¡A tu alcance!

Éste es el momento. Éste es el único momento —nuestro punto de poder donde el tiempo toca la eternidad, donde las decisiones que tomamos pueden cambiar nuestras vidas para siempre.

“Aprovechar el día” significa “vivir en el ahora”. No morar en el pasado ni en el futuro —sino vivir conscientemente en el momento presente, todos los días. Cuando cambiamos nuestro pensamiento al presente, descubrimos un fluir ilimitado de bendiciones y oportunidades.

Tu divinidad

Tu divinidad

“Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn. 8:32). Ésta es la respuesta al deseo de libertad de tu corazón y tu alma.

No importa a lo que te puedas sentir atado, la libertad perfecta puede ser tuya. Esta libertad viene a ti por medio de tu mayor comprensión de la Verdad, porque la libertad comienza en ti. Si te sientes atado o tienes un sentimiento de inferioridad en algún respecto, comienza a liberarte al elevar tus pensamientos acerca de ti mismo. No puedes pensar la verdad acerca de ti mismo y al mismo tiempo sentir temor ni infelicidad.

Puedes enfrentar la vida con fe

¿Ha sucedido algo que te haya causado dolor o infelicidad? Enfréntalo con fe —la fe en que Dios está contigo, la fe que Dios está presente en todos y en cada situación. Enfréntalo con la fe de que puedes confiar en Dios para que bendiga y corrija todas las cosas.

¡Enfréntalo con fe! Al mirar más allá de las apariencias y aferrarte a la verdad de que nada puede separarte del amor de Dios, que nada es más grande que el poder de Dios en ti, tus preocupaciones desaparecen y el gozo del Espíritu surge en ti.

El camino más allá

El camino más allá

No hace mucho tiempo, recibí una carta de una amiga donde me contaba de su dolor y su soledad después de la pérdida de un hijo amado. “Me siento tan completamente sola”, escribió. “¿Cómo puedo seguir adelante?

Tales expresiones de dolor llegan al corazón. Todas las personas quienes han tenido una experiencia similar comprenden el sentimiento de soledad y el dolor. El dolor no es inevitable, pero es común para todos nosotros. El dolor por la pérdida de un hijo es uno de los problemas humanos más difíciles.

El amor que buscas

El amor que buscas

El amor que buscas también te busca. El amor está en tu corazón, en el centro mismo de tu ser —una parte inherente de ti porque tienes tu origen en Dios y Dios es amor. Eres creado por Su amor, el cual es incondicional, lo abarca todo y es totalmente satisfactorio.

El amor de Dios

Confiar en Dios es un paso hacia la solución de cualquier problema, porque la confianza nos da acceso al amor de Dios y éste es una fuerza armonizadora lo suficientemente poderosa para sanar cualquier situación adversa.

El amor de Dios expresado por medio de nosotros ve más allá de las apariencias externas de limitación al bien innato en todas las personas.

El regalo de tus oraciones

El regalo de tus oraciones

La oración es un regalo maravilloso que te bendice y bendice a las personas por quienes oras. Cada vez que oras por otros, tu vínculo con Dios cambiará tu conciencia y te bendecirá. Por supuesto, aquellos por quienes oras también son bendecidos por el efecto positivo de tus oraciones —y el amor de Dios— en sus corazones, mentes y vidas. Después de todo, la experiencia de Dios es la verdadera necesidad de todas las personas.

El regalo de tus oraciones es el amor de Dios compartido por medio de ti. ¿No es maravilloso ser amoroso y amado?

Centro de paz

Centro de paz

En lo profundo de tu ser hay un lugar de una calma infinita al cual te puedes retirar de las preocupaciones del mundo, donde encuentras la seguridad de la presencia de Dios en tu vida y del poder de Dios para bendecirte.

Toma tiempo para encontrar este lugar. Haz tiempo, si es preciso, pero encuéntralo. El centro de paz yace en tu ser interior, aguardando el reconocimiento e invitándote a entrar a su calidez y amor.

Deléitate en Dios

Deléitate en Dios

“Deléitate asimismo en Jehová
y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Encomienda a Jehová tu camino,
confía en él y él hará”.

—Salmo 37:4-5

¿Qué significan las palabras “deléitate en Jehová” (Dios)? ¿Hacemos una pausa a menudo para pensar en el bien que Dios nos ha provisto? Cuando damos gracias, ¿no nos “deleitamos” en la bondad de Dios? Nos deleitamos en todo lo que Dios es porque, como dijo H. Emilie Cady, “Dios no sólo es el que da, sino el regalo mismo”.

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