La palabra “supervivencia” proviene de las palabras del latín súper, que significa “Superior, extraordinario” y vivere, que significa “vivir”. Según tales sentidos, supervivencia es más que meramente sobrevivir, significa vivir al nivel más alto posible.  

¡Únete a nosotros por treinta días! Durante esos días, te daremos sugerencias y técnicas para tener una vida abundante y significativa. Ya sea que busques ayuda con tus relaciones personales o con el perdón, la salud, el éxito, cumplir tus sueños o prácticas espirituales, los artículos, gráficos y videos ofrecidos te brindarán discernimientos basados en los principios prácticos de Unity.

Cómo dar gracias

por J. Sig Paulson


Expresar gratitud por medio de la alabanza y la acción de gracias en cualquier área de nuestras vidas produce resultados inmediatos.

A la imagen y semejanza de Dios

Según la Biblia, todos nosotros hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios. Nuestro ejercicio de gratitud comenzará con las palabras: Alabo y doy gracias por la imagen de Dios en mí.

No puedes repetir estas palabras con sinceridad por mucho tiempo sin sentir que un fluir de energía eleva todo tu cuerpo. Y, quizás por primera vez, comenzarás a apreciar quién y qué eres. Aunque puedas haber sepultado a tu ser real, tu identidad, en el lodo de la condenación y la ingratitud, éste pronto responderá a tus palabras, pensamientos y sentimientos de gratitud expresados por medio de la alabanza y la acción de gracias. 

Para un enfoque refrescante al orar por otros, utiliza el mismo ejercicio de gratitud de la siguiente manera: Alabo y doy gracias por la imagen de Dios en ti

La mejor ayuda que podemos dar a otro ser humano es reconocer con agradecimiento su identidad verdadera. Este ejercicio de gratitud, llevado a cabo en silencio y con sinceridad, a menudo mejora la vida de la otra persona. 

Jesús dijo que somos la luz del mundo. Pon a prueba Jesús dijo que somos la luz del mundo. Pon a prueba este ejercicio: Alabo y doy gracias por la luz del mundo que soy y por mi habilidad siempre en expansión de permitir que esta luz resplandezca.

La práctica consistente de este ejercicio eliminará la oscuridad de la mente, el corazón, el cuerpo, los asuntos y llenará tu ser y el mundo de luz. Te será fácil hacer los cambios necesarios a esta afirmación para ayudar a que la luz entre a la vida de otra persona. 

El apóstol Pablo nos dijo que después que descubriéramos nuestra identidad real, dejaríamos de permitir que el mundo de las apariencias nos arrolle y nos convertiríamos en un espíritu dador de vida. 

A continuación una afirmación con la cual comenzar: Como espíritu dador de vida, alabo y doy gracias por el poder de estimular todos los centros que distribuyen la vida y la salud en mi mente, cuerpo y corazón.

O: Como espíritu dador de vida, alabo y doy gracias por el poder de liberar esta energía de vida eterna en todo lo que me concierne. Cambio gozosamente mi manera de pensar, mi corazón, mi trabajo, mis relaciones personales y todo mi mundo con la corriente de vida refrescante que distribuyo

Y no te detengas contigo mismo: Como espíritu dador de vida, puedes enviar una corriente de vida llena de energía a la experiencia de otra persona.

El Único y Buen Dios

por William Earle Cameron

En este video inicial de la serie de los Cinco Principios de Unity, el reverendo Miguel Corales comparte con la reverenda Adriana Segovia acerca de la filosofía de vida que Unity es y explica el Primer Principio. Más información sobre el reverendo Corales en unitylatino.org.


El tema es Dios. Aunque no lo puedas creer, de cierto modo, los círculos religiosos han pasado por alto a Dios. Entre los relatos que recuerdo de los Fillmore, hay uno acerca de cuando Myrtle Fillmore encontró a un niño abandonado y lo llevó a su casa para darle un baño, hablándole todo el tiempo acerca de Dios. De repen­te, la puerta se abrió y apareció Charles Fillmore. Los ojos del niño se abrieron con asombro y preguntó: "¿Es él Dios?"

A la mayoría de nosotros se nos ha enseñado que Dios es un hombre. En el principio Dios nos creó a Su imagen y seme­janza y, en ese sentido, hemos estado devolviéndole el cum­plido desde entonces. Dios es muchísimo más de lo que nosotros podamos concebir, y nunca debemos limitar a Dios. Dios es mucho más que un gran hombre en el cielo. Charles Fillmore dijo: "Para lograr espiritualidad debemos comenzar con el entendimiento correcto de ese Uno que designamos 'Todopoderoso'".

¿Cómo concibes tú a Dios? … ¿Qué crees tú que Dios es? Yo no lo sabía hasta que encon­tré a Unity, pero me habían enseñado a practicar la ausencia de Dios. Para mí Dios estaba aparte y distante. De repente me di cuenta de lo poco que la religión de mi juventud me había pre­parado para tener pensamientos inspiradores acerca de Dios. Tuve buena base religiosa; pero (salvo pequeñas implicacio­nes) Dios estaba de algún modo aparte y muy lejos y parecía propenso a castigarme. La mayoría de las veces prefería pensar acerca de mis problemas en vez de pensar en las cosas desconsola­doras que me habían enseñado acerca de Dios.

Así que dispuse aprender todo lo que fuera inspirador acerca de Dios, y descubrí que Dios se revela en el nivel que nosotros podamos entender. Si nosotros pensamos en Dios como castigador, inflexible, vengativo, así será como se demos­trará en nuestra vida. Por consiguiente, decidí que iba a elevar mi visión e iba a tener ¡el mejor Dios que alguien haya tenido! Una de mis metas más grandes en Unity todos estos años ha sido tratar de elevar mi concepto del Único y Buen Dios. 

Los ateos dicen que no podemos probar que Dios existe, pero creo realmente que los ateos no existen. Todo el mundo cree en algo superior a ellos mismos. Creo que los llamados ateos son personas que no han aceptado el concepto de Dios como se los han enseñado. Tal vez sea difícil probar a Dios científicamente, pero la evidencia de que Dios existe está en todas partes.

Debemos aprender a relacionarnos con Dios como este tipo de presencia, un Dios morador que se regocija con cada gozo y triunfo que obtenemos. Dios también añora sostenernos y ayu­darnos cada vez que lo necesitamos —en nuestros fracasos, sufrimientos y desilusiones. Algo que Unity enfatiza es que el majestuoso Dios de toda la creación nos ama infinitamente y desea que nosotros Le amemos también.

Cómo reconocer la voz de Dios

por la Rev. Ellen Debenport


Imagina que tu esposo llega a la cocina un día y te dice: “Mi amor, voy a comprar Madera. Dios me dijo que construyera un arca”. 

Imagina el día en que Séfora estaba cocinando y Moisés, su esposo, llega y le dice: “Oye, estaba con las ovejas hoy cuando vi esta zarza ardiendo, así que prepara a los niños. Nos vamos a Egipto, voy a liberar a los hebreos de la esclavitud”. 

“¡Seguro que sí, Moisés! Lávate las manos para que cenes”. 

Ahora que miles de años han pasado, es fácil creer que Dios habló realmente a los personajes famosos de la Biblia, dándoles instrucciones paso a paso. No  cuestionamos que ellos hayan oído la voz de Dios. 

Mas, si alguien dijera eso hoy en día sería objeto de burla o lo encerrarían. En muchas historias contemporáneas hay personas que han jurado que Dios les ha dicho que hicieran algo ridículo o hasta que cometieran un crimen horrible. 

De modo que podemos sentirnos un poco incómodos diciendo a nuestros amigos que somos guiados por la voz de Dios, aún en estos días, cuando las historias de ángeles y relatos acerca de las visiones al borde de la muerte llegan a las masas.

Es posible que dudemos de nuestra experiencia de Dios. 

¿Cómo sabemos cuándo es realmente Dios?

Mahatma Gandhi dijo: “Dios nos habla todos los días, simplemente no sabemos cómo escucharlo”. 

¡La Biblia lo hace parecer tan fácil! Moisés tuvo su zarza ardiendo. Adán y Eva conocieron a Dios paseando por el jardín del Edén en el fresco de la noche. Isaías tuvo visiones y Samuel oyó a Dios decir su nombre en medio de la noche. Pablo fue cegado y oyó una voz desde los cielos. 

Jesús enseñó que Dios está en nosotros, siempre presente. Claramente, las descripciones vívidas de la Biblia acerca de escuchar la voz de Dios representan la intuición. Moisés, Pablo y los otros también podrían haber tenido experiencias místicas dramáticas, pero tenían ciertamente un conocimiento interno, una voz interior. Sin embargo, ¡tantas voces internas reclaman nuestra atención! ¿Cómo sabemos cuál es la voz de Dios y cuáles son los grabaciones antiguas? ¿Miedo? ¿Ego? ¿Enojo? ¿El niño solitario? 

Mary Manin Morrissey en su libro Building Your Field of Dreams dice que podemos aprender a reconocer la voz de Dios de la manera como lo haríamos con un amigo cuando por teléfono nos dice “hola”. Personalmente, ¡yo preferiría tener la identificación de quien llama! 

Charles Fillmore, cofundador de Unity, dijo que Dios se comunica de varias maneras: por medio del instinto, la intuición, la inspiración, la imaginación, a través de sueños y visiones, revelaciones (la experiencia “ajá”) y por medio del silbo apacible y delicado.

A continuación algunas maneras para probar si nuestros
impulsos son realmente divinos:

  • Dios nunca nos pide que hagamos daño a nadie. Los resultados son exitosos para todos, obrando para el mayor bien de cada uno, aun si esto no es inmediatamente evidente. Las relaciones personales, los empleos y estilos de vida pueden cambiar radicalmente a medida que seguimos la guía divina, mas confiamos en que Dios quiere sólo el bien para nosotros y para nuestros seres queridos.
  • Todo cae en su lugar. Las puertas se abren milagrosamente. No hay esfuerzo: el universo corre a apoyarnos. Esto no significa que veremos todo el panorama. A menudo, la linterna de la fe resplandece sólo a poca distancia adelante en el camino. Pero con cada paso dado con confianza, podemos ver un poco más lejos.
  • ¡Ésta puede que no sea nuestra idea en lo absoluto! A veces la guía parece como una tarea, no una opción, y mucha gente discute con Dios. ¿Recuerdas las excusas de Moisés? ¿Quién diré que me envió? ¿Y si no me creen? ¡Yo nunca he tenido facilidad de palabra!
  • O, por el contrario, podemos encontrar que deseamos hacer algo de repente, algo que nunca imaginamos. Estamos más sorprendidos que nadie acerca de donde terminamos y cómo lo disfrutamos. Pablo, quien había perseguido a los cristianos, después propagó el mensaje de Jesús con el entusiasmo de un converso.
  • Hasta podemos ser guiados a llevar a cabo un deseo que hemos tenido toda la vida, algo que nunca creímos posible.
  • Sentimos amor, gozo y Verdad. El camino puede ser difícil —podemos preguntarnos a veces si Dios todavía está con nosotros— pero sentimos satisfacción interna y certeza.
  • Finalmente, dejamos de preguntarnos si hemos escuchado verdaderamente la voz de Dios. La pregunta ya no tiene significado para nosotros, simplemente sabemos, aunque todos a nuestro alrededor piensen que estamos locos.

¡No puedes escaparte!

Algunas personas pueden comenzar en este punto. Su conocimiento interno profundo, su comunión con Dios, los guía a través de la vida y confían completamente en este conocimiento. 

Otras personas sienten más duda y luchan más, cuestionan si están en el camino correcto, si han oído correctamente a Dios. Todavía no pueden diferenciar el tono de la voz de Dios del de los demás. 

Pero he aquí las buenas nuevas: Dios no se rinde. Si estamos destinados a llevar a cabo una idea divina, no podremos evitar cumplirla. 

Para mí, Dios no susurra solamente en mi interior. Si se supone que reciba un mensaje, comienzo a verlo y escucharlo en todas partes —libros, sermones, televisión, espectáculos, conversaciones con mis amistades. 

Nunca he visto una zarza ardiendo, pero creo que Dios también se comunica por medio de la naturaleza. He recibido gran consuelo de los amaneceres y regocijo de las tormentas. ¿Quién no siente esperanza al ver un arco iris? 

No hay manera de escaparse de las instrucciones divinas. Podemos ignorarlas, reírnos de ellas o discutir con ellas —quizás por años. Pero creo que Dios nos seguirá dando con el codo hasta que construyamos esa arca o saquemos a los esclavos de Egipto.

 Al final, lo único que tenemos que hacer confiar. La voz de Dios puede hablarnos en un jardín, así como en un trueno en la cima de una montaña, llamarnos en medio de la noche o susurrar desde nuestro interior. Mas oír la voz a menudo es fútil a menos que le hagamos caso, confiemos en ella y avancemos con fe.

Cómo utilizar afirmaciones en la vida diaria

por Marge Brown


Las afirmaciones enfocan nuestra atención para que nuestros pensamientos y nuestras acciones reflejen nuestra intención. Disciplinar nuestras mentes nos permite ser dueños de nuestras vidas.

¡Pon a prueba estas afirmaciones o formula las tuyas!

Al despertar: Gracias, Creador, por este día. Tú guías todas mis actividades.

Cuanto de bañas: Fluyo con la energía de este día.

Al mirarte al espejo: Soy una creación perfecta de Dios. Veo a los demás bajo esta luz. 

Al ponerte los zapatos: Avanzo en este día comprendiendo confiadamente mi propósito.

Al abrir puertas: Gracias, Dios, por las sorpresas, el gozo y los milagros de hoy.

Al viajar: Dios protege y vela por mí y por todos los viajeros.

