Piensa en los más grandes pacificadores de la historia. ¿Cómo inspiraron ellos a las personas a seguir el sendero de la paz?
La respuesta es una de carácter interno, los grandes pacificadores del mundo se mantuvieron centrados en Dios al acudir a la paz en ellos, “ la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” (Fil. 4:7). El mundo responde al resplandor de la paz.
Crea tu propio resplandor guardando pensamientos de paz, hablando aquellas palabras que deseas oír y tratando a todas las personas con amabilidad y compasión.

Un efecto en serie
¿Has notado el efecto en serie que tiene el sonreír? Prueba este experimento: Sonríele a la gente y observa cuántas personas te devuelven la sonrisa. Te sorprenderá ver cuán lejos puede llegar la amabilidad en un período corto de tiempo. Tu paz interna ha abarcado a los demás y ha producido un efecto en serie de amor y comprensión que se esparcen por doquier en un ciclo interminable.
Ahora imagina que la paz de Dios circunda la Tierra. Tú formas parte de esa paz, gracias a que te encuentras en un viaje espiritual, un sendero que incluye paz. Así como lo harías en cualquier viaje, prepara tu equipaje. Lleva contigo una actitud de paz, envuélvete en el amor de Dios y siempre, siempre, expresa afecto y compasión.
Usa el puente de la oración
Cuando ores, recuerda hacerlo en una escala global. Puedes orar por tus familiares y amigos, pero no te detengas allí. Prosigue orando con fe por todos tus semejantes, incluye también a los líderes del mundo. Visualiza que toda persona es guiada por Dios y que encuentra el modo correcto de vivir en amor y armonía con los demás. La oración crea un puente por medio del cual podemos salvar cualquier distancia y crear unidad y paz, un mundo donde todos podemos vivir en armonía.
Dedica tus oraciones, tus pensamientos y tus acciones al establecimiento de la paz mundial.
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