En tiempos difíciles y momentos de reto, el miedo puede generalizarse. Para ayudar a cambiar el enfoque del miedo a la fe, Silent Unity está invitando a la comunidad internacional a unirse en oración durante 30 días afirmando la siguiente oración: El espíritu armonizador y sanador de Dios está presente en mi vida y en toda vida. La paz, el orden, la armonía y el bienestar son restaurados ahora.

A Silent Unity le encantaría recibir noticias tuyas. Por favor, comparte cualquier pensamiento, reflexión y bendición que hayas recibido durante los treinta días de la iniciativa de Vivir sin temor.

Si tienes una petición de oración, por favor, utiliza la planilla en línea para compartirla con nosotros y la pondremos en nuestra Capilla de Vigilia de Oración por treinta días de oración continua.

Vive plenamente, ama libremente

por Jesse Herriott, M.A.

Si prestas atención a las noticias y a los tópicos de conversaciones (y medios sociales), prontamente te encontrarás absorbido por el pandemonio y el temor. El temor es una emoción natural que corre a través de nuestro sistema biológico como resultado de un estímulo externo que percibimos como amenazador. Sería absurdo negar que el temor es una emoción real.

Cada vez que enfrentes una circunstancia que te haga sentir miedo, recuerda que una práctica espiritual no está fundamentada en evitar y rehuir la plenitud de la expresión o experiencia humana sino en sentirla y superarla. Para ilustrar este concepto, observemos el lenguaje. Una de las muchas palabras del latín utilizadas para el temor es metus, la cual significa “entre, con o alrededor del temor”. La raíz de dicha palabra, met, es utilizada para componer palabras tales como meticuloso (excesivamente puntual, escrupuloso, concienzudo).

Mas, si le añades una “a” a la raíz de la palabra, ésta se convierte en “meta”, e instantáneamente cambia de estar “entre” a estar “arriba” o “más allá” de aquello que estás atravesando, tal como con la palabra metafísica (más allá de lo físico). La lección es esta: cuando comiences a sentir que el miedo te avasalla, trata de añadir un poco de verdad espiritual a tu conciencia, y ésta creará una abertura para que puedas salir del estado de temor.

El propósito de la experiencia humana es vivir plenamente y amar libremente. Cada vez que experimentamos temor, nos desconectamos de la conciencia de que somos amados y guiados. Al decir amados no me refiero a una emoción dirigida a ti, sino a la verdad de que eres Amor Divino. En muchos casos, tratamos de evadir nuestros verdaderos sentimientos y negar las señales que la vida nos ofrece. Si el miedo es una respuesta biofísica a un estímulo externo en tu ambiente, entonces tu vida está dándote la respuesta a una pregunta poderosa que has hecho. Tu trabajo consiste en cambiar tu conciencia acerca del mensaje, trayendo la verdad de tu ser a tu conciencia.

Eres amado y sustentado siempre. No evites tus temores. Dios en ti, como tú, a través de ti, tiene las herramientas para hacer de tu experiencia algo bello. Afiánzate; arráigate a la verdad y prosigue seguro de las infinitas posibilidades ante ti. Tu vida mejorará cuando tomes parte en crear el bien que deseas experimentar.

Estoy siempre contigo

por James Dillet Freeman

¿Me necesitas? Estoy aquí contigo.

No puedes verme, sin embargo soy la luz que te permite ver.

No puedes oírme, sin embargo hablo a través de tu voz.

No puedes sentirme, sin embargo soy el poder que trabaja en tus manos.

Estoy trabajando en ti, aunque desconozcas Mis senderos.

Estoy trabajando, aunque no reconozcas Mis obras.

No soy una visión extraña. No soy un misterio.

Sólo en el silencio absoluto, más allá del “yo” que aparentas ser, puedes conocerme, y entonces sólo como un sentimiento y como fe.

Sin embargo, estoy aquí contigo.

Sin embargo, te oigo.

Sin embargo, te contesto.

Cuando Me necesitas, estoy contigo.

Aunque Me niegues, estoy contigo.

En los momentos en que más solo crees encontrarte,

Yo estoy contigo.

Aun en tus temores, estoy contigo. ­

Aun en tu dolor, estoy contigo.

Estoy contigo cuando oras y cuando no oras.

Estoy en ti, y tú estás en Mí.

Sólo en tu mente puedes sentirte separado de Mí, pues sólo en tu mente están las brumas de “lo tuyo” y “lo mío”.

Sin embargo tan sólo con tu mente puedes conocerme y sentirme.

Vacía tu corazón de temores ignorantes.

Cuando quites el “yo” de en medio, estoy con­tigo.

Por ti mismo no puedes hacer nada, pero Yo todo lo puedo.

Yo estoy en todo.

Aunque no puedas ver el bien, el bien está allí, pues Yo estoy allí.

Estoy allí porque tengo que estarlo, porque Yo soy.

Sólo en Mí tiene el mundo significado; solo de Mí toma el mundo forma; sólo por Mí el mundo sigue adelante.

Soy la ley en la cual descansan el movimiento de las estrellas y el crecimiento de toda célula viva.

Soy el amor que es el cumplimiento de la ley.

Soy seguridad.

Soy paz. Soy unificación.

Soy la ley por la cual vives.

Soy el amor en el que puedes confiar.

Soy tu seguridad. Soy tu paz.

Soy uno contigo. Yo soy.

Aunque falles en encontrarme,

Yo nunca dejo de encontrarte.

Aunque tu fe en Mí es insegura,

Mi fe en ti nunca flaquea, porque te conozco, porque te amo.

Mi bien amado, estoy aquí contigo. 

El amor echa fuera el miedo

por Martha Smock

Creo que el miedo se conquista por medio del amor. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan. 4:18). No podemos temer lo  que amamos. Si le tienes miedo a algo o a alguien, dirige tu atención a lo que amas en vez de abrigar el pensamiento de miedo.

Las siguientes meditaciones pueden ayudarte en la quietud de la oración: Dejo que el amor eche fuera el miedo a la enfermedad.
Amo la idea de la vida. Me veo lleno de vida, la vida misma de Dios.
Amo, alabo y doy gracias por la vida de Dios que es mi vida —la vida de Dios que me sana, me restaura y me renueva.


Dejo que el amor eche fuera el miedo a la soledad.
Amo mi vida. Amo el lugar que llamo hogar. Me encanta saber que nunca estoy solo, que Dios siempre está conmigo. Me siento parte de la gran y maravillosa familia de Dios. El amor me une con Dios y con todos los hijos de Dios.

Dejo que el amor eche fuera el miedo a la escasez.
El amor reemplaza los pensamientos de pobreza. Amo y alabo a Dios como mi recurso confiable e infalible. Amo el fluir de provisión que no tiene límites. Amo, utilizo y expreso los talentos y habilidades con los que he sido dotado. Expreso amor y comparto voluntaria y libremente con los demás.

Dejo que el amor eche fuera el miedo al fracaso.
Bendigo las oportunidades que se me presentan. Amo el espíritu de fe y valor que impide que el miedo me domine. Me gusta sentir que soy poderoso espiritualmente por el poder que me da el Cristo morador y que es mío cuando actúo con valor, y sigo adelante con fe.

Dejo que el amor eche fuera el miedo a la gente.
Expreso amor y atraigo amor.
 El amor rompe las barreras de la timidez o de la falta de comprensión. El amor ve lo mejor en los demás y lo revela. Voy al encuentro de la vida y de la gente con un espíritu amoroso, y la vida y la gente responden con calidez, amistad y amor.

Dejo que el amor eche fuera el miedo al cambio.
 El amor me asegura que Dios me acompaña en todo cambio. En toda condición o circunstancia cambiante, el amor revela algo nuevo y gratificante. Doy la bienvenida al cambio con amor, y me siento bendecido.

Dejo que el amor eche fuera el miedo al miedo.
El amor echa fuera el miedo irracional. ¡El amor echa fuera el miedo al miedo mismo! Recuerdo que Dios me ama. ¿Qué hay que temer? Dios es amor y Dios me ama.

Ora por estar equivocado

por Alan Cohen

El verano pasado un criminal enloquecido mató a los padres y a cuatro hermanos de Cassidy Stay, de quince años y, después de dispararle, la dejó por muerta. Milagrosamente, ella sobrevivió. En el servicio funerario de su familia, ella citó al mentor de Harry Potter, Dumbledore: “La felicidad puede ser encontrada aún en los tiempos más oscuros, si uno simplemente recuerda encender la luz”. Esta joven tomó una decisión extraordinaria acerca de cómo procesar tan horrenda experiencia. Eligió el amor.