Al comer: Gracias, Dios, por esta comida. Mi cuerpo es nutrido completamente por ella. Bendigo a todos los que ayudaron a traerla a mi mesa. 

Algunas sugerencias:

  • Cuando te una luz roja te detenga: Ora por alguien.
  • Cuando mires la hora: Toma tiempo para unirte con Dios, aunque sea por un momento breve.
  • Cuando compartas tiempo con las personas en tu vida: Diles que las ama.
  • Cuando intercambies dinero: Deja ir libre y amorosamente, sabiendo que Dios es tu fuente.
  • Cuando estés al aire libre: Da gracias por el sol, la luna, las estrellas, el viento, el agua y la tierra.

Cómo atraer la relación personal correcta

por Debbie Johnson


Una mujer sabia me dijo una vez: “Tú no puedes dar de una cubeta vacía”. Esa perla de sabiduría cambió mi vida. Me cayó como una tonelada de ladrillos, me hizo ver que por años, yo he estado intentando dar sin recibir, dando sin llenar mi propia cubeta con amor, así como lo hacemos tantos dadores compulsivos. 

Una vez que me di cuenta de que había estado dando y dando, rehusando recibir, cambié por completo. Me tomó bastante tiempo, mas los resultados fueron increíbles. Real y honestamente creo, con todo mi corazón, que si te sientes llena de amor y te rodeas con amor atraerás amor. Al honrar tu verdadero yo, creyendo y aceptando más amor en tu vida, los siguientes pasos serán de ayuda para ti. Síguelos para crear una relación amorosa y satisfactoria. 

Edifica sobre bases sólidas

Tres bases importantes para una vida llena de amor son:

1. Tener una relación correcta contigo mismo, empieza por reconocer tu conexión con Dios y vive partiendo de ese amor divino dentro de ti.

2. Estar dispuesto a creer que es posible tener una buena relación con los demás.

3. Crecer de manera que puedas aceptar una cantidad de amor grandiosa. 

Primer Paso: Decide qué es lo que verdaderamente quieres en tu pareja. Para poder encontrar a alguien que posea las cualidades que tú deseas debes, por supuesto, saber cuáles son estas cualidades. Quizás deseas una persona tierna y amorosa, después piensas en la comunicación y en buenos momentos. Anota cada una de las cualidades que deseas que tu pareja posea. No hay límite, ¡yo anote 156 en mi lista! 

Segundo Paso: Crea una imagen clave. Lo que llamo “imagen clave”, es una escena específica tomada de la “fantasía perfecta” de tu pareja ideal. Para desarrollar una imagen clave, piensa en una escena que refleje la relación deseada, tal como el brindis en la celebración de tus bodas de plata. Yo usé esta imagen antes de conocer a mi esposo porque deseaba un matrimonio que durara toda la vida. Yo quería permanecer casada. 

Tercer Paso: Sé agradecido(a). Cuando yo he dado gracias por cualquier cantidad de amor que he recibido en mi vida, aunque en el momento pareciera poco, he recibido más. El ser agradecido nos ayuda a mantener una vida óptima y a permanecer centrados en lo positivo. Recibimos eso en lo que centramos la atención, si nos enfocamos en carencia, creamos más carencia. 

Cuarto Paso: Imagina que estás enamorado (a). Yo recuerdo cuando joven, sentía que nunca me enamoraría, que no podría enamorarme. Finalmente, cuando me enamoré, yo pensaba “esto no puede estar pasándome a mí, es demasiado bueno para ser verdad”. Y desde luego, desapareció. Si no podemos aceptar, tanto espiritual como mental y  emocionalmente, un amor inmutable, sólido y saludable, éste no permanecerá. El imaginar que estás enamorado ayudará a que el amor permanezca cuando llegue. Pues, a estas alturas, ya te has acostumbrado a sentirte amada. 

Quinto Paso: Toma acción. Si todavía no has hecho todo lo posible por conocer a tu alma gemela, ¿por qué no te diviertes explorando las posibilidades? Organizaciones, clubes, clases de arte, seminarios de crecimiento espiritual, servicios de citas, trabajo voluntario, éstas y muchas otras opciones existen para ayudarte en tu búsqueda.

Sexto Paso: Deja el resultado a Dios. Yo tuve que enfrentar mi temor mayor: Permanecer sola por el resto de mi vida. Cuando finalmente lo enfrenté, no me pareció tan terrible, después de todo, ¿quién quiere estar con alguien sólo por estar con alguien? Cuando estés creando tu relación ideal, recuerda mirar hacia adelante con una actitud positiva y expectante. Cuando el tiempo sea perfecto para que te enamores, te enamorarás. Adaptado de Think Yourself Loved por Debbie Johnson.

Cómo ver el “fracaso” de un modo positivo

por Eric Butterworth


En el juego de la vida, el triunfador es el que siempre recuerda que no tiene que permitir que las personas o condiciones determinen cómo va a pensar o actuar. Él toma responsabilidad por su vida respondiendo con una perspectiva más positiva.

Quizás te aventuraste a edificar un negocio pequeño, este no triunfó y tuviste que ejecutar una hipoteca. Esta experiencia contiene los ingredientes necesarios para descorazonarte y dejarte con cicatrices que tal vez te impidan intentarlo de nuevo por miedo al fracaso. Podría dejarte sujeto a una cadena de baja autoestima. Pero este no tiene que ser el resultado. Tú puedes darle un sentido positivo a esta experiencia, siempre puedes escoger… puedes determinar que el fracaso aparente es un aspecto importante de tu crecimiento y que éste te ofrece madurez y aprendizaje.

¿Es el fracaso realmente un fracaso?

El fracaso no es necesariamente una cosa mala. Tomás Edison fracasó cientos de veces. Él era un científico e investigador y dijo que investigar es el arte que nace de la insuficiencia de éxito. Con cada experimento que fracasaba, Edison sabía que este lo llevaría más cerca de aquella prueba que tendría éxito y que le revelaría algo nuevo, como la bombilla incandescente. 

Es posible que un matrimonio de muchos años haya sucumbido debido a que dos personas no pudieron establecer buena comunicación y reconciliarse. Quizás te sientes fracasado especialmente porque habías abordado esta relación con grandes expectativas. De nuevo, el principio es que no hay experiencia buena o mala, lo que cuenta es cómo la superas.

Se ha dicho que el matrimonio nos brinda una oportunidad de crecimiento importante. Y crecerás, a menos que tú permitas que esta experiencia forme un bloque tal en tu conciencia que obstruya el crecimiento. 

De lápidas a señales

Puedes decir que por hoy todo está bien pero, ¿qué hay con los fracasos y las pérdidas del pasado? Quizás digas: “no tengo control sobre el pasado”.

Los sucesos del año pasado o el ayer, pasaron a la historia.

No importa cuán grande es tu deseo o lucha, no podrás vivir el pasado de nuevo, pero tus pensamientos y memorias de éstos sí están en el presente y son transformables.

El camino de tu pasado puede estar cubierto con lápidas tales como: “Aquí descansan mis grandes sueños que fueron destruidos por un evento trágico” o “aquí descansa mi entusiasmo por la vida que fue destrozada por lo que él/ella me hizo”. Y quizás añadas: “Como verás, la historia de mi vida está grabada en piedra y no hay nada que pueda hacer para remediarlo”. Desde luego que no puedes alterar lo que está sepultado, mas sí puedes cambiar lo que está escrito sobre la lápida convirtiéndola en un pilar de guía. El profeta Joel dice: “Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros” (Joel 2:25). Él no dice que puedes volver otra vez a vivir el pasado sino que puedes modificar tus pensamientos sobre él. 

Haz la tarea de analizar las lápidas en tu mente. Admite que el problema en sí no es lo que ocurrió sino tu reacción acerca de lo ocurrido. Los años a los que se refiere el profeta Joel pueden ser restituidos, mas no viviéndolos de nuevo, sino reflexionando sobre qué lugar y poder les has dado en la historia de tu vida.

Lo que se requiere de ti es simplemente aquello que ya posees. Así como la mariposa tiene que dejar su capullo, del mismo modo tienes que dejar ir. Esto se puede lograr cambiando tu manera de pensar acerca de lo que sucedió en el pasado. Dale un nuevo sentido, míralo todo con la brillante luz de la conciencia espiritual que yace en ti.

Pronto todas las lápidas en tu camino cambiarán y dirán: “Viví, aprendí por experiencia, maduré, dejé ir y cumplí el llamado supremo de Dios”. 

Con una nueva visión acerca de lo que la vida es y lo que puede ser, actúa pronto. Y, si todavía existen áreas en las que no has realizado tu potencial no te desalientes. Sólo recuerda que no importa que sucede (a ti o en ti) siempre puedes darle un nuevo sentido a todo. Sólo entonces, finalmente, estarás a cargo de tu vida.

Cómo fomentar la salud

por Susan Smith Jones, Ph.D.


A veces solamente necesitamos una guía leve y recordatorios diarios para invitar más vitalidad a nuestros cuerpos y nuestras vidas. He aquí once sugerencias claves que al ser incorporadas, pueden hacer una gran diferencia en tu vida. Revisa cuáles puedes incorporar hoy. 

1. Toma tiempo para nutrir tu cuerpo y alma con una dieta balanceada de alimentos naturales y saludables. Elige una variedad de alimentos coloridos tan cerca como posible a su estado natural. Varía tu dieta diariamente y esfuérzate por que ésta sea cuando menos 50 por ciento fresca. Alimentos naturales aumentan energía, restauran juventud y vitalidad y promueven salud radiante. 

2. Toma cuando menos ocho vasos de agua diariamente. La falta de humedad en la piel produce arrugas de la misma manera que la falta de humedad en las uvas crea pasas. El tomar suficiente agua es necesario para lubricar las coyunturas, alimentar las células y mantener la piel —que por el medio ambiente pierde humedad constantemente— limpia, suave y juvenil. Agua pura fomenta la vitalidad. 

3. Come solamente lo necesario y nunca después de obscurecer (dos o tres horas antes de la hora de dormir). Consumir comidas pequeñas frecuentemente durante el día —cada dos o tres horas— ayuda al metabolismo, estabiliza el azúcar en la sangre, reduce el colesterol y los hábitos dañinos de comer en exceso. Es importante planear tus alimentos para así no sentir que te mueres de hambre. 

4. Haz ejercicio regularmente. Establece un equilibrio entre actividades aeróbicas, de balance y de vigor. Haz que este programa sea una prioridad en tu vida —una actividad no negociable y comprométete a ello. No existe algo que te beneficie más en términos de ser feliz, saludable y vibrante que un programa de ejercicio. Cuando te sea posible, haz ejercicio afuera, en un ambiente natural y bello. 

5. Duerme bien. Duerme por lo menos siete u ocho horas diariamente. No dormir bien atrae muchos problemas de salud incluyendo arrugas, depresión, aumento de peso, envejecimiento prematuro, bajo o no libido, formación de toxinas, irritabilidad, impaciencia, pérdida de memoria, accidentes y dificultades con relaciones personales. Evita ver noticias a la hora de dormir. Que tu cuarto sea un santuario de descanso y tranquilidad. Pon gotas de aceite de lavanda en tu almohada (para ayudarte a sentir calma). 

6. Simplifica tu vida. Al hacerlo, tu alegría y entusiasmo por la vida aumentarán. La simplificación es un proceso poderoso que no consiste necesariamente en limitar actividades sino en despejar tu vida. Pon tu energía en actividades que disfrutas y que te dan alegría. Actividades, cosas materiales y relaciones personales que no son para tu bien son consumidores de energía. Haz un inventario, tener una vida sencilla te permite vivir plena y profundamente. 

7. Vive en el presente. No pierdas tiempo comparando el presente con el pasado. Cada paso que das lo haces sobre tierra sagrada. Cada momento está saturado de maravillas y milagros. Cuando estás atrapado en el pasado, te es imposible vivir completamente en el presente y prestar atención a lo que ocurre a tu alrededor. En lugar de vivir con planes continuos para el futuro, concéntrate en el presente —en vivir un día a la vez. Convive con la naturaleza tanto como puedas, esto te ayudará a alimentar tu alma. Busca ver y experimentar milagros diariamente.

8. Invita al niño interior a que salga a jugar. Muchos buscamos la “fuente de la juventud”, el secreto que nos permita vivir una vida larga y saludable. Aunque el comer adecuadamente, tomar vitaminas y hacer ejercicios son importantes y tienen su lugar en el rejuvenecer el cuerpo, mente y espíritu, yo creo que el verdadero secreto yace en nuestra actitud, nuestros pensamientos y en cómo nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Decide estar atento a todo lo que te rodea. Pon intención, participa plenamente en la vida. Mantén entusiasmo al hacer tus tareas diarias.

9. Comunica claramente tus pensamientos y sentimientos con tus compañeros de trabajo, amistades y seres queridos. Recuerda que todos anhelamos lo mismo: respeto, generosidad, aprecio y amor. Mantén la regla de oro como un contrato vigente en tu vida y trata a los demás del mismo modo cómo deseas ser tratado. En silencio, bendice diariamente a todos aquellos en tu vida.

10. Eleva tu visión. Mira lo mejor en todo y en todos. Si enfrentas un desafío, manéjalo con vigor, equilibrio y, al mismo tiempo, encuentra oportunidades para reír y sonreír. Ambas actividades afirman tus músculos faciales y reducen el estrés. La risa es el elixir de la vida y la sonrisa el del alma. Cultiva una actitud de alegría y gratitud. Una de mis maneras favoritas de mantener una actitud positiva y una visión elevada es leyendo La Palabra Diaria. Ésta ha sido mi práctica sagrada por más de cuarenta años.

11. Ámate a ti mismo y vive tranquilo. ¿Qué evidencia más grande podemos tener de fuerza espiritual que la paz mental y un corazón amoroso? ¡Sueña abundancia de todo lo bueno! Di “sí” al cumplimiento de tus sueños. Permanece consciente de que mereces lo mejor. ¡Celébrate a ti mismo y celebra la vida!

