Una nota de la editora

Abre tu mente y tu corazón a la luz del amor, y no tropezarás ni temerás.
—Charles Fillmore, temor y coronavirus, pasar del miedo a la atención plena


Apreciable Amigo:

Soy una persona hogareña por naturaleza, he tomado la orden de quedarse en casa causada por la pandemia COVID-19 con relativa facilidad. Como muchos, he estado trabajando, cocinando y comunicándome desde mi casa y pasando tiempo al aire libre explorando mi vecindario a pie.

Estoy al tanto de las noticias, observando la propagación del virus, adquiriendo fluidez en un nuevo vocabulario, discutiendo rutinariamente la importancia del distanciamiento social, el equipo de protección personal (EPP) y aplanando la curva. Aprendí a crear una máscara facial con un pañuelo y tiras elásticas. Me lavo las manos varias veces al día y desinfecto con frecuencia las superficies de mayor contacto.

Estar al tanto de las noticias y practicar todas las precauciones me ha ayudado a sentirme segura, empoderada y en control.

Al menos así me sentí hasta que el banco de sangre local comenzó a llamar constantemente.

Dejando que el miedo se cuele

He sido un donante habitual desde 1980. Durante décadas habían podido contar conmigo, hasta ahora. La razón era simple: tenía miedo de estar con otras personas y me daba vergüenza admitirlo.

¿Qué excusa/pretexto podría dar para no donar? ¿Estaba muy ocupada? No he estado ocupada por años. ¿No estaba disponible? En estos días eso es lo que estoy.. ¿No me sentía bien? No podría decir tal cosa en un momento en el que agradezco mi salud.

El miedo puede ser complicado, deslizándose al subconsciente y disfrazado de vigilancia y cuidado. Pero, a diferencia de la atención consciente, que nos ayuda a permanecer abiertos y presentes, el miedo nos cierra y nos aleja.

Me di cuenta de que me había estado escondiendo en vez de refugiarme, sintiéndome impotente y a merced de fuerzas más allá de mi control. No tenía el virus, pero el virus me tenía a mí.

Saliendo al mundo

Me negué a ceder ante el miedo. Hice una cita en línea para donar. Antes de llegar al mostrador de admisión, un técnico me interceptó para tomarme la temperatura. Todos llevaban guantes y máscaras, y vi a varios empleados rociar desinfectante en mesas, escritorios y sillas después de cada uso.

Había nuevas precauciones, pero la escena era tranquilizadoramente familiar. Los profesionales amables y optimistas estaban haciendo el trabajo, y no parecían molestos ni distraídos por su nueva normalidad.

Más allá de la pandemia: Regresar a una nueva normalidad

Llegará el día en que las órdenes de refugio y de permanecer en casa se levantarán, aunque sea de forma incremental, y podremos congregarnos una vez más.

Diremos no al miedo. Continuaremos tomando precauciones para preservar la salud; la nuestra y la de los demás. Nos mantendremos informados, adaptándonos al cambio, volviéndonos cada vez más flexibles y resistentes/fuertes. Nos mantendremos comprometidos el uno con el otro.

Volveremos a la sociedad empoderados y sin miedo.

Bendiciones,

Teresa Burton

Rev. Teresa Burton

Editora Encargada de Daily Word

PD: El corazón de la sanación, nuestro nuevo folleto, ha sido diseñado para empoderarte y declarar tu salud. Contiene relatos y afirmaciones de amor, fe, compasión y gratitud.

La Palabra Diaria

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