El día que leí el artículo acerca de su panegírico yo estaba molesto por una cuenta de una tarjeta de crédito. De repente, sentí que mi molestia era algo trivial. Me di cuenta de que si Cassidy pudo elegir el amor ante una experiencia tan terrible, yo podía elegir el amor ante retos mucho menores.

La autora de Harry Potter, J.K. Rowling oyó acerca de Cassidy y le envió una carta personal escrita a mano en la tinta púrpura de Dumbledore, una varita mágica y varios libros autografiados. Aunque estos regalos no podían deshacer la tragedia que vivió la joven, demostraron nuestro poder de aliviar el dolor ajeno. “¿Para qué estamos aquí si no para hacernos la vida más fácil los unos a los otros?”

Cuando enfrentes el temor, la ira o la culpa, ya ocurra en ti mismo o en otra persona, pregúntate: “¿Hay alguna otra manera de ver esto que me proporcionará más alivio o paz?” Si la hay, ora para que puedas apreciarla desde una perspectiva nueva y que ofrezca más curación. Un Curso de Milagros nos pregunta, “¿Prefieres tener razón o ser feliz?”

La cercanía del nuevo año nos ofrece una invitación para dejar ir los límites que nos han mantenido sintiéndonos limitados durante el año anterior y reemplazarlos con posibilidades. Ora por estar equivocado acerca de todo lo que no ha funcionado en tu vida, para que puedas estar en lo correcto acerca de todo lo que podría funcionar, y funcionará. Bendice el año viejo por haberte traido al nuevo, porque tanto los retos como las bendiciones te han llevado a un nivel más alto. Al tomar en consideración lo que no te ha hecho feliz, presta atención al consejo profundo de Kahlil Gibran: “Sabiendo que las manos más tiernas lo tomarán y lo cernirán, conserva lo que vale la pena guardar y con un soplo de bondad, deja ir el resto”.

Viviendo de adentro hacia afuera

por Eric Butterworth

Se ha dicho que el comienzo de la comprensión espiritual es la comprensión correcta del Uno designado como Todopoderoso. Pero en un mundo de tanta diversidad, ¿cómo podemos entender la unidad? ¿Cómo podemos descubrir el Uno sin caer en una dualidad que implica dos?

Existen muchas definiciones de Dios, pero ninguna tan acertada como ésta: Dios es la esfera cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia no está en ninguna. Dios no es algo que puede dibujarse. De hecho, la mente debe alejare de la tendencia de visualizar un ser antropomórfico.

¿Una esfera cuyo centro está en todas partes? ¡Imposible! Pero espera: si el centro está en todas partes, debe estar donde yo estoy. ¿Podría éste ser el significado de omnipresencia? ¿Un punto de vida y luz, presente en todas partes como expresión individualizada? Si esto es cierto, entonces yo soy un centro de Dios. Este es un pensamiento audaz con tonos de sacrilegio. Y, sin embargo, ¿puede un centro geográfico estar situado de otro modo en un universo dinámico y en expansión? Cada punto de esta esfera, donde Dios está, es un avance burbujeante del fluir infinito de la vida.

La gran Verdad enseñada por los místicos de todos los tiempos es: La vida es vivida de adentro hacia afuera. Esto significa que todo el universo está concentrado en el punto donde tú estás. Más que esto —eres el universo expresándote como tú. Eres su empresa viviente. El universo te respalda por siempre con todos sus recursos. Sin embargo, la plenitud de este apoyo universal viene por medio de ti y no sólo a ti. El conocimiento más profundo que puedas obtener es que toda tu existencia fluye hacia adelante inexorablemente de un proceso universal, el cual siempre ocurre de adentro hacia afuera.

Nuestros temores, resentimientos, enojos, y hasta nuestro dolor, surgen porque sentimos que la inestabilidad de la vida en el mundo es una amenaza para nuestra existencia. Jesús dio la respuesta: “El reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:21).

El reino está en el plano de toda potencialidad, toda sustancia, todo amor y toda paz entre nosotros.

La oración de fe

por Hannah More Kohaus

Dios satisface mi necesidad;

sacia mis hambres Su inmensa piedad;

conmigo anda y es mi guía

cada minuto de este día.

 

Ahora ya tengo sabiduría,

verdad, paciencia, bondad, amor;

todo lo puedo, todo lo soy,

en Cristo luz del alma mía.

 

Dios es salud, no puedo enfermar;

Dios es mi ayuda, no falla jamás;

Dios es mi todo, voy sin temor

bajo las alas de Su amor.

Permite que tu corazón escuche

por Martha Smock

Tú eres Mi creación amada. De Mi propio ser te he creado. Mi vida es tu vida. Mi aliento es tu aliento. Mi Espíritu es tu espíritu. No hay nada qué temer, porque estoy contigo, poderoso en medio de ti.

Soy la vida que te sana. Soy el amor que llena tu corazón y te libera. Soy la sabiduría de tu mente. Soy la luz de tu camino. Soy la paz de tu alma.

Estoy contigo, amado ser, a través de cada hora del día y de la noche, a tu lado, manteniéndote en pie, apoyándote, revelándome a ti y por medio de ti.

Soy el amor que no te dejará ir. Te busco aun cuando no sabes cómo alcanzarme. Te hablo en tu corazón para consolarte. Soy la vida de tu cuerpo, y mi vida es perfecta y eterna. Confía en mí. Soy tu salud.

Estoy contigo en todas las experiencias de tu vida. Soy el poder en ti para comprender; soy el poder en ti para perdonar; soy el poder en ti para existir.

Creación amada, estoy contigo. Vive en Mí. Regocíjate en Mí. Tú eres Mi creación amada.

Cómo las oraciones son contestadas en momentos de crisis

por Harold Sherman

Cuando encontramos condiciones y circunstancias más allá de nuestro control, es instintivo en nosotros orar a un poder mayor pidiendo ayuda. Creyentes y no creyentes, cuando la esperanza terrenal parece perdida o cuando enfrentamos una situación desesperada, recurrimos a la oración.

La urgencia de orar siempre es un impulso para el mejoramiento humano. Es el deseo del alma de ser relevada de una situación infeliz o de que se le conceda más de lo que la persona considera que son las cosas buenas de la vida. …

A menudo oímos historias de respuestas asombrosas a la oración. Éstas son generalmente instancias sobresalientes, e innumerables. Pero mucha más ocurren a diario que no son traídas a la atención pública. Mas la evidencia es abrumadora de que algo sucede cuando la gente ora, que el poder interno es activado, y que las circunstancias y condiciones externas comienzan a cambiar, hasta las relaciones personales y las actitudes entre las personas.

La respuesta a una oración surge independientemente de la religión, la edad o la inteligencia de la persona. La oración sencilla de un niño puede ser contestada con tanta prontitud y tan definitivamente como la de un adulto. Existe entonces,  muy obviamente, una fuente creativa universal, o centro divino, por falta de palabras adecuadas para describir este fenómeno, que responde infaliblemente e impersonalmente a la petición sincera de un alma humana en necesidad.

Renueva tu fe y valor en que si Dios puede servirte tan confiable y efectivamente en momentos de crisis, cuánto más puedes confiar en el cuidado y la guía divinas si los buscas en tus problemas cotidianos.

Elige vivir con valentía

por Susan Smith Jones, Ph. D.

¡Qué diferente puede ser todo si elegimos vivir con valentía! Se necesita osadía para vivir, mas se necesita valor para vivir tu visión. Levantarse cada mañana para comenzar el día como un participante entusiasta y dispuesto en la vida requiere valor. Cada día te ofrece muchas oportunidades para actuar con valor, pero a menudo el miedo se interpone en el camino.

¿Por qué permitimos que el miedo nos paralice? Si conocemos la verdad acerca de nosotros mismos, sabemos que podemos elegir de manera diferente. En vez de permitir que el miedo se apodere de nosotros, podemos permitir que el Espíritu sea nuestra guía, con el valor a las riendas.

¿Es posible estar en contacto con tu valor verdadero sin estar en contacto con el Espíritu? No lo  creo. Podemos remontarnos a la cima de la montaña cuando sabemos que el valor que deseamos es parte de nosotros; es nuestra confianza en Dios. La confianza en Dios destruirá el miedo que reprime nuestros esfuerzos.