Cómo perdonar

por Alan Cohen


Firmé un contrato con una compañía de recolección de basura que requería que los clientes que vivían en áreas rurales identificaran sus botes de basura con su dirección. Tomé una lata de pintura blanca en aerosol e identifiqué uno de mis botes marrones de basura con el número de la carretera donde vivo.

Lo metí en la parte de atrás de mi vehículo suburbano, lo llevé al final de la carretera y dejé la basura en el sitio apropiado. Cuando regresé a mi garaje, me enojó notar que la pintura blanca había manchado la parte de atrás del asiento; aparentemente, no se había secado completamente sobre el bote de basura, pero sí en el asiento. Traté de remover la pintura pero ya estaba muy pegada.

Durante las semanas y meses siguientes, cada vez que veía la mancha de pintura en la parte de atrás del asiento, me sentía tonto; un caudal de remordimiento me inundaba: “Si hubieras puesto más atención y dejado que la pintura se secara por más tiempo, esto no hubiera pasado. Ahora has arruinado el asiento de tu automóvil y cada vez que lo veas te recordará tu descuido”. (¿Reconoces esa voz?)

Entonces un día acompañé a un amigo a la ferretería local para comprar pintura. En un estante noté una lata pequeña llamada Goof Off®—que servía para quitar pintura y manchas difíciles. Agarré una lata, me la llevé a casa y apliqué el líquido a la mancha de pintura. Para mi delicia, ¡la pintura desapareció instantáneamente!

Ahora veo este producto —especialmente su nombre— como simbólico del perdón. El nombre reconoce que cometiste un error (“goof”) —pero también reconoce que puede ser eliminado (“off”). Si estás sujeto a la tiranía del remordimiento, este nombre te ofrece una enseñanza especialmente importante: Cualquier pecado es perdonable. Cualquier error es corregible. Nada está grabado en piedra. Siempre tienes una segunda oportunidad.

Un Curso de Milagros hace la distinción entre pecado y error: un pecado requiere castigo, pero un error simplemente requiere corrección. Este curso nos dice que hemos cometido muchos errores, pero que nunca hemos pecado. Todos nuestros pecados (“tontería autoinfligida”) son deshechos en el momento que llevamos nuestros pensamientos condenatorios a la luz sanadora del amor.

Hay una historia acerca de una filipina llamada Josefina quien decía tener conversaciones diarias con Jesús. Un sacerdote cínico oyó acerca de Josefina y buscó desprestigiarla. Se dirigió a ella y le preguntó: “¿Es verdad que hablas con Jesús todos los días?”

“Sí, lo hago”, contestó ella.

“Entonces, la próxima vez que hables con Jesús, ¿podrías preguntarle qué pecado cometí cuando estaba en el seminario?” Preguntó el sacerdote con presunción, y se fue con orgullo, seguro de que había arrinconado a la charlatana y pronto la descubriría.

Una semana después el sacerdote regresó y preguntó a Josefina: “¿Le preguntaste a Jesús cuál fue mi pecado?”

“Sí, lo hice”, respondió ella.

“¿Y qué dijo Él?”, preguntó el sacerdote.

“Él dijo: ‘Lo olvidé’”.

No hay pecado tan grave que no pueda ser perdonado al considerarlo con compasión. El amor no tiene conciencia de nuestros pecados; Dios nos ve sólo como puros e inocentes. Nosotros somos quienes hemos fabricado el concepto del pecado y hemos aniquilado nuestra fuerza de vida. Un Curso de Milagros también nos dice: “Dios no perdona porque nunca ha condenado”. En la película Hermano Sol, Hermana Luna, el Papa dice a San Francisco: “En nuestra obsesión con el pecado original, hemos perdido de vista la inocencia original”.

Conocí a un hombre que, durante su último año de universidad, caminaba frente a la librería y vio una gran exhibición de anuarios en la acera. Como no tenía dinero, agarró uno de los anuarios y siguió caminando. Durante los días siguientes, comenzó a sentir remordimiento por este hurto y decidió devolver el libro y confesar su fechoría. Se dirigió al gerente de la librería y admitió con culpabilidad: “Me robé este libro”.

El gerente le dijo: “Ven conmigo”. Lo llevó a la exhibición y le señaló un anuncio que el joven no había visto: “Gratis —por favor, tome uno”. 

No te estoy sugiriendo que vayas y robes algo, ni que hagas daño a nadie. Esta historia real sirve como una metáfora: Por cada pecado que encuentres en tu vida, Dios encuentra una manera de perdonarlo. Por cada manera en la cual te hayas separado del amor, la conciencia más elevada te recuerda que nunca, ni siquiera por un momento, has estado fuera de la gracia. Y por cada mancha de pintura con la cual te castigues por haberla causado, hay una lata de Goof Off para eliminarla. 

Preguntas para la reflexión

¿Todavía te condenas por un error que cometiste en el pasado? ¿Qué hiciste y cómo te sientes ahora? 

¿Cómo crees que un Dios amoroso considera este acto? 

¿Puedes considerar tu experiencia con compasión para que ya no te sientas culpable? Si alguna persona viene a ti y te dice que ha hecho lo mismo, ¿cuál sería tu respuesta?

¿Qué está bien en ti?

por J. Sig Paulson

En este segundo video de la serie de los Cinco Principios de Unity, el reverendo Coco Ramos comparte con la reverenda Adriana Segovia acerca de la filosofía de vida que Unity es y explica el Segundo Principio. Más información sobre el reverendo Ramos en unitychurch.com.


Existen algunos puntos de vista en cuanto a la vida que casi parecieran hacer una  religión del encontrar lo malo en la humanidad y en nuestro mundo. Probablemente todos nosotros podemos hacer una lista grande de lo malo en nosotros —o tal vez ya hayamos obtenido esa lista a través de nuestra expe­riencia, religión, educación y entrenamiento social, así como nuestro propio sometimiento a las sugerencias negativas.

Sin embargo, te pido que me hagas un favor —y no solo a mí, sino a ti y a tu mundo— haz una lista de lo bueno en ti. Esta activi­dad, en la que participarás tú y todo el que lea esto, logrará más de lo que puedas imaginar para erradicar de la conciencia humana el sentimiento de que algo está mal. 

El proceso es muy simple. Solo toma una hoja de papel y escribe en ella un encabezado que diga: ¡He aquí lo bueno en mí! Entonces, sin sentir vergüenza, reserva o duda, comienza a escribir. 

A continuación encontrarás unas cuantas sugerencias que fueron tomadas de la Biblia, las cuales han lle­gado por medio de las mentes y los corazones de almas ilumi­nadas: 

"Yo soy la imagen de Dios".

"Fui creado un poco menos que los ángeles pero con la capacidad de elevarme más alto que  ellos".

"Yo soy la luz del mundo".

"El reino de Dios está en mí".

"El misterio que ha estado escondido por generaciones, pero que ahora ha sido revelado es: Cristo en mí, esperanza de gloria".

Hay otros pensamientos valiosos esparcidos en la Biblia, pero estos son suficientes para ayudarte a pasar al lado de la balanza de la vida de "lo bueno en mí". A continuación encon­trarás otras ideas resultantes de lo que hemos estado haciendo juntos. Tal vez desees contemplar estas ideas y, si te sientes guiado a hacerlo, implementarlas en tu vida.

"Soy una expresión del infinito. Tengo una mente que puede concebir pensamientos nuevos, creativos, audaces. Tengo un corazón capaz de sentir el amor de Dios y de compartirlo con el mundo. Tengo una lengua que habla palabras fuertes, poderosas y creativas de la Verdad. Tengo un cuerpo que es el templo del Dios viviente, el cual responde al pensamiento constructivo, a los sentimientos creativos y a las palabras verdaderas. Vivo en un universo vibrante que responde a mí, a mis actitudes y acciones".

Muy bien, ahora debes actuar por ti mismo. Sigue adelante —haz una lista larga, encantadora y creativa. Cuando hayas terminado, te darás cuenta de que Dios no hizo un mal trabajo cuando te creó. Después de todo, eres la obra del infinito crea­dor de todo. Lo bueno en ti es aquello que es la Verdad acerca de ti y que seguirá siendo Verdad por toda la eternidad.

Cómo rejuvenecer

por Martha Smock


Recuerdo cuando mi madre me decía: “¡No me siento vieja! ¡No me siento diferente por dentro!”

Tememos envejecer. Sentimos pavor al pensar que estaremos activamente limitados. Rechazamos la idea de convertirnos en una carga para nuestros seres queridos o tener que depender de la sociedad para nuestro cuidado y bienestar. Al pensar de este modo, pintamos un cuadro muy sombría.

El número de años vividos trae muchos cambios, pero los años en sí no nos envejecen o nos cambian. Es cómo vivimos estos años lo que hace la diferencia. Nuestro crecimiento surge de nuestro interior, nuestro progreso ocurre gracias a los pasos interiores que damos en conciencia y no por la fecha del calendario.

Todos sabemos interiormente que somos capaces de mucho más de lo que hasta hoy hemos expresado, y este sentimiento no es erróneo. A cualquier edad, ¡qué joven es nuestra visión y qué jóvenes son nuestros sueños!

Al pasar los años, cambios tienen lugar en nuestros cuerpos, en nuestras circunstancias; la vida pasa y fluimos con ella. Pero con fe y un espíritu joven y jovial, podemos encontrar alegría, podemos seguir viviendo sintiéndonos rozagantes, sin importar la edad. Ésta es el arma secreta para superar la creencia en la vejez. Podemos rehusar contar el número de años que hemos vivido en salud precaria, con errores, disgustos, fracasos y desesperación. Podemos recordar que por siempre seremos hijos amados de Dios. 

Somos seres espirituales, estamos aquí con un propósito, y a pesar de nuestra edad, tenemos valor y somos necesitados. Todavía mejor, tenemos un espíritu virtuoso, que el tiempo no puede apagar y que el paso del tiempo no puede tocar. 

“Vibro con celo y entusiasmo, y prosigo ávidamente con una fe poderosa a hacer todo aquello que tiene que ser hecho por mí”.

—Charles Fillmore, escrito a la edad de 94 años

Cómo cambiar tu vida

por Charles Roth


Algún día, en algún lugar, cada uno de nosotros llega al punto en el que dice: “¡basta con esta clase de vida!” Quiero cambiar. Tiene que haber mejor vida que la que estoy viviendo”. El enfoque espiritual contiene la respuesta. En el mundo de efectos, podemos vernos solamente como hormigas, computadoras u objetos para ser usados. Mas en el mundo interno, en el universo espiritual, somos individuos, somos puntos de expresión de un poder milagroso. Tú tienes sentido y propósito, porque eres parte de un espíritu completo. Del mismo modo como hasta la parte más pequeña de tu cuerpo es importante para la función normal y perfecta de éste. Puedes empezar hoy, allí mismo donde te encuentras, con el conocimiento y entendimiento que actualmente tienes. 

Retírate de todo

Toma tiempo para retirarte y sentarte en el silencio. Apártate de las distracciones que confunden tu conciencia y deja de enfocar tu atención en el universo —evita las distracciones de la televisión, los periódicos y libros (hasta de los libros de la Verdad). Entonces, siéntate calladamente en meditación, gentilmente aleja de tu estado de conciencia todo pensamiento inquietante, bendícelo e invítalo a retirarse. Quizás esto se tome más que un par de minutos, ya que tu ego, orientado hacia las distracciones de lo externo, te dice: “¡Terminemos con esto ya! Has estado allí sentado suficiente tiempo, vamos ahora a hacer algo útil”. Mas si tú estás determinado a cambiar la dirección de tu vida, permite que algo más profundo que tu ego esté a cargo. Este algo no puede ser descrito o titulado fácilmente, pero puede ser experimentado. Lo podemos llamar el súper ego, el Cristo morador o el YO SOY en ti.

Vivir en el presente

La manera para llegar a sentirte emocionado, vigoroso y completamente vivo, es buscar y depender de tu ser interno, el cual está siempre vinculado a esa energía interna que llamamos Dios o el Reino de Dios. Esto no quiere decir que no hemos de jugar golf o boliche o disfrutar de las muchas maneras externas para la diversión y el descanso. El punto es que no necesitamos de estas cosas para ser felices. No somos esclavos de lo externo, somos almas libres. He aquí dos sugerencias para empezar: primero, haz el esfuerzo real de meditar. Segundo, vive plenamente en el presente. Si te diriges a tu trabajo consciente de que la energía y la emoción surgen de una fuente en ti (la cual nos hace sentir llenos de entusiasmo por la vida), entonces realmente desearás pasar tiempo conociéndose más a fondo y sintiéndote cómodo en tu espacio interior. 

Recuerda que muy dentro, en la profundidad del Ser, lo único que es incambiable en ti es tu sentido del Yo. El “Yo” del YO SOY. Piensa en una toma eléctrica en casa. Puedes conectar o desconectar un tostador, licuadora, lámpara o computadora. Del mismo modo, tú estás constantemente conectándote o desconectándote —por medio de tus pensamientos, anhelos y sentimientos— con un poder. Así que recuerda escoger bien. 

Explorando el espacio interior

Una vez que hayas abordado el programa de exploración y descubrimiento interior —cuando lo hayas saboreado y experimentado, haciendo parte de ti mismo esa atmósfera de paz, maravilla y humildad—encontrarás un nuevo nivel de calidad en tu estado de conciencia. Te darás cuenta de que te emociona vivir plenamente en el presente. Esto ocurrirá no solamente en tus ratos de meditación, sino en todos los momentos y horas de tu vida. Llénate completamente de la energía del poder de Dios que yace en ti. Tú puedes gozar de una vida verdaderamente bella en el momento presente. Gradualmente, la luz del YO SOY se verterá en tu estado de conciencia, derramándose por doquier como lo hace la luz del amanecer.

