracia de Dios como la ternura con que Dios me acepta, aun en esos mo-mentos en los cuales no actúo con la sabiduría de mi alma.
Creo que Dios ve el potencial para el bien en mí, sin importar cuán alejado de lo co-rrecto yo podría haber estado en cierto mo-mento.
Dios conoce el bien en mí, y por haber sido divinamente creado, tengo todo lo que necesito para lograr la más elevada y grande expresión de mi alma.
“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo.”—Romanos 8:17
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