El miedo proviene de nuestra percepción falsa de una situación. Miramos a través de nuestros ojos humanos y de nuestra mente humana en vez de a través de los ojos y el corazón de Dios. Cuando enfrentamos nuestros miedos, partiendo de la conciencia de que somos uno con el Espíritu, aprendemos y fomentamos el valor.

El filósofo francés Jacques Maritain dijo: “Un hombre de valor prosigue hacia adelante en medio de cosas nuevas”. Cuando enfrentamos nuestros miedos “frente a frente”, ellos comienzan a evaporarse. Cuando abrazamos lo que nos asusta, encontramos que estamos dotados con un nivel de valor que no sabíamos que existía.

Permite que tu valor sea el escudo que te protege. Permite que el valor dirija la luz de tu espíritu para que resplandezca en tu camino y te dé la fortaleza para vivir tu visión, para atreverte a correr riesgos e ir en pos de tus sueños. Al final, la mayoría de las personas no se arrepienten de las cosas que hicieron. Se arrepienten de lo que dejaron de hacer.

Fortalecemos y desarrollamos nuestro valor utilizándolo. No permitas que éste se malgaste. Confía en quien eres, y sé todo aquello para lo cual fuiste creado llevando una vida con valor. ¡Elige vivir valerosamente! 

Calmando los monstruos de las preocupaciones

por Ian Lawton

En Europa existe un monasterio que yace en un acantilado varios cientos de pies en el aire. La única manera de llegar a él es suspendido en una cesta que es jalada hacia la cima por varios monjes que jalan con toda sus fuerzas.

Obviamente, el ascenso en la cesta a la cima del acantilado es aterrador. Un turista se puso muy nervioso a mitad de camino cuando se dio cuenta de que la cuerda estaba vieja y gastada. Con voz temblorosa preguntó al monje que estaba en la cesta junto con él que a cada cuanto tiempo cambiaban la soga. El monje pensó por un momento y respondió descaradamente: “cada vez que se rompe.”

La vida está llena de momentos como éstos. Nuestro agarre de la vida está viejo y gastado, nunca sabemos cuándo o cómo las cosas van a “romperse” y, a menudo dependemos de otras personas. El mejor y más cuidadoso conductor cuidadoso puede morir en un accidente automovilístico a causa de un conductor descuidado. Puedes mandar a tus hijos a la escuela en la comunidad más segura y encontrar que fueron víctimas de un pistolero trastornado (si no lo crees, pregunta a la gente de Newton, Connecticut).

Cada día está lleno de situaciones que no podemos controlar completamente. ¿Y si…? ¿Y si no me dan el trabajo? ¿Y si mi automóvil se descompone en un sitio remoto? ¿Y si no me admiten a la universidad que deseo para hacer mi curso de postgrado? ¿Y si nunca encuentro una persona con quien casarme? ¿Y si me mudo y de todos modos no encuentro lo que busco? ¿Y si salgo embarazada y el bebé tiene una enfermedad congénita? ¿Y si…? La preocupación es un reto para todos nosotros todo el tiempo. A menudo, la preocupación es sólo una proyección de nuestros temores y expectativas.

Preocuparse no es del todo malo, pero no es todo lo que piensa que es. La preocupación acerca del futuro a veces tiene su propósito. Te ayuda a prevenir posibles fracasos. Puedes recrearlos en tu mente, como si estuvieras ensayando el futuro. Luego, puedes dejar ir la preocupación porque te has dado cuenta de lo irracional que es, puedes planificar o sencillamente puedes  aceptarlo como algo que no puedes controlar.

Todo tiene que ver con el dominio. Permite que las preocupaciones trabajen para ti, y no que te gobiernen. Al estar consciente de lo que entretienes en tu mente, puedes dirigir las preocupaciones útilmente. Si permites que las preocupaciones gobiernen tu vida, éstas lo harán con júbilo.

Dominar las preocupaciones tiene mucho que ver con la sincronización. Decide enfrentar los problemas SI acaso surgen y cuando surjan, mas ni un segundo antes. Como Atticus Finch dijo a sus hijos en Matar un ruiseñor: “Todavía no es hora de preocuparnos”.

La Oración de Protección

por James Dillet Freeman

Permítanme contarles cómo escribí la “Oración de Protección".

Cuando la Segunda Guerra Mundial estaba devastando a Europa, nosotros recibíamos una gran cantidad de cartas y llamadas telefónicas de las personas que estaban en medio del conflicto. Mas por mucho tiempo, nosotros no tuvimos una oración de protección con la cual estuviéramos satisfechos.  Así fue como esta surgió. …

En Silent Unity me pidieron que escribiera un folleto de protección que pudiéramos enviarle a las personas. Me dijeron que en las últimas páginas incluyera oraciones afirmativas de protección. Yo incluí una frase del Salmo 23: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).

Una joven que trabajaba en Silent Unity leía el manuscrito según yo lo iba escribiendo y, cuando leyó esa parte, vino a mí y me dijo: “Jim, si yo fuera una mujer en Inglaterra y le estuvieran lanzando bombas al techo de mi casa, o si fuera un soldado y alguien me estuviera apuntando un arma, no me gustaría sentir que estoy caminando en valle de sombra de muerte. ¿Podrías escribir algo mejor?”

Pensé: “¿Mejor? ¿Quieres que escriba algo mejor que el Salmo 23?” Mas por mi mente merodeaba un verso que yo había escrito como una oración de protección para la Navidad. Lo había escrito sólo para Silent Unity, pero ahora demandaba que le prestara más atención. Me invitó a que viera cómo podía adaptarlo. Primero, me fijé en su rima. Pensé que sería mejor recibido si no tenía rimas. Luego, cambié Cristo por Dios. Originalmente utilicé Cristo porque era una oración navideña, mas sentí que si lo íbamos a enviar por todo el mundo era más apropiado decir Dios. De manera que la pequeña oración se convirtió en:

“La luz de Dios me rodea; el amor de amor me envuelve; el poder de Dios me protege; la presencia de Dios vela por mí”.

Así fue como lo imprimimos por primera vez. Entonces, pensé en una frase que sentí que haría más poderosa la oración: “Dondequiera que estoy, está Dios.”

Míralo correctamente

por Gary Simmons

Los físicos cuánticos afirman que infinitas posibilidades están presentes en un momento dado. Algunos van incluso más lejos y dicen que hay infinitos universos coexistiendo al mismo tiempo. En el momento en el que actúas como si algo ya existiera, el universo de infinitas posibilidades se fusiona en un suceso inevitable. Cuando miras algo y dices: “Esto es lo que es”, estás vertiendo tu energía creativa (atención y conciencia) en esa percepción específica. En el momento en el que tu conciencia se afianza en una posibilidad, todos los demás universos colapsan.

Aunque en una situación dada existan muchas posibilidades e innumerables caminos, en el instante en el que decretas “¡Esto es!”, todos los demás se desvanecen. Por eso es que es tan importante no darles poder a tus percepciones, como si ellas definieran acertadamente lo que está ocurriendo. Cuando te das cuenta de que tu percepción es incompleta y atemperada con tu necesidad de sentirte seguro y bien, haces una pausa antes de elaborar conclusiones concretas. Debes utilizar Principio para compensar por la falta de percepción. El Principio te ayuda a manejar los impedimentos perceptuales asociados con tu conciencia condicionada.

Cuando no puedes ver a Dios en tu punto de experiencia, puede que sientas temor. Cuando no te sientes conectado con los demás, puede que sientas desconfianza. La fe es la avenida de conciencia que ve a Dios en cada situación.  El amor es la avenida de conciencia que ve tu unidad y conexión con toda vida. Los lapsos en tu conciencia de la presencia de Dios y en tu unidad con los demás promueven el miedo y la desconfianza. … La clave yace en llenar los lapsos con principios de la Verdad. …

Jesús le dijo a Pedro, el discípulo que representa la fe: “Lo que tú ates aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo” (Mateo 16:19). Otro modo de decir lo mismo es:  “Que se haga con ustedes conforme a su fe”. La manera cómo ves las cosas, el significado que les das a tus experiencias y lo que haces debido a lo que las experiencias significan para ti son fuerzas poderosas en tu vida. 

Una nueva vida—Una nueva canción

por Daniel Nahmod

Tomado de La Palabra Diaria®

Hace poco más de diez años experimenté un despertar. Día a día, me sentaba frente al escritorio en mi trabajo como programador de computadoras fingiendo laborar. Entonces me di cuenta de que no estaba viviendo la vida que quería vivir. Decidí mudarme de Chicago a Los Ángeles y, en 1998, comencé una nueva vida como cantautor.