Gradualmente tú cambiarás. Tus costumbres cambiarán, tus valores cambiarán, tus circunstancias cambiarán y tu vida cambiará. Ya no dependerás, tan desesperada y totalmente, de otras personas o de condiciones externas para sentirte bien y seguro. La paz es poder, porque del silencio nace el poder, y de la armonía interna florece la productividad. Descansa en esa tranquilidad interior.

Sencillamente… respira

por Mary-Alice y Richard Jafolla


Cuando le prestas atención y la reconoces, una inteligencia cósmica responde en ti. Te comunicas con esta inteligencia a través de tu conocimiento interno y, probablemente, la mejor manera de hacerlo es sentándote tranquilamente demostrando receptividad a esta sabiduría. El nombre más común que se le da a este tipo de comunicación es meditación. Más no dejes que el nombre te atemorice, en realidad no es nada extraño.

Meditar es dirigir conscientemente la atención a tu ser interno. Esto te permite ponerte en contacto con la sabiduría en ti, la cual siempre puede ser invocada por guía acerca de cómo actuar. Es la forma más rápida y segura para aumentar tu conocimiento. El meditar con regularidad debe ser parte de tu día. 

Para estar consciente de las necesidades de tu alma, aparta tiempo cada día para meditar. Encuentra una silla cómoda en un lugar tranquilo, cierra tus ojos y toma asiento en silencio. No trates de pensar en nada, sin embargo, si algún pensamiento flota en tu mente, simplemente obsérvalo. No lo analices ni batalles con él. 

Una buena técnica para meditar que es muy efectiva para la mayoría de la gente es simplemente observar tu respiración. Eso es todo. Simplemente aumenta tu conciencia sobre tu respiración, continua respirando naturalmente. Inhalando y exhalando. No cambies el ritmo de tu respiración de ninguna manera, simplemente permanece consciente de tu respiración. Concéntrate en ella, obsérvala, esto trabaja bien para mantener alejados los pensamientos inútiles.

La primera semana te puede parecer difícil permanecer sentado en silencio. Tu mente, como un mono inquisitivo, puede brincar de pensamiento a pensamiento rebelándose contra la quietud desconocida. Sin embargo, persiste; en poco tiempo el mono hiperactivo se tranquilizará y dejará de saborear este tiempo de silencio.

Comienza con una sesión de cinco minutos por la mañana y otra por la noche. Eventualmente, aumenta las sesiones a veinte minutos, o cuantos minutos te sientas confortable. Las respuestas correctas y la guía que esperas surgirán de tu espíritu interno, donde seguramente permanecen esperando por ti.

Cómo vivir tus sueños

por Jim Rosemergy


Tú tienes un propósito singular: Conocer a Dios para descubrir quién eres. Es un propósito compartido, ya que es mi propósito también. Tienes una misión. Puede ser descrita de muchas maneras pero la más simple es “amar”. Debes vivir tu vida como si estuvieras unido a todos y con todo. Porque lo estás. Tú debes ser una bendición en este mundo, y por la vida que vives, serás bendecido. 

Para ayudarte en la vida y facilitar realizar tu misión, se te ha dado un regalo. Si todavía no lo has encontrado, es tiempo de comenzar la búsqueda con ahínco. No solamente encontrarás felicidad y gozo compartiendo tu regalo, sino que tu Creador encontrará una avenida de expresión en el mundo. 

Es hora de volver a soñar

A lo largo de tu vida, se te han dado muchas indicaciones sobre tus talentos y habilidades. ¿Qué puedes hacer y perder la noción del tiempo mientras lo haces? Para mí es la escritura. Puedo comenzar a escribir al atardecer sin darme cuenta de que ya el sol sale de nuevo. ¿Qué has querido hacer desde que eras niño?

Puede ser que se te animó a dejar de lado ese sueño absurdo, porque la gente dijo que nadie tiene una vida digna al hacer eso. 

¿Cuándo te sientes más jubiloso? ¿Disfrutas más cuando estas rodeado de gente o te sientes más tranquilo a solas? ¿Cuáles son tus pasatiempos actuales? Quizás estos te indican las inclinaciones naturales que el espíritu ha plantado como una semilla en ti. ¿Te sientes más realizado al  ayudar a otros? ¿Qué te haría feliz haciendo durante el día?

Espíritu en expresión

Preguntas como éstas preparan el suelo fértil del alma para que la semilla plantada, hace largo tiempo, pueda germinar y crecer. Una vez, una mujer me dijo que su vida cambió cuando escuchó a un ministro hablar de talentos escondidos. Ella recordó lo mucho que le gustaba pintar, a pesar de que no había intentado hacerlo por años. Cuando regresó a casa, sacó sus provisiones de pintura y empezó a pintar. Hoy la acuarela es una parte muy importante en su vida, ella se pierde completamente en sus pinturas. En la actualidad, otros experimentan belleza debido a su don especial.

Sospecho que esta historia puede ser repetida una y otra vez. Desde luego muchos de nosotros no hemos desarrollado los talentos que moran en nuestro interior, pero podemos empezar. Nunca es tarde. Recuerda, tu talento es un medio de expresión del espíritu. 

Escuché la historia de una mujer que obtenía un ingreso de seis cifras en negocios internacionales; sin embargo ella lo dejó todo para competir montando bicicleta en los juegos olímpicos. Esto parece absurdo, pero su historia fue una inspiración para aquellos que sienten la tentación de actuar de un modo absurdo. No sé qué hábil ella era como ciclista, pero sí que era una campeona en disfrutar de la vida. No se trata de ganar siempre, aunque el ser número uno es un sueño humano. La clave es afinarte para estar a tono con el designio divino. Esta unidad permite que el mensaje divino cobre vida. En el caso de la ciclista olímpica, el mensaje no es abandonar nuestro trabajo para poder seguir la puesta del sol, sino tener el valor de seguir nuestra voz interna. 

Los dones de los necesitados

Quizás te empeñas en insistir que no posees dones o habilidades. Quizás pienses en aquellos que tienen discapacidades o nacieron deshabilitados. ¿Cómo puede una persona postrada en un hospital en estado de coma, ser una avenida para la expresión de Dios?

La verdad es que las personas que aparentemente poseen poco o son incapaces de hablar o moverse, poseen un gran regalo para compartir. Su regalo es su necesidad. Donde existe una urgencia —ya sea una persona en estado de coma en un hospital o aquellos muriendo de hambre en tierras lejanas— el regalo es el llamado de compasión que incitan. La tragedia es que muy seguido ignoramos la grandeza de este regalo. Perdemos la oportunidad de que la Presencia se manifieste en forma de amor y compasión. Sin embargo, cuando recibimos el regalo y contestamos el llamado con compasión, palabras de consuelo y acciones serviciales, el propósito divino se realiza. El placer de Dios es evidente, los necesitados son auxiliados, la familia humana se torna más unida y se siente una vez más el éxtasis de la expresión de la presencia de Dios.

Adaptado de The Quest for Meaning: Living a Life of Purpose por Jim Rosemergy. 

He aquí algunas preguntas para “preparar la tierra del alma”:

  • ¿Estás consciente de tu don espiritual? ¿Cuál es?
  • ¿Qué te hace perder el sentido del tiempo?
  • ¿Cuáles eran tus sueños cuando eras niño?
  • ¿Estás actualmente viviendo tus sueños?
  • Si pudieras hacer cualquier cosa, ¿qué harías?

Piensa en tus respuestas como flechas que apuntan hacia tu regalo o don especial. Permite que la próxima pregunta sea una semilla que ayuda a germinar la realización de que tú puedes hacer una gran diferencia.

¿Qué tienes para compartir con el mundo?

Cómo tomarlo con calma y disfrutar de la vida

por Susan Smith Jones, Ph.D.


¿Qué causa nuestra necesidad de apresurarnos? Es fácil asumir que la causa es  económica: debemos producir el dinero suficiente para pagar el estilo de vida que hemos elegido. A veces, tenemos mucho qué hacer y otras, cuando no estamos ocupados, sentimos que algo anda mal. 

La verdadera causa de nuestra necesidad de apresurarnos es un estilo de vida que deja mucho por desear. Al llenar nuestras agendas con “más”—más actividades sociales, más comidas, más trabajo, más citas— puede que estemos tratando de llenar un vacío interno. 

Cuando diriges tu atención y energía hacia lo externo, pierdes el sentido de maravilla, belleza y magnificencia en ti —donde la felicidad, el gozo y la paz verdaderas se originan. Al tomar las cosas con calma y redirigir tu energía hacia lo interior, no solamente entrenarás a tu cerebro para que descanse, sino que llenarás ese sentimiento de vacío con un sentimiento nuevo de ti mismo el cual, a la larga, puede cambiar tu vida. 

Uno de los mayores expertos en el cerebro es el Dr. Herbert Benson, autor de The Relaxation Response y Your Maximum Mind. Él desarrolló técnicas de relajación que han mejorado las vidas de un gran número de personas. Lo que Benson llama “la respuesta de la relajación” es la habilidad del cuerpo de entrar a un estado caracterizado por una reducción general del metabolismo y un ritmo cardíaco disminuido. 

Según Benson, este estado de relajación también actúa como una puerta hacia una mente renovada y una vida diferente, un sentido de estar consciente. Los cambios sicológicos ocurren cuando estás sosegado. Cuando lo estás hay una comunicación armónica o mayor entre los dos lados del cerebro, lo cual resulta en un sentimiento descrito a menudo como bienestar, libertad, conexión infinita y experiencia máxima. 

Comienza la práctica de la relajación

1. Visualiza que te sientes relajado y sereno. 

2. Relaja progresivamente tu cuerpo, comenzando con los dedos de los pies y terminando con la cabeza Respira despacio y profundamente y relaja completamente cada parte de tu cuerpo. A medida que lo haces, di: “Los dedos de mis pies, mis piernas, etc., están relajados,” hasta que lo hayas hecho con todo tu cuerpo. Entonces, descansa por un momento en la quietud y el silencio. Escuchar música apacible o una meditación también puede ayudarte. 

3. Crea un santuario en ti al cual puedas ir en cualquier momento, con simplemente cerrar los ojos y desear estar allí. Tu santuario es un lugar ideal de relación, tranquilidad, belleza, seguridad y calma. Visita tu santuario interno varias veces a la semana, sólo por unos minutos, y saldrás de él más relajado y sereno. 

4. Mira una imagen de un bello paisaje.

5. Respira conscientemente. Esto es algo que el gran maestro espiritual y fundador de “Self-Realization Fellowship”, Paramhansa Yogananda, enfatizó en todos sus libros y lecciones de estudio en casa. Él instó a tomar unos minutos, varias veces al día, para respirar despacio y profundamente, enfocándote en la respiración. Esto te calmará y aliviará, y te ayudará a tomar las cosas con calma y centrar tu atención. 

6. Repite tu cita, pasaje bíblico o afirmación preferida unas cuantas veces, despacio y con intención, prestándole toda tu atención. Una de mis afirmaciones preferidas es: Hoy elijo vivir en paz perfecta.

Cultiva la calma

Aunque estás dando pasos positivos para sosegarte, no sientas que debes llevar tu vida en cámara lenta. Tu meta es llegar a tu fuente interna de calma y traer esta calma a todo lo que haces. Esta calma enfocada proporcionará claridad, riqueza y nueva energía a tu vida. 

No conozco nada más efectivo para proporcionar relajación, calma y un paso más lento que la meditación —dirigirte a tu interior en silencio y contemplar tu naturaleza verdadera como Dios te creo. La calma que sientes durante esta práctica diaria permanecerá contigo en todo lo que hagas. 

Toma tiempo para alimentar y proteger esa calma meditando con regularidad. Encontrarás que tu vida será más gratificante, lograrás más y te divertirás más.

Paradójicamente, tendrás más tiempo para celebrar la vida cuando incorpores la meditación a tu vida diaria. 

Toma tiempo cada día para cultivar la calma y ofrécela a todas las personas con quienes trates. ¡Qué regalo tan maravilloso! 

¡Ten calma!

1. Levántate temprano en la mañana para que tengas tiempo de meditar, relajarte y comenzar el día de manera calmada. Contempla tu naturaleza verdadera. 

2. Simplifica tu vida. Establece tus prioridades. Deja ir lo innecesario. 

3. Crea ratos callados durante el día, en los cuales puedas respirar profundamente, meditar, relajarte o simplemente no hacer nada y solamente “ser”. 

4. Pasa tiempo en la naturaleza —en los bosques, en una playa, un parque o cualquier otro lugar natural— por lo menos una vez a la semana. Después de la meditación, ésta es la mejor manera de aminorar el paso, proporcionar paz a tu vida y ayudarte a sentir calma.

Cómo crear afirmaciones

por Brenda S. Ehret


Las afirmaciones son herramientas maravillosas para crear cambio en nuestras vidas. Cuando las practicamos por cierto tiempo, se engranan profundamente en nuestra conciencia. Ellas provienen de Dios por medio de nuestra conciencia más elevada. 

Hace muchos años comencé con mucho entusiasmo la práctica de afirmar prosperidad en mi vida. Por años afirmé abundancia, sin que hubiera ningún cambio en mis asuntos financieros. A la final, me di cuenta de que mientras afirmaba ávidamente prosperidad, mantenía firmemente la creencia de que no había suficiente dinero. Cuando nos embarcamos en la aventura de las afirmaciones, es importante dar un poco de luz a nuestras creencias más profundas. Como las afirmaciones son ideas divinas, sabemos que se supone que proporcionen el mayor bien en nuestras vidas. Para manifestar realmente nuestro mayor bien, nuestras creencias más profundas deben estar en armonía con la afirmación. 

