Sigo los pasos de mi Señalador del Camino siendo manso y amable.
Si alguna vez dudo de que hay un poder increíble en la mansedumbre, sólo tengo que acudir a Jesús. Al escuchar en el silencio, acepto la invitación para seguir sus pasos: "Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas ".
Al darle expresión a mi manso espíritu, encuentro descanso para el alma. Estoy en paz y una actitud de compasión y aceptación invade mis pensamientos y actividades. Mis palabras amables tienen el poder de aliviar el corazón atribulado y señalar el camino a la armonía y la comprensión.
Pasar tiempo en el silencio renueva mi compromiso de ser manso y amable, sereno y considerado. Conozco el gozo y la paz de seguir los pasos de mi Señalador del Camino.
"Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas ."-Mateo 11:29 |