Poco después de haber llegado a Los Ángeles comencé a servir de voluntario en el Cedars Sinai Hospital. Junto con mi guitarra les cantaba a los pacientes, a las enfermeras y al personal administrativo. También les cantaba a las personas que estaban en coma y observaba cómo ellas se movían al ritmo de la música. Los pacientes geriátricos tarareaban cuando escuchaban canciones familiares.

Siempre he disfrutado componer música que brinde aliento. Mi familia sufrió mucho en el Holocausto. Así que es de esperar que la intención de mi música sea sanar divisiones, odios y temores. No es que piense que una canción pueda cambiar el mundo. Mas he visto cómo la música puede hacer desaparecer las paredes, aunque sea sólo por un momento.

En 2005, justo después del huracán Katrina, recibí una llamada de mi amigo, el Rev. Richard Rogers, de la iglesia Unity de Naples en Florida. Hablamos acerca de cómo podría yo ayudar a las personas de Nueva Orleans y de la Costa del Golfo.

Nos encontramos en el aeropuerto de Houston y manejamos hasta el Astrodomo de Houston, donde miles de refugiados llenaban esta gigante edificación. Las personas habían perdido sus hogares, sus trabajos, la estructura de sus vidas. Richard caminó por el lugar dando la mano, abrazando a las personas, ofreciendo consuelo. Yo toqué mi guitarra y canté por dos de los días más intensos y difíciles de mi vida.

El temor y la angustia eran palpables. A medida que caminaba de catre a catre en medio de la escena más perturbadora y caótica que he presenciado, me paraba con frecuencia para hablar con las personas. Llegué donde una señora mayor que estaba sentada en su catre sosteniendo su cabeza entre sus manos. Una niñita, su nieta, estaba sentada junto a ella. Le pregunté a la señora: “¿Le gustaría escuchar una canción?” Ella hizo un gesto con las manos como queriendo decir, “qué más da”. Me senté junto a ella y le dije: “Pienso que usted se sabe la canción y necesito que me haga un favor: cántela conmigo”.

Comencé a tocar “What a Wonderful World” (Qué mundo más maravilloso) y ella comenzó a cantar conmigo en voz baja. Sus ojos estaban cerrados, así como los de su nietecita. Yo también cerré mis ojos y, por cuatro minutos aproximadamente, el Astrodomo, las penurias y Katrina dejaron de existir. Sólo estaba presente la belleza de la canción. Fuimos elevados, transportados emocional y espiritualmente, al lugar más seguro que pudiéramos imaginar. Durante ese corto momento supe claramente cuál sería la labor de mi vida. Me di cuenta de que cuando comparto una canción, ya sea en un hospital o en un auditorio, por cuatro o cinco minutos estoy compartiendo una visión, una gota de conciencia, un lugar seguro.

La voz que tal vez no oigamos

por Martha Smock

Escuchamos muchas voces, voces que permanecen en lo negativo y que predicen todo tipo de calamidades, voces que niegan el optimismo y la fe.

Tal vez alguien difunde una historia de dolor; tal vez veamos televisión y todas las noticias parecen ser malas; quizás leemos los titulares en los periódicos y nos preguntemos qué le pasa al mundo.

La voz que a veces no escuchamos es la voz interna, la voz del Cristo.

En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo (Juan 16:33). Cristo es tu centro, tu ancla , tu vida incambiable. Cristo en ti dice: “Yo estoy contigo, incambiable, eterno. Yo soy tu fuente de paz. Yo soy tu ancla de estabilidad. Yo soy eso en ti que es fuerte e inmutable. Yo soy el poder superador en ti. Yo te muestro la senda de la vida. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Puedes afrontar las condiciones y circunstancias cambiantes; puedes levantarte con valor y fe; puedes proseguir con confianza y gozo. En mí puedes lograrlo todo”.

En tiempos de tristeza y dolor, permanece atento al Cristo. “Crean en Dios y crean también en mí” (Juan 14:1). “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da” (Juan 14:27).

Acude al Cristo y escúchalo decir: “¡Paz, aquiétate!” a las crecientes oleadas de emoción que te sobrecogen. En Cristo te calmas y aquietas, al descansar en su presencia te sientes fortalecido y sostenido. Recuerda que aunque las cosas cambian, Dios es incambiable, inmutable. El amor de Dios es eterno. La vida de Dios es eterna. No puedes perder lo tuyo. Tu eres uno en Espíritu, por siempre y continuamente, con todos tus seres queridos.

Fe por encima del temor

por el Rev. Gaylon McDowell

La vida es un misterio. La vida está siempre cambiando y, no importa cuánto la gente trate de que las cosas permanezcan iguales, el cambio ocurre. Para algunas personas, la imprevisibilidad de la vida es problemática. El ego humano, funcionando partiendo del temor a lo desconocido, trata de controlar las situaciones, las personas, la política, la religión y todo lo que puede dominar para mantener el dominio y sentirse seguro. Algunas personas buscan seguridad en medio de la constante evolución. El reto es que, no importa cuánto tratemos de preservar nuestro modo de vida, éste cambiará.

La conciencia humana teme aquello que no puede controlar. Todo lo que es distinto a la norma suscita temor porque reta la preservación del status quo. El miedo, entonces, comienza a dictar lo que hacemos. Mas no podemos permitir que pensamientos basados en el temor, la incertidumbre y la ignorancia rijan nuestras decisiones. Hemos de trascender el punto de vista humano del ego y conectarnos con un nivel de conciencia mayor, para ver la bondad de Dios más allá de los hechos y percepciones limitadas.

Charles Fillmore escribió que la fe es “el poder perceptor de la mente vinculado con el poder para dar forma a la sustancia”. La fe es nuestra habilidad de ver las posibilidades de la vida. La fe percibe ideas donde el temor percibe desconfianza. La fe ve oportunidades donde el temor ve obstáculos. La fe ve potencial donde el temor ve problemas. La fe ve abundancia donde el temor ve carencia y limitación. La fe permite que trabajemos con la sustancia omnipresente de Dios (posibilidades infinitas) para que demos forma al bien que podemos comprender y utilizar en nuestras vidas.

Si queremos estar al mando de nuestra vida, tenemos que practicar nuestra fe. Debemos decir sí a nuestro bien viéndolo espiritualmente, manteniéndolo en nuestra mente y trayéndolo a manifestación.

La fe nos permite ser pensadores independientes. Cuando tenemos fe en Dios en nosotros, nuestra manera de pensar no es determinada por paradigmas limitados, sino por un contexto de amor, completitud y prosperidad.

Jesús enseñó que la fe obra junto con la palabra hablada. En el evangelio de Marcos 11:22-24, Jesús nos mostró cómo utilizar el poder de la fe. Él nos enseñó a hablar palabras de fe a las “montañas” en nuestras vidas. Primero, hemos de poner nuestras mentes en el Espíritu que trasciende la apariencia viendo el bien de Dios con fe, luego debemos hablarles a nuestros aparentes problemas y decirles que se disuelvan en la nada. ¡Confía en Dios y vive en tu poder!

Un proceso de cuatro pasos para vivir sin temor

por el Rev. Richard Rogers y el Rev. Richard Maraj

¿Cómo podemos vivir sin temor cuando existen tantas cosas que nos atemorizan? Pareciera que le tenemos miedo a todo. Tememos ir al doctor pero también tememos no ir. Le tenemos miedo al pasado y al futuro. Sentimos temor de saber y de no saber. ¿Cómo podemos romper el patrón del miedo y vivir sin temor?

He aquí un proceso de cuatro pasos que nos saca de nuestros miedos y nos lleva a una vida sin temor.  