Por ejemplo, si afirmo que elijo prosperidad para mí y acepto todo el bien que viene a mí, debo estar dispuesto a confiar implícitamente en que Dios es mi fuente y que en realidad provee todo lo que deseo para manifestar prosperidad en mi vida. ¡Sólo cuando cambié mi manera de pensar y deje ir mi creencia de que “nunca hay suficiente” comencé a experimentar prosperidad verdadera! La práctica de las afirmaciones proviene de un deseo profundo de cambio en nuestras vidas. Cuando estamos verdaderamente dispuestos a hacer lo que se necesita para crear el cambio, estamos listos para poner el proceso de las afirmaciones en marcha. 

Para hacer esto, utilizamos una guía divina llamada la “ley de la atracción”. Básicamente, esta ley dice que atraemos a nuestras vidas todo aquello en lo que enfocamos nuestra atención y energía. Típicamente, una afirmación está dirigida hacia algo que queremos crear en nuestras vidas —una circunstancia que no existe en la actualidad. Una clave para crear una afirmación es comenzar por reclamar la condición en el tiempo presente. Por ejemplo, si deseo tener mejor salud, podría afirmarla de manera siguiente: Disfruto de salud perfecta. Elijo hacer ejercicio diariamente y comer alimentos nutritivos. Si reclamas algo para ti con afirmaciones, es necesario que comiences la afirmación en primera persona. 

Puede ser tentador el añadir sin querer un tiempo futuro a la afirmación. Esto crea una creencia inconsciente y falsa de que la circunstancia deseada permanecerá en el futuro. Nota: en la afirmación anterior no hay “voy a” ni “tendré”. Éstos son ejemplos perfectos de ese futuro nebuloso. Las afirmaciones son hechas en tiempo presente.

Si deseas comenzar la práctica de oración o meditación diaria, puedes formular una afirmación alrededor de ese deseo como: Aparto 30 minutos diariamente para comulgar con Dios. Otro ejemplo sería: Gracias a mi tiempo diario de oración, profundizo mi vida espiritual.

Una vez que has creado la afirmación que es perfecta para ti, es importante llevarla a tu conciencia diariamente. Una caminata diaria o un paseo es un momento oportuno para repetir tus afirmaciones varias veces. Si estás dispuesto a ver cómo las afirmaciones cambian tu vida, comprométete a practicarlas por un mínimo de treinta días. Haz la prueba —¡podrías cambiar tu vida!

La Mente es el eslabón

por David L. Schumacher

En este tercer video de la serie de los Cinco Principios de Unity, la reverenda Johannys Jiménez-Hartog comparte con la reverenda Adriana Segovia acerca de la filosofía de vida que Unity es y explica el Tercer Principio. Más información sobre la reverenda Jimenez-Hartog en misionunity.com.


En esencia, lo que Charles Fillmore decía es que nuestras mentes nos unen a la Mente Divina, a la Mente de Dios, a la Inteligencia infinita, y a todo lo que existe; y todo lo que existe tiene su origen en la Mente. Si comprendemos eso, ya no trata­mos de que el proceso se invierta. Comenzamos a usar nues­tras mentes, que son estados de conciencia en la Mente Única, de la manera como fueron designadas —para traer bien a nuestras vidas, para ser creativos, productivos, y alcanzar nuestras metas.

Un legado fascinante que nos dejó Einstein nos puede ayu­dar a comprender todo el proceso de la mente y materia. Una parte de sus teorías es: la materia se convierte en energía y la energía se convierte en materia. Como ejemplo, podemos citar los alimentos que consumimos. La materia que ingerimos fue energía al principio y es convertida una vez más en energía en nuestros cuerpos. Toda energía no utilizada es transformada una vez más en materia, lo que llamamos grasa.

Si logramos un equilibrio entre la cantidad de materia (comida) que consu­mimos y la energía que gastamos, mantenemos un equilibrio en nuestro peso. Si deseamos perder peso, usamos más energía que la que ingerimos en forma de comida. Hay un ciclo cons­tante en acción en toda la naturaleza y toda la vida donde nada se pierde, ya que todo se encuentra en un estado de transformación. Así que podemos efectuar esta transferencia y decir que la mente es energía o que los pensamientos son cosas.

Si no crees en esto, mira a tu alrededor y ve las cosas que has puesto en manifestación debido a lo que piensas respecto a ellas. Lo que llama tu atención, te atrapa. Llegas a ser aquello en lo que piensas. Tus actitudes se manifiestan por sí mismas en la atmósfera de tu vida, en el clima de tu mundo. … Así que, si hay asuntos en tu vida que te hacen infeliz, la solución simple y llanamente es cambiar tus pensamientos. 

No eres un títere; puedes escoger y gozas de libre albedrío. Así que reconoce esto y utilízalo para tu ventaja, no en tu contra. Lo mental se transforma en energía; se manifiesta a sí mismo como cosas en tu vida y condiciones en tu cuerpo —como carencia o abundancia de sustancia, como relaciones felices y completas, como orden, nuevas ideas y oportunidades. Estás destinado por ley espiritual a demostrar tus pensamientos…

 Estamos individualizados en la Mente de Dios, y nuestro estado de conciencia en la Mente Divina determina lo que experimentaremos. Así que pídele lo que deseas. ¿Deseas felicidad, un cuerpo saludable, prosperidad, armonía? ¿Qué deseas ver como algo tangible, algo real, en comparación con lo abstracto? Comienza el proceso correcto empezando con la mente… Si no te gusta algún aspecto de tu vida, si hay algo que deseas cambiar, cambia tu mente. Pon tu mente en armonía con la Mente Divina, que es siempre parte tuya.

Cómo hacer un Mapa del Tesoro

por Mary Katherine MacDougall


Puede parecer un poco desatinado pensar que recortar fotos y pegarlas en una cartulina o un cartón nos puede traer bien o cambiar nuestras vidas. Pero hacer un Mapa del Tesoro es tomar una decisión y trabajar hacia el logro de un bien de manera deliberada. 

Hay muchas clases de mapas. Pueden ser de cualquier forma o tamaño. Los grandes son fáciles de ver desde lejos; los pequeños pueden colocarse en sitios no muy visibles. Comienza tu mapa del tesoro tomando una decisión: ¿Para qué es este mapa? Si deseas muchas cosas, elige la más importante —tu primer bien. Haz tu mapa con placer y humildad, porque estás utilizando tu poder interno de pensar, decidir, imaginar, creer, aceptar.

Todos los mapas deben ser tan sencillos como sea posible —con fotos claras, vívidas, preferiblemente a color. Los mapas necesitan palabras, porque hay poder en ellas —pensadas, habladas y escritas. Las afirmaciones dan fortaleza y expectativa al bien representado. Las promesas bíblicas te recuerdan que tienes una herencia rica de Dios. 

Los colores te ayudan a enfocar tu atención y a recordar. Usa el rosado para la salud, rosado más fuerte o rojo para el amor, verde para la riqueza, dorado para la prosperidad, naranja para la energía, azul celeste o amarillo para el desarrollo espiritual, lavanda para el servicio. A menudo las fotos a color son más efectivas contra un fondo neutro o blanco.

Utiliza siempre un símbolo para Dios —una Biblia, una iglesia o cualquier cosa que represente a Dios como la única Fuente de tu bien. No te olvides de añadir de alguna manera dinero a tu mapa, si el bien deseado requiere finanzas. Esto puede ser en forma de cheques escritos o dinero de juguete, los cuales pueden ser pegados al mapa para simbolizar que todo el dinero necesario será provisto. 

Permite que Dios te ayude durante todo el camino. Ora por ayuda. Da gracias a Dios continuamente por manifestar el bien que deseas. Demuestra tu cooperación prestando atención y siguiendo la guía que recibas. 

Después que hayas hecho tu mapa, ten fe en que funcionará. Mientras afirmas y visualizas el bien que deseas experimentar, da gracias a Dios porque el bien ya ha sido creado: Gracias, Dios, por oración contestada. Ahora acepto esto o algo mejor para el bien de todos los interesados. Este bien ahora viene a mí completo, perfecto y en paz. Nada es demasiado grande para Dios. Estoy listo para recibir mi bien ahora.

Un mapa del tesoro ilustra lo que deseamos. Ha sido llamado una “oración ilustrada”. Así como un mapa de carreteras indica el camino hacia un destino planificado, un mapa del tesoro nos ayuda a obtener lo que deseamos —curación, provisión, un trabajo, posesiones, felicidad. Físicamente, es un pedazo de papel en el cual hemos colocado imágenes impresas de lo que deseamos apoyado con afirmaciones de fe. 

Pensamos y formamos nuestro mundo según el patrón de nuestro pensamiento. Un mapa nos ayuda a pensar correctamente para crear lo que deseamos experimentar. Nos mantiene cerca de Dios. Cada vez que lo miramos, nos recuerda que somos uno con Dios y con la abundancia divina.

Cómo orar


La oración nos vincula con Dios. Al orar creas un espacio sagrado en el cual comulgas con Dios. Unity enseña el siguiente proceso de oración de cinco pasos, el cual nos ayuda a profundizar nuestro vínculo con Dios y aumentar nuestra conciencia divina: 

1. Descansa

Aparta tiempo cada día para la oración. Comienza tu tiempo de Silencio relajando cada parte de tu cuerpo y abriendo tu mente a la conciencia divina. Respira profundamente, consciente de que estás en la presencia de Dios y que ésta Presencia está en ti. Deja ir tus preocupaciones y reconoce que todo está bien. 

2. Concéntrate

Cierra los ojos y deja ir cualquier pensamiento del mundo a tu alrededor. Piensa pensar en Dios… acerca de Su presencia en tu vida. Enfoca tu mente en un pensamiento, una idea o una frase que resuene contigo. Repite esta idea una y otra vez, bien sea en silencio o en voz alta, hasta que se convierta en tu único pensamiento. 

3. Medita

Permite que tu concentración mental te lleve a una conciencia más profunda de Dios: “Estad quietos y conoced que yo soy Dios”—Salmo 46:10. Permanece sosegado a medida que te conectas conscientemente con la Presencia divina en ti. 

4. Reconoce

Desde lo más profundo de tu ser, reconoce tu unidad con Dios. Esa certeza, esta comprensión que sientes en la presencia sagrada de Dios, es una comunión silenciosa del alma. En ese estado receptivo de mente y corazón, presta atención a la inspiración divina, las respuestas a tus oraciones. 

5. Da gracias

Permite que la gratitud sea la respuesta natural y gozosa de tu corazón a la experiencia de comunión con Dios y con Su bondad infinita. Da gracias por las bendiciones presentes y las que están en camino. Permanece listo para recibir tu bien.

Cómo meditar

por Martha Giudici


Sosegar la mente y el cuerpo, dirigirnos a nuestro interior, encontrar nuestro centro espiritual, lograr un sentimiento de unidad y traerlo al mundo exterior —de eso se trata la meditación. Meditar nos pone en contacto con el Espíritu. 

Meditación guiada y no guiada

Principalmente, hay dos maneras de meditar: guiada y no guiada. En la meditación guiada, quien la dirige dice palabras positivas, edificantes o un sonido repetido. Al meditar, permitimos que nuestras mentes fluyan en reposo silencioso con el sonido o palabra hacia la única fuente, Dios. 

En las meditaciones no guiadas, permitimos que nuestros pensamientos fluyan libremente con una idea en particular para alcanzar nuevos niveles de conciencia. Éste es un estado donde recibimos, sin ningún sentido de dirección, nueva información acerca del mundo o de una idea. Otro tipo de meditación no guiada es permitir que nuestras mentes fluyan libremente, sin ningún pensamiento o idea. 

En la meditación no guiada, a menudo utilizamos símbolos —palabras, ideas, imágenes o frases— como punto de partida para dirigir nuestras mentes. Cuando fluimos con tales símbolos, nuestras mentes revelan nueva información proveniente de fuentes en lo profundo de nuestros seres. 

Pasos para la meditación

Toda persona que medita utiliza algunos pasos esenciales en preparación para el proceso meditativo. Ellos son: 

Relajación —nos aquietamos. Respiramos profundamente, visualizamos el bien deseado y sosegamos nuestra mente y nuestro cuerpo. 

Concentración —centramos la mente. Para concentrarnos, podemos utilizar palabras, imágenes mentales o impresas. 

Meditación —dejamos que nuestras mentes fluyan libremente. Permitimos que fluyan libremente con algunas ideas, símbolos, colores o palabras diferentes. Podemos hasta cantar pensamientos afirmativos. 

Comprensión —unidad en la quietud. Éste es el momento de conciencia con el Espíritu en nosotros. En Unity, llamamos a este tiempo el silencio, pero también hemos llamado el proceso que logra el silencio, el silencio. 

Acción de gracias —aceptación de lo que ha ocurrido en el silencio. Al final de cada experiencia de meditación, tomamos tiempo para dar gracias por lo que hemos recibido en guía renovadora, en curación y en una nueva conciencia. 

Una vez, quería saber cómo estar segura de que había entrado al silencio. Mi profesor de oración me dijo que cuando sólo están tú, Dios y los mosquitos, has dado el primer paso. Cuando sólo están tú y Dios te has aquietado. Mas cuando sólo está Dios, has entrado al Silencio. 

Sugerencias para ayudarte a comenzar

1. No sientas ansiedad ni preocupación por nada que venga a ti. Si te viene alguna imagen, no la reprimas. Obsérvala y déjala ir. Si tienes dificultad en concentrarte, no te esfuerces ni te critiques, dirige de nuevo tus pensamientos errantes a tu centro espiritual. 

2. Es bueno pasar por lo menos veinte minutos cada día en meditación. Quizás desees comenzar tu día con una meditación corta y pasar más tiempo en el silencio más tarde. No trates de meditar cerca de las horas de comida o después de comer, porque el proceso de meditación y el de digestión interfieren uno con el otro. 

