Doy gracias a Dios por los gozos sencillos de la vida.
Al terminar las vacaciones y volver a la rutina diaria, dedico tiempo a simplificar mi vida. Saco de mis armarios y gavetas, artículos que ya no uso. Reparto los que aún son útiles ofreciéndoselos a otros.
También simplifico mis pensamientos. Elimino de mi mente la confusión emocional y los sentimientos de culpa, y desvío mis pensamientos de la ira poniéndolos en el perdón. Para mantenerme al tanto de las tareas que debo manejar, puedo organizar una lista y según el día progresa, trabajo hacia el cumplimiento de cada una de ellas.
La actividad más importante de mi día es dar gracias a Dios por los gozos sencillos de la vida. Qué hermosa es la vida cuando dedico tiempo a expresar mi aprecio por mi Creador y simplemente disfrutar de ella completamente.
“Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.”—Mateo 11:30 |