  1. Dedícale tu vida a Dios—Algo ocurre cuando le entregas tu vida a Dios o a tu Poder Superior. Ya no sólo vives para ti, y comienzas a acceder a una confianza y un poder mayores. Cuando rindes tu voluntad y pides que se haga la voluntad y la obra de Dios, ya no estás tratando de resolver las cosas para sentirte seguro. Dios está ahora a cargo de tu vida y no estás aquí sólo para cumplir tus deseos sino para cumplir con tu propósito divino. Tu oración se convierte en hágase Tu voluntad.
  2. Escucha profundamente—Hay un conocimiento profundo dentro de ti. Tu alma sabe cómo mantenerte a salvo. Tu alma te puede guiar a una vida mayor. Tu alma puede acceder a la sabiduría infinita de Dios, mas has de escuchar la conversación más profunda que se lleva a cabo en ti. Al escuchar consistentemente tu propia voz interior, lo que te revela te sorprenderá.
  3. Actúa con valor—No es suficiente escuchar a Dios; tienes que estar dispuesto a poner Su sabiduría y orientación en vigor en tu vida —y eso requiere valor. El conocimiento no es suficiente. El conocimiento exige una acción valiente. No es suficiente saber la verdad; tienes que estar dispuesto a actuar según ella de forma rápida y audaz, y con la menor resistencia posible. Tu vida se torna mejor gracias a tu comprensión más alta.
  4. Introspección iluminada—Cuando comienzas a vivir este proceso, éste cimenta tu fe en Dios y en ti mismo. Cada día que le dedicas tu vida a Dios escuchando profundamente y tomando medidas valientes, verás que cobra mayor significado. También verás maneras cómo dedicar más de ti mismo a Dios, escuchando más profundamente y dejando a un lado la resistencia para tomar acción.

Un día a la vez

por el Rev. Joseph Wolpert

Pareciera que no pasa una semana sin que escuchemos la frase: “Un día a la vez”. Vemos calcomanías con este eslogan, e incluso existe una galardonada canción religiosa en inglés que tiene dicha frase como título.

¿Por qué?

Porque “un día a la vez” expresa un principio espiritual valioso y poderoso —un principio que, cuando es aplicado, ofrece nueva libertad a las personas que experimentan dolor emocional.

Hay dos ladrones que con frecuencia nos roban el gozo y la paz del presente: los dolores pasados y los temores futuros.

Por tal motivo, es muy importante vivir un día a la vez. Cuando lo hacemos, echamos a un lado los problemas vinculados con el pasado y con el futuro. Podemos disfrutar de nueva libertad.

Jesús puso este principio en palabras cuando dijo: “No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas” (Mateo 6:34).

Una vez que comenzamos a vivir de acuerdo con este principio dado por Dios, la vida entera cobra un nuevo sentido. Nos damos cuenta de que realmente nuestras vidas tienen un propósito, y que todo lo que nos ha traído al momento presente tiene que ser visto con aprecio y gratitud y no con lamento.

Cuando despiertes cada mañana, sencillamente pídele a Dios que esté contigo a lo largo del día —fortaleciéndote, alentándote y guiándote. Y, si recuerdos del pasado o preocupaciones del futuro surgen, simplemente recuerda que eres una persona que ha elegido vivir la vida de una manera ordenada divinamente. Ni el pasado ni el futuro tienen un efecto negativo en ti, porque Dios va contigo a lo largo del camino. Cuando te acuestes a dormir cada noche, sencillamente di: “Gracias, Dios, por haber estado conmigo otras 24 horas”.

¿Qué es la fe?

por el Rev. Robert Brumet

La fe es intrínseca a la mente de todo ser humano. Opera en cada uno de nosotros. A menudo se nos amonesta a "tener fe", ¡pero en realidad no podemos no tener fe! La fe es una parte fundamental de nuestra naturaleza. Tener fe generalmente significa centrarla en una dirección particular. Sin embargo, la fe siempre está funcionando en nuestra conciencia, no importa lo dudoso o temeroso que nos podamos sentir.

El temor es fe al revés. El temor es tener fe en ciertas imágenes creadas por la mente en vez de tener fe en el poder creativo de la mente en sí. Nuestras imágenes temerosas pueden tener su origen en experiencias pasadas o pueden ser el resultado del acondicionamiento de nuestra cultura. Estos recuerdos pueden estar llenos de emociones fuertes. Si no eliminamos del cuerpo esta energía emocional, estas imágenes seguirán acosando a la mente. A medida que damos fe a éstas imágenes, hacemos que nuestros miedos sean reales y les damos poder sobre nosotros. Un relato cultural del Oriente cuenta de un artista que pintó un cuadro grande de un tigre en la pared de su casa. El artista era muy bueno y, la imagen parecía tan real, ¡que él temía entrar a su propia casa! Nosotros, también, podemos asustarnos a nosotros mismos cuando imbuimos realidad a aquello que imaginamos.

En un sentido, elegimos nuestra realidad ya que, a sabiendas o sin saberlo, designamos dónde ponemos nuestra fe. Muy temprano en la vida desarrollamos la percepción que crea nuestro sentido de realidad. Entonces, la elección de donde ponemos nuestra fe se convierte en habitual e inconsciente. Y, cuando llegamos a ser adultos, estas percepciones habituales están profundamente arraigadas en el subconsciente.

Lo que percibimos como realidad es el resultado de varios factores. Uno de estos factores es nuestra fisiología humana. Nuestras características físicas son en su mayoría el resultado de nuestra evolución biológica. Las características físicas de nuestros órganos sensoriales y cerebros hacen que percibamos el mundo externo como parece para nosotros.

Según Carl Jung, nosotros también tenemos ciertas características mentales innatas que afectan nuestras percepciones. Él se refirió a estas características como arquetipos. Estos arquetipos influencian la manera como percibimos e interpretamos las experiencias de nuestras vidas. Qué arquetipo en particular nos influencia y cómo nos influencia son resultado de muchos factores. Nuestra etapa en la vida es un factor. Nuestra cultura y nuestra era en la historia humana también son factores que determinan nuestra percepción de la realidad.

La fe es el poder que crea nuestra realidad mediante nuestras percepciones, nuestras creencias y nuestras interpretaciones. Ver para creer y, sin embargo, creer es ver. Nuestro mundo se revela y se convierte en real de acuerdo a nuestra fe. 

Encontrando paz ante una tragedia

por el Rev. Jim Gaither

¿Por qué permitió Dios que esto pasara?

Personas de toda filiación religiosa lamentan y se preguntan por qué un Dios amoroso y poderoso permite el sufrimiento humano. Tragedias ocurren. Guerras matan y destruyen. Enfermedades causan sufrimientos. Niños mueren. De alguna manera todos somos afectados por sucesos trágicos. Buscamos razones y significados mas no los encontramos. Sentimos negación, ira, desesperación y, a veces, llegamos a un punto de aceptación. Sin embargo, incluso cuando logramos aceptarlo, todavía nos preguntamos ¿por qué?

Dejemos a Dios fuera de la pregunta y consideremos las tragedias meramente en términos de leyes naturales y comportamiento humano. A ese nivel mundano de explicación, podemos encontrar las causas de cualquier tragedia. Podemos dar explicaciones políticas para las guerras. Podemos dar explicaciones naturales para las enfermedades. Los comportamientos humanos pueden causar sufrimiento que pueden ser explicados en términos de elecciones personales, casualidades, genética, sicología y medio ambiente. Cuando buscamos causas naturales, el “por qué pasa” se convierte en “cómo pasa”.

Las explicaciones acerca del “cómo” pueden ser útiles. Cuando sabemos cómo suceden las cosas malas, podemos encontrar maneras para disminuir la frecuencia y probabilidad de que ocurran. Mas saber cómo ocurre el sufrimiento y cómo podemos evitarlo ofrece poco consuelo acerca de lo que ya ha sucedido.

Una vez que admitimos las causas “naturales” de las tragedias, ya Dios no es directamente responsable de cada suceso. Si cada evento humano puede ser explicado en términos naturales o de elecciones humanas, no tiene sentido preguntar por qué Dios permitió que sucediera. Sólo tiene sentido hacer preguntas distintas acerca de Dios: ¿Por qué creó Dios un universo que opera de acuerdo con este set particular de leyes naturales? ¿Por qué nos puso Dios en un mundo de riesgos y opciones?

Si el universo no tuviera leyes, nosotros no estaríamos en él. Si no viviéramos en un mundo de riesgos y opciones, no podríamos elegir ni ser creativos. Si no somos libres y creativos, no seríamos como Dios. La libertad conlleva riesgos.

Tal como los santos y los místicos, podemos orar y meditar para llegar a conocer a Dios en nosotros. La hebra mística en las religiones del mundo afirma que la conciencia de Dios es una conciencia de Amor y Paz. Creo que la búsqueda para conocer a Dios es el camino más satisfactorio y reconfortante disponible para nosotros en esta vida. Podemos expresar amor y paz justo donde estamos. Podemos aliviar el sufrimiento de los demás. Podemos hacer la vida más agradable. Podemos hacer de este mundo un lugar mejor.

