| Armonía y perdón Paciencia. Comprensión. Perdón. Balance. Todos son ingredientes claves para establecer relaciones personales saludables y armoniosas. Sin ellas, la base firme de comprensión y cooperación en que están establecidas nuestras relaciones personales no puede crecer. Así como una planta necesita de la luz solar para crecer, nosotros también necesitamos de la luz del amor de Dios para que nos ilumine, para poder crecer espiritualmente. Cuando albergamos pensamientos negativos, disipamos esa luz divina al alejarnos del amor.
Puede que nos hayamos sumido en el pasado debido a una circunstancia que parece impedir nuestro avance. Cuando dejamos ir, reconocemos que Dios está a cargo. Pero ¿cómo podemos hacer esto? Al dirigirnos a Dios en oración y meditación, permitimos que Su amor fluya en nosotros y de nosotros por medio de nuestras palabras y acciones. El perdón nos sana en mente y cuerpo.
Mientras no podemos cambiar el pasado, podemos aprender y crecer de nuestras experiencias. Una vez que estemos en paz con nosotros mismos, veremos que es más fácil hacer frente a otros y abrir las líneas de comunicación que anteriormente se habían cerrado debido a un malentendido.
A medida que perdonamos, permitimos que el amor divino nos libere de las cargas de negatividad y nos inspire. De este modo, el amor de Dios nos ilumina plenamente y las sombras de duda y temor son destituidas. La armonía se restablece una vez más y nuestra relación personal puede continuar.
Datos útiles para practicar el perdón:
- Busca un momento para hablar de manera amplia y honesta. Apaga el televisor. Olvídate del resto del mundo. Conversa con los que amas. Aun si pareciera que no hay nada de que hablar, haz de esos momentos un hábito.
- Deja ir el pasado al afirmar: Yo soy el amor y la comprensión de Dios en expresión.
- Antes de ir a dormir, perdona mentalmente a quien deseas perdonar. Libera cualquier sentimiento negativo al preguntarte: "¿Qué desea Dios que yo haga?"
- En vez de reaccionar inmediatamente a algo dicho o hecho, apártate temporalmente de la situación. Camina. Escucha música. Medita en un lugar tranquilo. Céntrate nuevamente en la presencia de Dios, entonces regresa para arreglar la situación con un espíritu de paz.
Recuerda: ¡el amor de Dios obra maravillas para sanar cualquier relación personal! |