3. Encuentra un lugar callado para sentarte en una posición cómoda. Tu columna debe estar erecta pero no tiesa. 

4. Si estás sentado en una silla, coloca las plantas de los pies en el piso. Es mejor no cruzar las piernas; si lo haces, quizás al rato encuentres que es incómodo. 

5. Donde coloques tus manos es asunto de preferencia personal. Algunas personas se sientan con las palmas de las manos hacia arriba porque sienten que demuestran receptividad. Otras se sientan con las palmas de las manos sobre las rodillas. Encuentra la posición adecuada para ti. 

6. Cierra los ojos para que esto te ayude a aquietar tu mente. Después de que tengas experiencia meditando, puedes tener los ojos abiertos o cerrados, eso no tendrá importancia. 

7. Una vez que estés sentado con la columna erecta pero no tiesa, las plantas de los pies sobre el piso, tus manos en la posición que te sea más cómoda y los ojos cerrados, respira profundamente y exhala lentamente. 

8. Siente que toda tensión sale según exhalas, luego resume tu respiración normal. Respira de manera natural. Toma conciencia del ritmo de tu respiración y siente cómo éste te calma. 

9. Toma otra respiración profunda. Con esta respiración, descansas todavía más al dejarla ir. Permite que toda tención, toda preocupación salga de ti y se aleje, luego resume la respiración normal a medida que continúas relajando todo tu cuerpo. Utiliza el proceso que te sea más útil para descansar más y comenzar tu experiencia de meditación. 

Tu meditación debe ser una experiencia creativa. Lo que funciona para una persona puede que no funcione para otra. Sólo tú puedes encontrar lo que trabaja mejor para ti.

Cómo usar la llave de oro

por Emmet Fox


La oración científica te capacitará para liberarte a ti mismo o liberar a cualquier otra persona de toda dificultad. Es la llave de oro de la armonía y la felicidad.    

Para quienes no están familiarizados con el poder más grande que existe, esto puede parecer una afirmación apresurada, pero sólo bastará que se haga una honesta prueba para demostrar sin lugar a dudas que es cierto. No necesitas creer en lo que se te diga al respecto, sencillamente, pruébalo y verás.

Dios es omnipotente y hemos sido hechos a Su imagen y semejanza, y tenemos dominio sobre todas las cosas. Ésta es la enseñanza inspirada, y debe ser interpretada literalmente por lo que representa. Todos tenemos la habilidad para disponer de este poder, no es la prerrogativa especial del místico o del santo, como se supone frecuentemente, ni aun del practicante mejor entrenado. Quienquiera que seas, dondequiera que estés, la llave de oro de la armonía se halla en tu mano ahora mismo.

La razón de ello es que, en la oración científica, Dios es el que obra, no tú, por lo cual tus limitaciones y debilidades particulares no entran para nada en el asunto. Tú eres  únicamente el canal por medio del cual tiene lugar la acción divina, y para recibir los beneficios de este tratamiento, sólo tienes que hacerte a un lado. Los principiantes obtienen con frecuencia resultados asombrosos con las primeras pruebas, porque lo único esencial es mantener una mente receptiva y suficiente fe para probar el experimento. Aparte de eso se puede mantener cualquier punto de vista religioso o no tener ninguno.

En cuanto al método de funcionamiento, como todas las cosas fundamentales, es la sencillez misma. Todo lo que tienes que hacer es esto: Dejar de pensar en la dificultad, y en su lugar pensar en Dios. Ésta es la regla completa y si no haces más que esto, la dificultad, cualquiera que sea, no tardará en desaparecer. No importa qué clase de dificultad sea. Puede ser grande o pequeña; puede ser concerniente a la salud, las finanzas, un pleito judicial, una riña, un accidente o cualquier otra cosa concebible; pero sea lo que fuere, simplemente deja de pensar en ella, y en su lugar piensa en Dios —eso es todo lo que tienes que hacer.

No podría ser más fácil, ¿verdad? Dios no pudo haberlo hecho más simple y sin embargo, este método nunca falla cuando se aplica debidamente. No trates de formar una imagen mental de Dios, lo cual es imposible. Repite todo aquello que sepas acerca de Dios. Dios es: Sabiduría, Verdad, Amor. Dios está presente en todas partes; tiene infinito poder; todo lo sabe; y así sucesivamente. No importa lo bien que creas entender estas cosas; repítelas sin cesar.

Pero debes dejar de pensar en la dificultad, cualquiera que sea. La regla es pensar en Dios, y si estás pensando en tus dificultades, es que no estás pensando en Dios. El observar incesantemente los asuntos para ver cómo marchan, es fatal, porque esto equivale a pensar en el problema, y debes pensar en Dios y en nada más. Tu propósito es remover el pensamiento de la dificultad de tu conciencia, al menos por unos momentos y sustituirlos por pensamientos de Dios.

… Si estás muy asustado o preocupado, puede ser difícil al principio alejar tus pensamientos de las cosas materiales. Pero repitiendo constantemente alguna expresión de Verdad absoluta que consideres importante, tal como: Sólo existe el poder de Dios; yo soy un hijo de Dios lleno y rodeado de Su paz; Dios es amor; Dios me guía; o quizás la más sencilla de todas: Dios está conmigo —no importa lo mecánico e inútil que al principio te parezca este tratamiento— pronto te darás cuenta de que empieza a tener efecto y de que tu mente se aclara. No luches con violencia, sino con quietud e insistencia. Cada vez que tu atención divague, dirígela de nuevo a Dios. 

No pretendas delinear por adelantado la solución que probablemente deba tener tu problema. Eso sólo vendría a retardar la demostración. Deja los medios y resultados estrictamente a Dios. Lo que tú quieres es liberarte de la dificultad; con eso basta. Haz tu parte y Dios no fallará en hacerla Suya.

Cómo dejar ir y dejar a Dios actuar

por James Dillet Freeman


Charles Fillmore dijo que él examinó diferentes ideas acerca de la Verdad y decidió: “En este babel, iré al  comando. Si soy Espíritu, y si este Dios del que tanto hablan es Espíritu, de alguna manera nos podremos comunicar”. Entonces, él empezó a sentarse en silencio, a cierta hora cada noche para tratar de comunicarse con Dios.

No podemos expresar de una manera mejor que esa las creencias de Unity; haciendo exactamente lo que Charles Fillmore hizo. Un esfuerzo constante de ponerte en contacto con Dios —eso es Unity, menos una declaración de fe que una práctica de fe. 

Cuando te aquietas y acudes a Dios, te pones en camino a tu unidad con Dios, el despliegue de la naturaleza perfecta y la vida perfecta que como creación perfecta del Ser perfecto, te pertenece.

¿Qué cree Unity? Mira en tu interior y descubre la Verdad en el lugar donde no importan los profesores o libros. En ti yace la Verdad viva de tu propio ser, y allí encuentras las respuestas a las interrogantes de tu mente y corazón. 

Ideas de Silent Unity

Termina tu día con la oración.

Da gracias a Dios por haberte sustentado durante el día. 

Mantén un diario: anota las experiencias y bendiciones del día.

Perdónate a ti mismo y perdona a los demás.

Deja ir los eventos del día y reconoce que todo está en orden divino.

Cómo ser honesto cuando la verdad puede lastimar

por Joan Gattuso


De acuerdo a una antigua enseñanza Hindú, si solamente dices la verdad y no dices mentiras —ya sean minúsculas o enormes— por un período de doce años consecutivos, llegarás a ser un ser iluminado. Ésta no es una tarea fácil.

La mayoría de nosotros cree ser honestos y puede que no mintamos intencionalmente. Mas, al lidiar con las experiencias de la vida se nos ha enseñado a enmascarar nuestros verdaderos pensamientos, revestir nuestras palabras o simplemente evitar responder. Tratamos de convencernos de que una “mentira pequeña” no es importante.

La verdad espiritual es que: Todo es importante.

Recientemente, una amiga compartía conmigo que su hermana soltera estaba viajando sola por Europa y que enviaba fotografías regularmente por correo electrónico. La diferencia de edad entre estas hermanas es de 10 años, viven en costas opuestas y solamente se visitan una vez cada dos o tres años.

Mientras la más joven (la que viaja) envía fotos donde ella sale, regularmente hace la pregunta: ¿Cómo me veo? Mi amiga sonríe al decir que ella piensa que su hermana está demasiado delgada y tiene muchas líneas en la cara. Así es cómo ella la ve.

Mas su respuesta usualmente es: “En cada fotografía parece que te diviertes mucho. Me siento feliz al verte tan alegre”. Ésta también es la verdad, una versión más Misericordiosa de la verdad.

Muchas personas no tienen una noción clara de cuál es la verdad, puesto que no le han dicho por mucho tiempo y ya no pueden reconocerla. Ellas dicen que no importa cuál es la verdad, se convencen de que nadie se va a dar cuenta o de que todos engañan un poco. Estos pensamientos y justificaciones son comportamientos innobles.

Un principio espiritual verdadero es que la verdad siempre emerge. Y cuando dices la verdad, hay mucho menos que recordar.

Un ser noble siempre dirá la verdad. ¿Y tú? Comienza hoy simplemente observando si dices la verdad inmediatamente o si tu primer instinto es alterarla o embellecerla.  

Si te das cuenta de que regularmente retienes algo de la verdad, decide ser honesto contigo mismo y con otros, empezando hoy. No corres riesgo al decir la verdad. Tal como ocurre al intentar cambiar otros estilos de vida, resuelve decir la verdad un día a la vez.

¡Y después de 4,383 días serás un ser iluminado!

La dinámica de la oración

por Ralph Rhea

En este cuarto video de la serie de los Cinco Principios de Unity, la reverenda Carmen Fe Figueroa comparte con la reverenda Adriana Segovia acerca de la filosofía de vida que Unity es y explica el Cuarto Principio. Más información sobre la reverenda Figueroa en unity.org.do.


En todas las épocas la humanidad ha hecho el es­fuerzo espiritual de realizar la unión consciente con ese centro en lo más íntimo de nuestro ser donde la Verdad en toda su gloria mora eternamente. Esta realización puede ser lograda sólo por medio de la oración verdadera". Esta declaración de las enseñanzas de Charles Fillmore trae a los estudiantes de Unity la comprensión de que hay un gran poder en la oración y, cuando ésta se practica consistentemente puede traernos curación, prosperidad y mejores relaciones humanas —de hecho, puede literalmente rehacer nuestras vidas. …

La oración no consiste en solo abrigar la esperanza de resul­tados deseados, porque la oración es mucho más que eso. La oración es comunión con Dios, que es sabiduría, amor, sus­tancia y poder. Cuando comulgamos con Dios y con todo lo que es en Dios, nos ponemos en la gran corriente de la vida creativa que nos traerá sabiduría, amor, comprensión y todo lo que es necesario para resolver cualquier problema de la vida. Al formar el hábito de emplear el poder de la oración, descubri­mos que en los problemas más pequeños de la vida, o en los mayores, las contestaciones a nuestros desafíos se manifiestan.

Cómo aplicar las enseñanzas de Jesús en la vida diaria

por el Rev. Allen Liles


El cristianismo práctico como Unity lo enseña y practica, ha sido descrito como “las enseñanzas de Jesucristo aplicadas a la vida diaria”. Durante su breve ministerio, Jesús enseñó valores eternos que todavía sirven como una guía práctica para la vida. Sus instrucciones y ejemplo nos ofrecen una ayuda útil para cualquier situación que podamos enfrentar. 

Preocupación

En el Sermón del Monte, Jesús habló a quienes lo escuchaban acerca de las preocupaciones. Él recomendó: “No os angustiéis por vuestra vida, … ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? … vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que no os angustiéis por el día de mañana” (Mt. 6:25, 27, 32-34). 

Jesús sabía que la preocupación agota la energía aún en la persona más fuerte. Por ejemplo, nuestras preocupaciones económicas a veces pueden parecer abrumadoras. La mayoría de nosotros, en algún momento, nos hemos sentido atribulados por la falta de un trabajo o nuestra seguridad en él, así como también por las deudas, la jubilación o la necesidad de mantenernos y de mantener a otros. 

Jesús prometió que podemos confiar en que  Dios proveerá lo que necesitamos. Jesús nos dijo que no nos preocupáramos por cosas, tales como comida, bebida y vestuario. Él también nos dio el secreto para no dejar que la preocupación consuma nuestros pensamientos y nos inmovilice al punto de que no podamos tomar acción positiva para mejorar nuestras vidas. Él hizo esto recordándonos que hemos de estar libres de ansiedad por el mañana —o sencillamente vivir un día a la vez.

Crítica

Muchas personas viven en un mundo que parece acosado por voces de crítica. Rodeados de tanta crítica en los medios informativos y en nuestras vidas diarias, permitimos que el conflicto se convierta en una manera de vida. Jesús se enfocó en los resultados negativos que surgen cuando criticamos constantemente a los demás. 

De nuevo, en el Sermón del Monte, Jesús nos dio un consejo práctico: “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mt. 7:1). O no critiques y no te pondrás en posición de ser criticado. Jesús nos enseñó a enfocar nuestra atención primero en nuestras faltas antes de hacer un inventario de las de los demás. Al examinar honestamente nuestras vidas, a menudo encontramos rastros de lo que nos disgusta de los demás reflejados en nosotros mismos. Aceptar nuestra humanidad nos proporciona una actitud menos crítica hacia los demás.