Si la fe es una herramienta, ¿cuál es su función?

por el Rev. Jim Rosemergy

Una herramienta sirve un propósito específico: los martillos entierran clavos, las sierras cortan madera, el pegamento une objetos. Sería difícil enterrar un clavo en la madera con una sierra o cortar un ladrillo con un destornillador.

Si la fe es una herramienta, ¿cuál es su función? Insistimos en que la función primaria de la fe es hacer que cosas aparezcan y desaparezcan. Que una enfermedad desaparezca; que un nuevo trabajo aparezca. Manifestar lluvia o una casa grande o a alguien con quien compartir un hogar “hasta que la muerte nos separe”. ¿Somos magos haciendo que cosas aparezcan y desaparezcan o tenemos otro propósito? ¿Es hacer que cosas aparezcan y desaparezcan realmente la función primaria de la fe?

Yo creo que el mejor logro de la fe no se lleva a cabo en el mundo. Mediante la fe, nuestra identidad espiritual es revelada y los aspectos de la humanidad, tales como el temor y la condena, cesan de ser. Gracias a la fe nos alineamos con la Presencia moradora que siempre está obrando en nosotros. Expresemos nuestra fe estando dispuestos a responder según el poder de Dios en nosotros.

¿Acaso no es cierto que en nuestro modo de vida, creemos que todas las cosas comienzan con nosotros? Si esto es cierto, el propósito principal de la fe no se encuentra en el mundo sino en nosotros. Como seres espirituales, ¿acaso no estamos destinados a hacer eco a las palabras de Jesús: “Yo soy la luz del mundo”? Tal vez el verdadero trabajo de la fe es ayudarnos a apartarnos del mundo en vez de echar raíces profundas en él.

¿Estás dispuesto a probar un experimento? Dejemos de tratar de utilizar la fe como una herramienta para construir una casa más grande o para manifestar algo en el mundo. Utilicémosla para crear una persona nueva, de manera que la obra maestra divina sea revelada.

Cuando enfrentamos un dilema o una situación desafiante, la mayoría de nosotros esperamos tener suficiente fe para permitir que el Espíritu actúe. ¿Podría acaso también ser que en esos momentos Dios espera que estemos dispuestos a ser la persona por medio de la cual el Espíritu puede actuar?

Cómo se mueven las montañas

por Harold S. Kahm

Una montaña parece bloquear el sendero ante ti —una montaña de obstáculos que dificulta tu camino. Más allá de la montaña está el deseo de tu corazón. Sólo existe una ruta, y anduviste por ella tanto como pudiste. Ahora parece que no puedes avanzar más, debido a que una montaña grande y sólida, cuyo nombre es “imposible”, se extiende en tu camino.

Jesús dijo: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería” (Mateo 17:20). Todos nosotros poseemos un diminuto grano de fe que puede mover montañas. Mas le hemos dicho a la montaña “¡quítate!” y luego nos decepcionamos al ver que ¡todavía parecía estar exactamente donde estaba antes del mandato! ¡Nos decepcionamos profundamente! ¡Y cuán devastador es para nuestra fe!

Desafortunadamente, esta experiencia es muy común. Pero espera. Consideremos las palabras de Jesús más de cerca. ¿Dijo él que la montaña se movería enseguida? No, no lo dijo. Es más, él no dijo cuánto tiempo le tomaría a la montaña moverse. Él sólo dijo que se movería.

¿Qué tan grande es tu fe? ¿Es plenamente completa y perfecta; o es diminuta, no más grande que un grano de mostaza? ¿Cómo cuidas de esta semilla? ¿Quitas las malas yerbas de la negatividad y la nutres con palabras y pensamientos positivos?

Al cuidar de la semilla de mostaza de la fe, espera calmadamente, con gozo interno; sabiendo absolutamente que cada hora, cada día, crece en tamaño y que eventualmente hará que la montaña, cualquiera que sea su naturaleza, se mueva.

En tu corazón, ahora mismo, existe por lo menos una porción pequeña de fe que tal vez no sea más grande que una semilla de mostaza. Mas es indomable, indestructible. Sólo necesitas ayudarla a crecer para que se convierta en la gloria brillante de una fe completa y perfecta. Haces esto orando, prestando atención a la sabiduría divina y siguiendo la guía que recibiste.

Al saber esto con todo tu corazón, ¿cómo puedes desalentarte por la montaña ante ti? La montaña ya ha comenzado a desintegrarse. Puedes saber esto porque en lo profundo de tu corazón, vive al menos un pequeño grano de fe del tamaño de una semilla de mostaza. Hora a hora, la semilla crece. Está creciendo ahora, en este mismo instante.

Cómo manejar el cambio

por el Rev. Robert R. Barth

Se dice que el cambio es la esencia de la vida. Si no nos fluimos con él, el cambio sucederá de todos modos, lo queramos o no. Una manera de trabajar con el cambio se encuentra en Éxodo 14:13-15. Allí encontramos varios pasos que podemos dar para resolver cualquier conflicto, eliminar cualquier obstáculo o adaptarnos a cualquier cambio. “No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová os dará hoy … Di a los hijos de Israel que marchen”.

El primer paso es: NO SIENTAS PÁNICO. Como dice el autor del libro de Éxodo: “No temáis”. Superarás esta experiencia. Debes saber que dentro de un día, una semana, un mes, un año, habrás dejado el asunto atrás. La razón verdadera para no sentir pánico es que Dios está a cargo.

El segundo es: PON A DIOS PRIMERO. Descansa. “Está firme”, consciente de que Dios está a cargo, que todo obrará para el mayor bien de los interesados. “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” (Ex. 14:14). ¿Cómo pones a Dios primero? Aquietándote, viendo “la salvación de Jehová”, reconociendo la verdad en la situación. Deja ir tu “Mar Rojo”. Define el obstáculo y luego mira más allá de él.

Manifestar salud

¿Es tu tierra prometida, tu meta, gozar de salud perfecta? Al escuchar al Señor de tu ser, sabrás que la salud perfecta es tuya con sólo reclamarla. Dios es la energía de vida perfecta que fluye en cada átomo y célula de tu ser. La salud está siendo manifestada en ti, ahora.

Manifestar prosperidad

¿Buscas prosperidad? Al sentarte en el silencio, tendrás la seguridad de que Dios es la fuente de todo tu bien. Al poner tu fe en Dios, tu provisión será garantizada. La prosperidad fluirá a ti de muchas maneras, por medio de muchos canales.

Manifestar armonía

¿Buscas armonía en tus relaciones personales? El amor de Dios obra por medio de ti y todas tus relaciones personales. El amor sana cualquier herida pasada. El amor obra activamente en ti y por medio de ti y de los demás. Lo que quiera que busques, encontrarás la respuesta. Al sentarte en el silencio, llegará el momento cuando escuches que Dios te habla, que te guía. Pero esto no es suficiente. Debes dar otro paso.

El tercer paso es TOMA ACCIÓN. Necesitas seguir adelante. Has puesto a Dios primero. Has orado y meditado, y has conocido la verdad. Es hora de avanzar. Hay un paso correcto y perfecto que dar. En lo profundo de ti sabrás qué hacer. Procede según la guía recibida y el obstáculo desaparecerá. 

Mi experiencia con la oración

por el Rev. Brian Grandon

El 28 de septiembre del 2010, estaba llevando un panel de vidrio de una casa vieja a un sitio de construcción y este se rompió en mil pedazos. Al romperse, cortó todos los tendones, los nervios y una arteria de mi brazo izquierdo. No tenía idea de la  magnitud de las lesiones en ese momento, mas estaba en estado de shock. Persuadí al capataz que me llevara al hospital. No tomé tiempo para fijar un torniquete, sólo me apreté la lesión con la mano sana y me subí a la camioneta.

Para comenzar, tengo presión arterial relativamente baja y soy anémico. Después de unas cuantas cuadras, me di cuenta de que estaba en serios problemas. ¡Me estaba desangrando hasta morir! Me sentía cada vez más aturdido, mi puño se debilitaba y no podía parar el flujo de sangre. Entonces, oré: "Pero Dios, yo no he terminado todavía". Dije otra oración muy personal y comencé a colapsar. Todavía estábamos a unos 10 minutos de distancia del hospital.

