Al abrir mi corazón a Ti, querido Dios, dejo ir toda preocupación y me lleno de infinito amor y paz.
Mi corazón es un lugar donde nace la paz que bendice mi mente, cuerpo y alma. De modo que no espero que la paz ocurra fuera de mí o que las condiciones del mundo mejoren. En sociedad con Dios, creo una experiencia de paz en un momento sa-grado de oración:
“Querido Dios, dejo ir ahora toda preocupación sobre mis seres queridos y mi mun-do. Estoy receptivo a Tu infinito amor y paz que ahora llenan mi corazón y todo mi ser. Oro con la seguridad de que la paz es posible en mi vida y mi mundo, porque cuando oro, renazco en la paz.
“Gracias, Dios, por permitir que Tu paz se origine en mi corazón”.
“‘Pero no se apartará de ti mi misericordia ni el pacto de mi paz se romperá’, dice Jehová, el que tiene misericordia de ti.”—Isaías 54:10
|