Decisiones

Tomamos docenas de decisiones cada día. En sus enseñanzas, Jesús utilizó parábolas, milagros, preceptos y acciones para darnos una dirección clara de cómo manejar nuestras decisiones diarias. En la parábola del hijo pródigo, el hijo más joven no respetó la autoridad de su padre. Tomó su parte de la herencia familiar y se fue. Pronto, el dinero se le agotó y tuvo que alimentar cerdos para ganarse la vida. Las malas decisiones lo habían hecho tocar fondo —una realidad que muchos de nosotros podemos enfrentar en algún momento de nuestras vidas. Sin embargo, el dolor que producen las malas decisiones a menudo actúa como catalizador para el cambio, y en esta parábola el hijo decidió regresar a casa y admitir sus fracasos. Él pensaba pedir a su padre un trabajo como obrero. Sin embargo, el padre también enfrentó una decisión cuando vio que su hijo se aproximaba. Él pudo haberlo despedido con un “¡te lo dije!” Pero en vez de eso, corrió a recibir a su hijo con un beso y un cálido abrazo. La decisión del padre demostró amor, compasión, bondad, perdón y comprensión.

Al tomar las decisiones diarias que influencian nuestras vidas, elegir estos valores eternos puede mantenernos en el cauce. Al aplicar conscientemente el concepto de cristianismo práctico para tomar decisiones, primero nos dirigimos a la presencia de Dios que mora en cada uno de nosotros. Cuando acudimos a Dios mediante la oración y meditación, descubrimos la guía divina que ilumina el camino hacia una decisión correcta y beneficiosa.

Estrés

El ritmo de vida acelerado y a menudo caótico ha producido un nivel de estrés alto que afecta a casi todas las personas. El estrés puede producir serios problemas de salud e infelicidad personal en nuestras vidas en general. 

Jesucristo también enfrentó un estrés increíble. Él enfrento el ridículo, el rechazo y la falta de comprensión de sus amigos más cercanos. Sufrió persecución, juicio y crucifixión. ¿Cómo pudo soportar todo eso y avanzar con una misión incomparable que transformó y elevó a la humanidad? 

Jesús sabía quién era. Tenía confianza en su asignación divina. Creía en Su papel de maestro, sanador, señalador del camino e instrumento de la gracia de Dios. Aunque estaba en un mundo lleno de estrés, no era de ese mundo. Pudo separarse de las presiones y personalidades a Su alrededor y enfocarse en Su destino verdadero. En Juan 10:30, Jesús dijo: “El Padre y yo uno somos”. Él buscó siempre morar en una conciencia de pura armonía con el Espíritu y en un estado de unidad con Dios. El estrés de la vida humana no tenía poder para apartarlo de Su misión. 

Al afirmar constantemente la presencia y el poder de Dios en nuestras vidas, nosotros también podemos sentir “La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses. 4:7). 

Salud

Casi todos nosotros hemos respirado profundamente o dicho una oración antes de recibir los resultados de un examen médico. ¿Qué consejo pragmático nos ofreció Jesús acerca de las preocupaciones por la salud? 

Jesucristo buscó ser uno con el poder sanador interno. Enseñó que la verdadera fuente de toda curación proviene de Dios. Demostró este poder divino sanando y resucitando gente. Jesús utilizó la luz y el amor de Dios para sanar y bendecir. 

Al sanar al ciego de nacimiento, Jesús dijo a Sus discípulos: “Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo”. (Juan 9:5) La luz sanadora que resplandece en nosotros para enfrentar cualquier problema tiene su origen en Dios. Pero la restauración de nuestras mentes y nuestros cuerpos físicos también pueden provenir del reflejo de Dios —por medio de los médicos, las enfermeras, las medicinas correctas y los procedimientos y tecnología médica más modernos. Cuando la fe y la confianza en nuestro vínculo divino con la fuente de toda vida están unidas con el poder espiritual de la oración, toda curación es posible. 

Jesús enseñó métodos prácticos para vivir de una manera amorosa pero franca. La huella que deja un gran maestro yace en la habilidad de inspirar a sus estudiantes para que se den cuenta de su potencial divino. Jesucristo tuvo éxito al dejarnos un legado inapreciable: el cristianismo práctico. 

Afirmaciones para aplicar las enseñanzas de Jesús

Preocupación: Mi fe en las promesas de Dios elimina las precupaciones en mi vida. 

Crítica: Me examino antes de juzgar a otros y suscito el perdón y la armonía. 

Decisiones: Tengo en mí la respuesta a toda pregunta y decisión, y la encuentro gracias a la oración y la meditación. 

Estrés: Sé quien soy espiritualmente, y dejo ir el estrés del mundo material. 

Salud: Mi atención está centrada en la vida y la imagen de Dios en mí.

Cómo decir adiós

por Dianne B. Camp


Bien sea que estemos en armonía con quienes aceptan el cambio que un final puede traer, o con quienes encuentran difícil el dejar ir, hay una manera de decir adiós que puede ser positiva. Puede ser hasta transformativa. 

Hay cinco aspectos del cambio que conducen a un cambio exitoso y cómodo. Si elegimos aceptar estos cinco aspectos, la transición producida por un final puede ser más suave, incluir menos sufrimiento y podemos seguir adelante con más comodidad y hasta gozo.

El primer aspecto es darse cuenta. Necesitamos saber que un final es un cambio. Este darse cuenta incluye el reconocimiento de que un cambio ha ocurrido. Requiere que observemos lo que terminado y dejemos ir lo que ya es pasado. 

La percepción de un final como un cambio es más cómoda que anticipar y tener la expectativa de sentirlo como una pérdida. Debemos darnos cuenta de que algo está completo, aún cuando no haya terminado de la manera como hubiéramos deseado, o no haya sido nuestra decisión. 

El segundo aspecto de un final exitoso es la aceptación. La aceptación es una elección. Podemos saber que el cambio nace de un final y que el crecimiento nace del cambio. Cuando sabemos realmente esto, estamos en un lugar de conciencia donde podemos aceptar, en vez de negar o resistirnos. Podemos ver el bien potencial en el cambio que un final puede proporcionar. 

El tercer aspecto de un final exitoso es la no resistencia. La no resistencia nos permite decir “Hágase Tu voluntad” según la sabiduría perfecta de Dios, Su tiempo perfecto, Su orden perfecto. La no resistencia nos permite decir: “En Tus manos pongo el resultado del final ante mí, porque sé que tú, Dios, eres sólo bien y obras en mi vida”. La no resistencia es una expresión Hermosa de nuestra confianza, nuestra fe y nuestra fortaleza espiritual. 

Así como el darse cuenta y la aceptación, la no resistencia es una elección. Es una elección particularmente sabia cuando el final que enfrentamos es inevitable. Al elegir la resistencia elegimos la lucha, la desilusión o el dolor. 

Es posible lograr la no resistencia aunque no sea un estado conocido. Tenemos que estar dispuestos a practicarla. No tenemos que ser expertos para comenzar. Por medio de esta práctica de la no resistencia podemos avanzar con más facilidad a través del cambio. No tenemos que sentirnos apresurados acerca de lo que será o que estamos siendo arrancados forzosamente de nuestro presente por lo que está por delante. 

La cuarta parte de un final positivo es el perdón. El perdón verdadero tiene muy poco qué ver con la persona, la relación personal o la situación que debe ser perdonada. Tiene todo qué ver con la paz que sentimos ultimadamente a pesar del final ante nosotros. El perdón nos libera de la esclavitud de las circunstancias. Nos permite liberar lo que ha ocurrido, en vez de aferrarnos a ello y a su dolor. El perdón nos permite tratar de nuevo, creer de nuevo y amar de nuevo. 

El proceso del perdón es a menudo continuo, en vez de un acontecimiento aislado. Podemos descubrir que necesitamos continuar perdonando más allá de un final y de un adiós. Mientras hayamos comenzado y estemos dispuestos a logarlo, el perdón puede proveernos una paz duradera. 

Gratitud es el quinto aspecto de un final exitoso. La gratitud también es una elección. Podemos sentir gratitud aún cuando lo que ha terminado no es algo que hemos elegido perder o dejar. Podemos sentir gratitud aún en esos momentos en que no queremos decir adiós. La gratitud verdadera no tiene condiciones ni exige promesas ni garantías. Es la expresión natural de uno de nuestros dones espirituales. La gratitud es el vástago del amor.

No tenemos que sentir gratitud para elegirla. A veces la sentimos hasta después que la hemos elegido conscientemente. La gratitud nos eleva, nos capacita, nos libera y (yo creo) que tiene el potencial para sanarnos.

Cómo manejar el cambio

por el Rev. Robert R. Barth


¡Hay un trabajo grandioso que debes hacer! Cualquiera que sea, este trabajo requerirá un cambio. Se dice que el cambio es la esencia de la vida. Si no nos movemos con él, el cambio sucederá de todos modos, queramos o no. 

Una manera de trabajar con el cambio se encuentra en Éxodo 14:13-15. Aquí encontramos varios pasos que podemos dar para resolver cualquier conflicto, eliminar cualquier obstáculo o adaptarnos a cualquier cambio. “Moisés respondió al pueblo: ‘No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová os dará hoy … Di a los hijos de Israel que marchen’”. 

El primer paso es: NO SIENTAS PÁNICO. Como dice el autor del libro de Éxodo: “No temáis”. Superarás esta experiencia. Debes saber que dentro de un día, una semana, un mes, un año, habrás dejado todo atrás. La razón verdadera para no sentir temor es saber que Dios está a cargo. 

Así que el segundo es: PON A DIOS PRIMERO. Descansa. “Está firme,” consciente de que Dios está a cargo, que todo obrará para el mayor bien de los interesados. “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” (Éxodo 14:14). 

¿Cómo pones a Dios primero? Al aquietarte, al ver “la salvación de Jehová”, al conocer la verdad en la situación. Deja ir tu Mar Rojo. Define el obstáculo y luego mira por encima de él. Entra a un momento de oración callada donde conoces a Dios, donde confías en la única Presencia y el único Poder obrando en tu vida. Entra a ese lugar donde escuchas “el silbo apacible y delicado”. Luego… escucha, presta atención a la verdad de tu ser. 

Manifestar salud

¿Es tu tierra prometida, tu meta, tener salud perfecta? Al escuchar al Señor de tu ser, sabrás que la salud perfecta es tuya con sólo reclamarla. Dios es la energía de vida perfecta que fluye en cada átomo y célula de tu ser. La salud está siendo manifestada en ti, ahora. 

Manifestar prosperidad

¿Buscas prosperidad? Al sentarte en el Silencio, tendrás la seguridad de que Dios es la fuente de todo tu bien. Al poner tu fe en Dios, tu provisión será garantizada. La prosperidad fluirá a ti de muchas maneras, por medio de muchos canales. 

Manifestar armonía

¿Buscas armonía en tus relaciones personales? El amor de Dios obra por medio de ti y todas tus relaciones personales. El amor sana cualquier herida pasada. El amor obra activamente en ti y por medio de ti y de los demás. 

Lo que quiera que busques, encontrarás la respuesta. Al sentarte en el Silencio, llegará el momento cuando escuches que Dios te habla, que te guía. Pero esto no es suficiente. Debes dar otro paso. 

Y ese paso es la ACCIÓN. Necesitas seguir adelante. Has puesto a Dios primero. Has orado y meditado, y has conocido la verdad. Es hora de avanzar. Hay un paso correcto y perfecto que dar. En lo profundo de tu ser sabrás qué hacer. Hazlo. “Y tú, alza tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar en seco” (Éxodo 14:16). Haz según la guía recibida y el obstáculo desaparecerá. Podrás atravesarlo.

Cómo orar por los demás

por Mary-Alice y Richard Jafolla


Muchos de nosotros nos encontramos deseando apoyar en oración a otros. Esto se entiende, pues es natural querer ayudar a aquellos que aparentemente están atravesando momentos difíciles. Mas, ¿cómo podemos hacerlo?

Aunque “estar presente” para los demás de cualquier modo posible es importante, estamos limitados a un nivel humano en cuanto a la ayuda que podemos prestar a otros vía nuestros talentos, tiempo y finanzas. Pero existe un nivel más elevado al que podemos apelar. Al vivir centrados en Dios, la ayuda que podemos ofrecer es ilimitada, ya que elevamos en conciencia a los demás con nuestra pura presencia. Nosotros vemos la Luz sagrada en cada uno y en cada circunstancia. Al orar por los demás, los entregamos con fe a Dios y, al mismo tiempo, permanecemos conscientes de la actividad divina en ellos. 

Una bendición real

Envolver a una persona en pensamientos especiales y amorosos nos beneficia tanto a nosotros como a ella. Mas, de muchas maneras, nos favorecemos nosotros más. Por ejemplo, considera lo que pasa cuando lavas tu automóvil utilizando una manguera, ¿qué se limpia primero? Por supuesto que el interior de la manguera, ya que el agua corre a través de su interior antes de limpiar el coche. Lo mismo sucede con nosotros cuando mantenemos pensamientos amorosos. Éstos corren en nosotros primero, nos bendicen a nosotros primero. ¡Es una situación de ganar ganar! 

Algunas ideas:

Cambia tu manera de pensar. Tenemos que reconocer que cada alma necesita experimentar lo que sea necesario para su crecimiento. Y nosotros realmente no conocemos las necesidades de otras almas, no importa cuán íntima sea nuestra relación con la persona. Recuerda que el preocuparnos por otra persona sólo aumenta nuestros temores, lo que añade nuestra energía negativa a la situación. 

Deja ir y deja que Dios actúe. Esto quiere decir que sueltes el problema de la persona. Esto es crucial para nuestra habilidad de auxiliar, puesto que sólo podemos elevar a otros hasta nuestro propio nivel. Cuando alguien se está hundiendo en el agua, es más fácil rescatarlos cuando nosotros tenemos un flotador. Más solamente los salvaremos si nos encontramos en un nivel más estable y elevado que el de ellos. 