Empecé a preguntarme si en realidad era mi tiempo o si tendría una experiencia cercana con la muerte. No sentía miedo a morir, sólo me preocupaba que el hombre a mi lado tuviera que lidiar con un muerto y no haberles podido decir adiós a mis seres queridos.

De pronto, le oí gritar: "¡Oye, hay una ambulancia al lado de la carretera frente a nosotros!" Él tocaba la bocina según cruzaba siete carriles en el tráfico de San Diego, ¡intentando detener dos ambulancias antes que dejaran el estacionamiento de una gasolinera 7-11!

Se habían detenido para comprar algunos refrescos para el almuerzo, y allí, en ese estacionamiento, los técnicos de emergencias médicas detuvieron el flujo de sangre y me pusieron oxígeno de una forma increíblemente rápida.

Más tarde, me reuní con los técnicos de emergencias médicas en el hospital. Ellos me dijeron que mi presión arterial estaba tan baja que si hubieran pasado dos minutos más yo hubiera fallecido.

Dios contestó mi oración mucho antes de que yo supiera qué orar. Mi vida es una oración y nunca estoy separado de Dios.

Crea una vida significativa

por Martha Lynn

El modo como pensamos, sentimos y actuamos proviene de dos lugares: nuestro ego o nuestro ser mayor. Si el ego o la personalidad es la base de nuestro pensar, sentir y actuar, nuestras decisiones/elecciones pueden estar basadas en la carencia, la sobrevivencia o el temor.

Por el contrario, nuestro ser mayor demuestra posibilidad en el pensar, gratitud en interés. Cuando prestamos atención a nuestro ser mayor, nuestros pensamientos, elecciones, decisiones, sentimientos y acciones adquieren un nuevo sentido de posibilidades. Nuestras percepciones son más objetivas, nuestros pensamientos son más compasivos, nuestros sentimientos son más amorosos y nuestras acciones están en integridad.

Sólo tenemos que recordar y reconocer qué somos en el centro de nuestro ser y actuar con claridad desde ese lugar de amor y fuerza.

El proceso

  1. Identifica tu intención.
    Maria Nemeth, autora de Mastering Life’s Energies y dueña de la Academy of Coaching Excellence ... enseña a sus estudiantes a empezar cada día preguntándose: "¿Quién estoy dispuesto a ser a fin de lograr un resultado extraordinario este día?"
  2. Conviértete en un autoobservador.
    Tenemos que ser capaces de observar nuestros pensamientos y las historias que creamos acerca de nuestras experiencias. Yo, particularmente, soy una gran narradora y le busco significado a todo. Puedo escuchar unas cuantas palabras en una reunión, llamada telefónica, o en el diálogo con otra persona, ¡y crear toda una obra de tres actos! Al ego le gustan el drama, el miedo y el poder; y muchas de mis historias son grandes tragedias. Es importante para mí observar rápidamente las historias y las tensiones que estoy experimentando ... para así redirigir mis reacciones en formas que sean útiles para mí y otros.
  3. Toma medidas auténticas.
    En este contexto, “auténtico” significa actuar desde nuestro ser mayor y no desde el ego —actuar desde esa chispa de divinidad que mora en todos nosotros. Cuando actuamos de allí, somos fieles a nosotros mismos. Expresamos la energía que proviene de nuestra alma. Somos espíritu en acción. 

Respira

por Joyce Flowers

Al sentir temor

todas las heridas de nuestro pasado

saltan para perseguirnos

los ángulos agudos, torcidos de miedo

suplantan hoy en el ojo de la mente

la paz—

paz

Tu Creador te quiere bien

y nada nunca te lastimará

excepto a veces tu orgullo

sin embargo, no eres TÚ

no eres el ir

eres el venir de la alegría

no eres el dolor

eres el beso que reconforta

y no eres el temor

eres la canción

y no eres la víctima

eres la victoria

fuerte, perdurable y clara

así que levántate

y canta la canción de tu niño feliz

en el jardín.

Cambio: Diseñado para iluminar

por el Rev. Ogun Holder

Por lo que sea que alguien esté pasando, sin importar lo difícil que pueda parecer, los sentimientos no van a durar para siempre. … Eventualmente podría pasar, pero mientras tanto está aquí, y la incomodidad que sentimos es muy real. El deseo de escapar de la angustia y del “mal-estar” puede ocupar todo el tiempo que estamos despiertos… y cuando estamos dormidos también. ¿Cómo llegamos aquí? ¿Qué fue lo que hicimos para crear esto? ¿No es la verdad la que trajo esta aflicción sobre nosotros?

Bueno, hay verdad… y luego está la VERDAD. La verdad es que podemos o no ser responsables por cualquier cambio que se haya producido en nuestras vidas. A veces tomamos decisiones; en ocasiones ellas lo hacen por nosotros. Esto no quiere decir que somos víctimas, sólo que no estamos en control de todo—una distinción sutil pero profundamente importante. Más de 7 mil millones de personas viven en el mundo. Eso es mucha elección y creación. Por mucho que todos estemos conectados en la Unidad nebulosa, estamos creando realmente sólo nuestras propias experiencias. Y debido a que hay 7 mil millones de nosotros, estaremos siempre involucrados con las creaciones de otra persona. A menos, claro, que elijamos vivir como ermitaños en la cima de una montaña, y aun así hemos dejado a alguien detrás. Añadir a eso los desastres naturales… la Madre Tierra hace algunos arreglos por su cuenta. Sin previo aviso, el diagnóstico y la muerte, la desesperación y el desastre pueden ocurrir en nuestras vidas. Algunos dirían que hay cierta elegancia en el caos creativo del Universo. Pero a menudo, no apreciamos ni notamos el arte hasta mucho después de habernos alejado de las crisis del momento.

Ahora aquí está la VERDAD: la esencia creativa del Universo, todo lo que ES, el Único Poder y la Única Presencia a los que llamamos Dios, el Alfa y la Omega, cualquier nombre y entendimiento al que se suscribe, está plenamente presente en el punto de tu conciencia. En este momento, en este preciso momento, en medio de todo esto, reside un ser de inmensa grandeza, de poder ilimitado, de gracia trascendente. Si aún no tienes claro quién es ese ser, echa un vistazo al espejo. Pero no sólo veas las características tensas de un cuerpo cansado por el cambio y la pena. Mira en tus propios ojos y profundiza—profundiza en la certeza de la fortaleza que está más allá de lo que te dignas a creer que posees; profundiza en el conocimiento de que no estás expresando simplemente lo Divino, sino que tú eres lo Divino.

No hay nada en esta vida de tu propia creación, o la de otro, que pueda superar tu potencial para la maestría. De hecho, la imprevisibilidad de la vida es un catalizador para la transformación personal y espiritual. Michael Singer nos recuerda en su muy vendido libro según New York Times: The Untethered Soul que “El camino espiritual más elevado es la vida misma”. ¿No tuviste tus 20 minutos de meditación hoy o en la iglesia el domingo? Ánimo: Cada momento, especialmente el improvisado, el difícil, el doloroso, es una oportunidad para que la Divinidad que eres TÚ se dé a conocer.

Canta una nueva canción

por Mary L. Kupferle

No importa lo que haya ocurrido en el pasado, este es un nuevo día, una nueva hora, y un nuevo momento. Puedes apoderarte del gozo en las alas de la oración y encontrarte elevado en luz, paz y valor.

Eres un hijo del Dios vivo, predestinado para la felicidad, para irradiar belleza y tranquilidad, tan brillante y hermoso como los rayos del sol por la mañana; apto para expresar la música y la armonía del universo. El gozo es tu regalo de parte de Dios, y no depende de lo que ocurrió hace diez años, hace un mes, ayer o anoche.

El gozo te pertenece, ya sea que lo sepas o no. Es tuyo ahora, para descubrir, usar, ejercitar y expresar.

Puedes cantar a través de este día, y te encontrarás fortalecido, no solo mental sino físicamente. Esto no significa que realmente debas cantar en voz alta, aunque no es mala idea. Significa que dondequiera que estés, sea lo que sea que estés haciendo, puedes cantar una canción en tus pensamientos, en tu corazón y en tu alma.

Puedes hacer esto. Tu expresión cambiará, tu rostro brillará, radiarás belleza y juventud, tu cuerpo se moverá libre y con gracia, tu trabajo será más fácil, tu vida será bendecida y transformada.

