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Despertar |
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Así como el sol, nos muestra el nuevo día,
el espíritu de Dios en nosotros, nos muestra
la gloria divina en toda creación. Esta gloria,
en nosotros y alrededor de nosotros, está presente
en toda situación.
Al centrar tu corazón en Dios, puedes calmar
los pensamientos y contemplar la maravilla de toda
creación y tu unidad con ella. Respira profundamente,
ponte cómodo y suelta poco a poco las preocupaciones
del día. Tu único propósito en
este momento es sentir la tranquilidad de la oración
y mantener estas palabras en tu corazón: |
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Querido Dios, me despierto a Tu espíritu en mí, y veo Tu presencia activa en toda creación.
Dios, los momentos que paso en comunión
contigo son verdaderamente una bendición.
Durante estos momentos, abro mi mente y corazón
y me armonizo con Tu espíritu de paz en
mí.
Al reconocer cada vez más Tu espíritu
de paz, un nuevo sentido de tranquilidad me llena.
Estoy consciente de la serenidad de Tu presencia
moradora, sosteniendo y apoyándome siempre.
Nada
perturba la paz de mi alma cuando paso tiempo en
oración silenciosa contigo... |
La luz guiadora de Dios me envuelve.
Querido Dios, en la misma manera en que los tibios
rayos del sol abrazan la Tierra, Tu espíritu
de amor me abraza.
Durante este tiempo sagrado,
encuentro paz en Ti, y siento la seguridad de que
Tu sabiduría
me ilumina... me calma... me guía.
Al sentir
el calor de Tu luz, me despierto en mente y espíritu. Abro mi mente a Tu sabiduría
y a las respuesta que Tú me revelarás
en el momento apropiado.
Te entrego toda preocupación, querido Dios,
consciente de que Tú me guías suavemente
hacia experiencias maravillosas que me satisfacen.
Mantengo
calma y tengo confianza, sabiendo que todo lo que
guardo en mi corazón está bajo
Tu cuidado y que todo está bien al compartir
contigo en el silencio de la oración...
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El espíritu sanador de Dios en mí restaura mi energía y vitalidad.
Al seguir orando, mi mente se tranquiliza, mi cuerpo
se relaja, mi corazón se llena del gozo
de saber que Tu espíritu, Dios, está activo
en mí. Sintiendo aún más tranquilidad
ahora, descanso en la poderosa y constante presencia
de Tu espíritu sanador.
Soy Tu creación divina. Tú me creaste
para vivir en paz e integridad, para experimentar
energía y vitalidad. Esta verdad sagrada
me aviva, y reconozco la perfección de Tu
espíritu.
Tu espíritu glorioso fluye por cada parte
de mi cuerpo, dándome energía, revitalizándome,
llenándome de paz.
Con la seguridad de que
la curación ocurre
en mí y en aquellos por quienes oro, respiro
Tu espíritu de vida y siento Tu actividad
sanadora en lo más profundo de mi ser al
regresar al silencio de la oración...
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El espíritu todo proveedor de Dios me prospera.
Tú, querido Dios, bendices toda creación al proveer la sustancia
necesaria para medrar y crecer.
En este momento devoto, reconozco Tu espíritu
todo proveedor. Lo siento en mí... Lo veo
obrando en mi vida, y estoy en paz.
Con fe, acudo
a Ti, querido Dios, para todo lo que necesito.
Tú me llenas de esperanza
y paz. En lo más profundo de mi corazón,
sé que Tú me cuidas y que bendices
todo asunto en mi vida. Me das la seguridad de
Tu amor y properidad.
Gracias, por ser la fuente
de mi bien, la fuente constante y amorosa de mi
provisión. Con
agradecimiento, paso un momento en oración
silenciosa...
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Al terminar este tiempo de
oración, doy gracias por el despertamiento
espiritual que ha ocurrido en mí. Estoy
consciente de que el espíritu de Dios, Su
espíritu glorioso en mí, sigue obrando
en mi vida mientras oro la “Oración
de protección”:
La luz de Dios me rodea;
el amor de Dios me envuelve;
el poder de Dios me protege;
la presencia de Dios vela por
mi.
¡
Dondequiera que estoy,
está Dios!
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