Envía pensamientos amorosos. Una manera extremamente efectiva y poderosa de ayudar es enviando pensamientos amorosos en lugar de pensamientos de preocupación. Los pensamientos son palpables. Son reales. La presencia de amor es una presencia sanadora. Esto permite que la actividad de Dios fluya en su estado natural. Nuestros pensamientos y emociones son agentes dinámicos para transformación y nunca deberían ser subestimados. 

Ayúdales a ver la presencia de Dios en ellos mismos y en sus circunstancias. Esto en teoría suena bien. Mas cuando un ser querido se encuentra en una situación crítica, requiere de nuestra parte paciencia y persistencia, y sobre todo una gran confianza para que el individuo comience a percibir la presencia constante de Dios, aun en medio de su desafío. La parte difícil es que esto no se puede realizar hasta que tengamos la convicción de que Dios está siempre presente. 

Ora. Cuando oramos por una persona, no oramos a Dios sino que oramos partiendo de la conciencia de Dios en nosotros. En este estado de conciencia, vemos la totalidad, la belleza y las bendiciones ya disponibles para la persona, y usamos nuestras oraciones para afirmar, reconocer y dar gracias por la verdad subyacente a la situación. A veces, oramos por otros pensando que sabemos qué es lo mejor para ellos. A menudo, nuestras oraciones son planes que nosotros queremos y que presentamos ante Dios. Sin embargo, nunca podemos estar seguros de qué es lo que le conviene a cada persona. Lo que debemos  tener presente es que Dios sí sabe lo que es lo mejor para ellos, de manera que podemos confiar en el plan divino.

Cómo superar el sufrimiento

por Philip White


En la introducción que el editor de Unity Magazine hizo para el libro de James Dillet Freeman: Love Is Strong as Death, Philip White cuenta acerca del momento cuando él leyó el manuscrito que le había entregado su colega y amigo —un relato expresado por medio de la poesía y del amor acerca de la vida y la muerte.

La mayoría de nosotros ha experimentado la pérdida de un ser querido. A partir de ese momento, nuestras vidas no serán las mismas. Tal vez continuemos haciendo lo que hemos venido haciendo, mas, si somos como la mayoría de las personas, cuando un ser querido que caminaba junto a nosotros en el sendero de la vida, parte del mundo físico dicho sendero ya no parece resplandecer del mismo modo, no parece guardar el mismo gozo y la misma promesa que antes. Lidiamos con sentimientos de vacío y añoranza, pero el resto del mundo prosigue a nuestro alrededor.

Un espíritu restaurador

En toda relación personal existe un espíritu restaurador. Es uno de los mayores poderes que sustentan al ser humano y su alma. Mantenemos el amor que sentimos por otros en nuestros corazones y lo nutrimos en nuestro círculo afectuoso. Dentro de este círculo, restauramos lo que ha de ser restaurado. Volvemos a pintar y reparar la casa. Cuando aparece un conflicto, pedimos disculpas y ofrecemos flores. Se vendan las rodillas raspadas y nuestros cuerpos sanan múltiples veces a lo largo de nuestra existencia.

Mas, cuando nos vemos cara a cara con aquello que no podemos reparar, tal como la pérdida de un ser querido, nuestro espíritu restaurador parece inútil.

Un relato de amor

Los detalles son sencillos en sí. En 1934 James Dillet Freeman se casó con Lucy Katherine Verónica Gilwee. Ellos vivían y trabajaban en Unity, en el área de Kansas City. Entonces, en 1947 Katherine se enfermó de muerte y, luego de 10 meses de ser diagnosticada, murió.

“Cuando ella murió”, escribió Jim, “mi primer instinto fue salir corriendo. La casa estaba tan llena de ella”.

Mas, él no salió corriendo. Sino que tomó papel y lápiz y decidió escribir. Lo hizo de corazón, exponiendo lo que había experimentado con la enfermedad y muerte de Katherine. Y, gracias a la escritura, el espíritu restaurador emergió: exponiendo su futilidad, buscando su círculo de amor y descubriendo la limitación de la muerte.

Jim vio en Katherine la fe que él quería experimentar. Al enfrentar su enfermedad, ella se convirtió en su maestra. Su fe, dijo Jim, “era fugitiva” comparada a la de ella. Él escribió: “Mi fe no era más que el llanto de un infante que espera que el dolor subsane. Mas ella percibía la vida de un modo más magno, como una eternidad”.

El espíritu restaurador obró en Jim gradualmente, ensanchando el círculo creado gracias a su relación con Katherine. “Tenemos que proseguir con fe”, él escribió, “ya que sé que la fe es vida y la oración es vida”. El amor se levanta de sus rodillas llorosas y se eleva hacia un mundo más allá de las paredes, el cual sobrevivirá aun nuestra falta de fe.

El gran círculo del amor

De una experiencia que usualmente aminora la capacidad de nuestro corazón, surgió una visión de un círculo de amor que, a la final, revela la debilidad de la muerte.

Al final, es la falla de la muerte lo que sobresale. Su limitación es revelada. La muerte puede que quite el círculo que una vez fue nuestro amor, mas no puede eliminar el gran círculo de Amor que finalmente nos atrae.

El dolor puede atormentar lo limitado de la carne

 y la muerte puede volvernos polvo silente.

Mas la muerte no puede aminorar la perfección del amor;

el dolor no puede alterar la confianza incambiable del amor.

Hay significado donde no puede hallarse

y propósito aunque no veamos que éste brille,

la vida y la muerte no son más que la hebra y el fluir

del Ser que corren hacia lo bello y lo verdadero …

El amor es tan poderoso y grande,

que al amarnos convertimos a la derrota que llamamos muerte

en la victoria del corazón amante.

Cuando sufrimos una pérdida, permitamos que Dios nos guíe hacia el centro del Amor. Aceptar que nuestro ser querido ha muerto lo cambia todo. Creceremos, o en dolor y amargura o en amor. Y, sospecho que, aquellos que han muerto, serán los primeros en regocijarse con el ensanchamiento del círculo de Amor en nosotros. Así que, a la final, como dice el poeta:

El amor se levanta de sus rodillas llorosas

y se eleva hacia un mundo más allá de las paredes,

el cual sobrevivirá aun nuestra falta de fe.

Cómo cultivar la serenidad

por Víctor M. Parachin


Cada nos ofrece oportunidades para tomar acción, edificar recursos y desarrollar estrategias para cultivar la serenidad y la paz. A continuación ocho sugerencias para la serenidad: 

1. Recuerda una de las grandes promesas de Jesús: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27). La paz que Él deja con nosotros es la paz que proviene de sentir la presencia de Dios. No importa lo que tus circunstancias puedan ser, reclama ese regalo por medio de la oración al afirmar diariamente la paz y la serenidad de Cristo en tu vida. 

Cuando los retos y tribulaciones surjan, que te dé ánimo esta observación del experto del Nuevo Testamento, el Dr. William Barclay, quien dice que la paz de Cristo no significa la ausencia de problemas. Él escribe en su libro acerca del Evangelio de Juan: “La paz que Jesús nos ofrece es la paz que proviene de la conquista. Ninguna experiencia de vida puede jamás quitárnosla y ningún pesar, peligro ni sufrimiento puede disminuirla. Es independiente de nuestras circunstancias externas”. 

2. Presta atención especial a tus actitudes mentales y espirituales. ¿Estás siendo guiado por el temor o la fe? Somos lo que pensamos. La mente es como un jardín y los pensamientos producen fruto. Los pensamientos abundantes producen mucho fruto; los pensamientos escasos producen poco fruto. Revisa tu manera de pensar y asegúrate de que tu pensamiento esté enfocado en la fe y el triunfo, no en la desesperación y la derrota. 

3. Utiliza el poder de la música. En el siglo dieciocho, el autor alemán Johann Paul Friedrich Richter hizo notar: “La música es la luz de la luna en la noche tenebrosa de la vida”. Hoy en día hay evidencia científica de que la música puede aliviar los nervios alterados. En el hospital St. Agnes en Baltimore, proveían música clásica en las unidades de cuidados intensivos. “Media hora de música produce el mismo efecto que diez miligramos de Valium,” dice el Dr. Raymond Bahr, jefe de la unidad de cuidados coronarios. “Algunos pacientes que habían estado despiertos por tres o cuatro días seguidos pudieron dormir profundamente”. Otros estudios demuestran que la música puede disminuir la presión arterial, el metabolismo basal y el ritmo de la respiración, aminorando así las respuestas sicológicas al estrés. Para aumentar la serenidad durante momentos de gran estrés, trata formalmente de escuchar música que te guste. 

4. Emplea la terapia de la risa. “El corazón alegre es una buena medicina,” declara el autor del Proverbio 17:22. Esa sabiduría bíblica ahora ha sido confirmada por la ciencia. Según el Dr. W. F. Fry, siquiatra y profesor clínico asociado emérito en la escuela de medicina de la universidad de Stanford, el humor es “un antagonista directo a las tres emociones negativas mayores —ira, temor y depresión”. Hay veces cuando simplemente debemos reírnos de los problemas. Tomar tiempo para ver una comedia en la televisión o en el cine no solamente nos ayuda a reír, sino que nos ayuda a mirar nuestros retos desde una perspectiva diferente. 

5. No esperes perfección de ti mismo. Recuerda que ser humano significa cometer errores. Si cometes un error, perdónate y da los pasos necesarios para reclamar tu vida. Baja el tono de los pensamientos negativos o duros acerca de ti al recordar como Dios te ve: “Porque a mis ojos eres de gran estima, eres honorable y yo te he amado” (Isaías 43:4). 

6. Vive un día a la vez. Muchas personas están privadas de la paz mental porque viven con ansiedad acerca del pasado y temerosas del futuro. La manera de eliminar tal ansiedad es dar un paso a la vez y vivir un día a la vez. 

7. Cuida tu alma. A la final, la serenidad y la paz son regalos de Dios. “Escucharé lo que el Señor va a decir; pues va a hablar de paz a su pueblo, a los que le son fieles” (Salmo 85:8). Hoy en día, un gran número de sicólogos están notando la correlación positiva entre la fe de una persona y su serenidad. Tener fe produce beneficios espirituales y emocionales. 

8. Practica el arte de hacer mini-pausas. La vida nunca debe ser reducida a un movimiento de una cita a otra y de una tarea a otra. Jesús es un buen ejemplo. Después de un día de ministerio, dijo a sus discípulos: “Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco” (Marcos 6:31). El afán de la vida debe ser interrumpido al hacer periódicamente algo diferente y agradable. Da un paseo en bicicleta por una carretera solitaria, juega un juego favorito de tu niñez, visita un lugar turístico o pasa unas horas en la playa. 

Ten presente que algunas partes de la vida pueden ser manejadas, controladas y conformadas, mientras que hay otra sobre las cuales no tenemos control. Quienes reconocen la diferencia entre lo que puede ser controlado y lo que no disfrutan de paz y serenidad en sus vidas.

Transformación

por J. Sig Paulson

En este quinto video de la serie de los Cinco Principios de Unity, el reverendo Juan Enrique Toro comparte con la reverenda Adriana Segovia acerca de la filosofía de vida que Unity es y explica el Quinto Principio.


Ahora mismo, mientras lees estas líneas, el milagro de la transformación que llega gracias a la renovación de tu mente ocurre en ti. Todo lo que necesitas hacer es dar poder espiritual a las palabras que lees de manera que éstas transformen tu vida de adentro hacia afuera. … El curso de la acción espiritual en la siguiente declaración te ayudará a realizar el trabajo.

Doy gracias porque ahora mismo, como nunca antes, estoy listo y dispuesto, y soy capaz de dar a las palabras que leo el poder de reno­var mi mente y transformar mi vida de adentro hacia afuera. Ahora mismo le doy a las palabras un poder renovador y transformador, y gozosamente espero que se lleve a cabo un milagro en mí.

(Ahora, permite que el proceso renovador y transformador se profundice y expanda en ti mientras continúas leyendo.)

La razón por la que puedes hacer lo que estás haciendo es extraordinariamente simple. En verdad tú eres un espíritu dador de vida, "a imagen de Dios" (Génesis 1:27), un distribuidor de energía, y activador y utilizador de poder. Las energías creati­vas del universo están individualizadas en ti y como tú, y fluyen por medio de ti al dirigirlas a la acción.

Lo que ocurre es que ahora te estás volviendo consciente de la actividad que siempre ha formado parte de tu hechura espiritual y potencialidad. En otras pala­bras, estás despertando espiritualmente y tomando el dominio de tu mente y corazón. Eres transformado conscientemente por medio de la renovación de tu mente, como nos dice la Biblia que debemos hacer todos. Ya no te encuentras ciega­mente "conforme" con las limitaciones del mundo porque rediriges la corriente del poder de la energía y la vida que fluyen en ti hacia nuevos estados de mente, corazón y ser. Los viejos estados limitativos saldrán de tu mente y experiencias ya que no los apoyas más con el uso equivocado del poder dador de vida.

(Permite que tu conocimiento creciente acerca de lo que haces —y acerca de lo que eres— se profundice mientras conti­núas leyendo). La siguiente declaración creará, sin lugar a dudas, una respuesta creativa en ti:

Doy gracias porque ahora mismo, como nunca antes, estoy listo y dispuesto, y soy capaz de ser un espíritu dador de vida de una ma­nera dinámica, inteligente y efectiva.

Entonces, escoge ahora mismo —aun mientras continuas leyendo— una imagen de ti mismo, y dale vida; dale energía, hazla una realidad viviente en tu vida. O escoge un nuevo curso de acción en algún aspecto de tu experiencia y actívalo, dale vida, dale energía, haz que sea un movimiento viviente y pulsante en tu ser interno, y deja que se manifieste en lo exter­no. O elige una nueva actitud hacia ti o hacia otra persona, dale vida, dale energía, haz que se convierta en algo vivo en ti.