En ocasiones pensamos que no podemos entrar en el ritmo de las cosas, que estamos fuera de sintonía con el éxito, la plenitud, la felicidad o la paz. En esos momentos, es más importante que nunca que nos demos cuenta de que el don de la alegría es innato en nosotros y puede ser despertado. Pablo dice: … que avives el fuego del don de Dios que está en ti…. (2 Timoteo 1:6) Avívalo con las palabras: ¡Cantaré una nueva canción! Podrás y encontrarás un manantial de gozo dentro de ti que nunca hubieras soñado que existiera.

No es necesario esperar hasta algún momento futuro para tomar conciencia de este gozo interno. No tienes que esperar que venga a ti por medio de una persona, cosa o logro en particular.

No pospongas tu alegría para otro momento. Canta una nueva canción de gozo hoy, en esta hora, en este minuto.

Cinco piedras lisas

por el Rev. Tom Thorpe

Unity nos proporciona cinco piedras lisas para que seamos victoriosos. Dichas piedras son las cinco enseñanzas básicas de Unity. Recordarás que David derribó a Goliat con su primera piedra.

Así, también, podemos nosotros superar cualquier temor cuando hemos desarrollado la habilidad de utilizar nuestra primera piedra: Sólo existe una Presencia y un Poder en el universo: Dios, el bien omnipotente.

Considera que si Dios es el único poder en el universo, no puede haber nada que temer. Entonces, ¿por qué tenemos miedos? Los tenemos porque nuestra habilidad en el uso de esta primera piedra lisa no se ha desarrollado plenamente. No creemos completamente en la Única Presencia y en el Único Poder. Nuestros temores ofrecen prueba de nuestra incredulidad. Necesitamos practicar y construir nuestras habilidades usando las cuatro piedras restantes.

Nuestra segunda piedra lisa es nuestra identidad como el Cristo, el hijo amado de Dios. Nuestra naturaleza y la naturaleza de Dios son la misma, ya que somos expresiones de Dios. Pablo escribe: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Cuando, a partir de mi humanidad, me siento impotente y derrotado, puedo recordar mi divinidad, mi naturaleza crística dada por Dios. Gracias a este recuerdo, logro una nueva comprensión.

Nuestra tercera piedra lisa es nuestra comprensión del poder formativo del pensamiento. Llamamos a esta energía la ley de acción mental. Esta nos recuerda que nuestros pensamientos crean nuestras experiencias. Mediante nuestros pensamientos habituales, decidimos cómo vamos a responder a las personas, los eventos y lascircunstancias de nuestras vidas.

Nuestra respuesta puede no tener efecto inmediato sobre lo que nos sucede. Nuestra respuesta, sin embargo, dicta si vamos a vernos a nosotros mismos como víctimas o reconocer nuestro dominio. Al practica esta tercera piedra, arribamos a la comprensión de que somos dueños de nuestras vidas.

Nuestra cuarta piedra lisa es la oración afirmativa, la oración que conoce la Verdad. A través de negaciones (declaraciones que liberan el agarre que el pensamiento erróneo ha mantenido en nuestras mentes) y afirmaciones (declaraciones que construyen una fuerte conciencia de la Verdad), logramos una visión más clara, no sólo de nosotros mismos sino también de cómo el universo de Dios está estructurado para ofrecernos apoyo constante.

Nuestra quinta piedra lisa es, junto a la primera, la más importante. Nos recuerda la base de cada pensamiento, palabra y acción en nuestra creciente comprensión de la Verdad que sabemos. Mientras más usamos esta quinta piedra más logramos una conciencia renovada de nuestro dominio otorgado por Dios. Vivimos partiendo de nuestro dominio como directores ejecutivos de nuestras vidas. A medida que continuamos afrontando a los “gigantes” (los temores de nuestras vidas) armados con nuestras cinco piedras lisas, nos acercamos más a la verdad de que Dios es la Única Presencia y el Único Poder en el universo. Al avivar nuestra conciencia de fe en Dios, nuestra primera piedra lisa brillará con la luz de la Verdad, la cual disolverá rápidamente cualquier temor.

El viaje espiritual

por el Rev. Jim Rosemergy

Los seres humanos temen muchas cosas, desde fuertes ruidos hasta hablar en público, desde sentirse fracasados hasta el éxito y la muerte. No conozco a un solo ser humano que no haya experimentado temor. Sin embargo, sí he conocido a personas que no han permitido que el temor domine sus vidas.

Donde hay miedo, también existe la posibilidad para el valor. El ser valiente no significa que no sientes miedo, sino que eres capaz de actuar a pesar de él. En verdad, el camino más allá del miedo es a través del él y, en este viaje, descubrimos algo maravilloso acerca de nosotros mismos. Sin saberlo, el temor es el primero en llamar al espíritu valiente de Dios que es nuestro verdadero yo.

He experimentado el miedo en el combate —no tanto que fuera a morir, sino que iba a ser capturado y torturado o que nunca volvería a ver a mi familia de nuevo. He sentido el temor que se produce cuando un ser querido está en peligro o al borde de la muerte. Estas circunstancias fueron y vinieron y, en el transcurso, aprendí lo que significa permanecer centrado en Dios en medio de una dificultad. Sin embargo, ahora soy desafiado por temores de una naturaleza diferente.

Tal vez son los temores que compartimos y con los que podemos ir más allá juntos. Me pregunto en ocasiones si estoy haciendo mi mejor esfuerzo; si estoy viviendo la vida para la que fui destinado. ¿Me estoy resistiendo al plan divino? ¿Hace mi vida una diferencia? ¿Estoy viviendo una vida con propósito? ¿Puedes ver la naturaleza de mi preocupación?

Quizás estos temores pueden resumirse con la pregunta: ¿Estoy de alguna manera diciéndole “No” a Dios? Este es mi mayor temor. Tal vez escribir al respecto es el comienzo de mi viaje más allá y a través del temor. Es bueno hacer cosas al descubierto. Querido amigo, habla con alguien sobre tus preocupaciones y temores. Además, reconoces que eres una persona de ánimo y valor. Cada vez que expreses y enfrentes un temor, puede que experimentes ansiedad, pero también estás a un paso más cerca de ser libre del efecto paralizante del miedo.

Cuando estamos dispuestos a entrar en nuestros miedos, ellos pierden su poder, y el poder de Dios se levanta para decir: “No temas, yo estoy contigo. Tenemos un trabajo que hacer juntos”.

La redención del perdón

por Kimerie Mapletoft

Cuando miras la televisión o lees los periódicos, ¿te impresiona ver lo mucho que estos  se centran en el castigo y la venganza? ¿Ves que se lucha contra el odio y el temor con más odio y temor? Sin embargo, las historias más profundas jamás contadas son acerca de la redención y del perdón. Ellas tocan el corazón y el alma, y nos abren a la experiencia de Dios, de la gracia, de una manera que ninguna otra cosa lo puede hacer, excepto, por supuesto, en nuestra experiencia personal.

Algunos de nosotros en Unity en el Reino Unido fuimos a ver Los miserables en el cine. Yo era una espectadora un poco reacia. Me parecía una historia muy triste y, de hecho, gran parte de la película es muy cruel, con mucha tristeza y dolor. Vi que un contagio de miedo dominaba las respuestas de las personas, generando aún más tristeza, dolor y finalmente la muerte.

Sin embargo, al continuar la trama de la historia, se hizo evidente que se trataba mucho más sobre la redención y el perdón. Como un acto de perdón, donde un error humano muy obvio fue negado completamente, reveló la verdadera persona; y como esto despertó al personaje principal para experimentar que era alguien con alma, que podría hacer una diferencia y, de hecho la hizo. La película explora el viaje desde el odio y la venganza hacia un verdadero lugar de perdón, amor y paz.

Es una historia con la que cada uno de nosotros puede identificarse. … Si optamos por seguir el camino de la redención y el perdón (que no es cosa fácil cuando estamos rodeados de gente con miedo y ese miedo mora en nosotros también), realmente experimentamos la gracia de Dios como amor y perdón, gozo y paz; como libertad completa de quienes pensamos que somos, para descubrir quienes somos realmente.

Hacia el final de la película escuchamos las palabras: “Amar a otros es contemplar el rosto de Dios”.

Cuando verdaderamente podemos ver más allá de los pecados y errores que todos cometemos (“Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra” (Juan 8:7)) y ver la verdadera persona en el interior, como Jesús hizo —la verdadera persona que busca amor así como lo buscamos nosotros— cuando podemos ser la expresión del perdón, nuestros corazones se abren, y realmente vemos el rostro de Dios —y los demás ven a Dios en nosotros.