El poder para vivir con un corazón abierto

El poder para vivir
con un corazón abierto

Traducido del libro Big Love de Scott Stabile

El poder para vivir con un corazón abierto

Hace 15 años un buen amigo me preguntó: “¿Qué piensas hacer con tu vida?” ¿No te molesta que te hagan esa pregunta? Esa no era la primera vez que me la hacían, y yo nunca he tenido una respuesta que estuviera de algún modo conectada con un destino claro o un deseo profundo. Sí, hubo un momento en la escuela primaria en el que quería desesperadamente ser jugador de tenis, aunque yo no era particularmente bueno en dicho deporte. El anhelo estaba allí, jugué y fantaseé constantemente con el tenis y me vi a mí mismo jugando contra Boris Becker en Wimbledon. Mi pasión por el tenis se desvaneció en la escuela secundaria, ya que prefería imaginarme en un escenario con Bono, canturreando "Desire". Como un adulto, generalmente sin rumbo, envidiaba a mis amigos profesionales que habían sabido, desde la infancia, exactamente lo querían ser. Yo nunca tuve idea.

“De verdad, ¿qué deseas hacer con tu vida?” insistió mi amigo, viendo que no yo había respondido a su pregunta.

Me gustaría nunca tener que responder a esa pregunta, eso es lo que me gustaría, pensé.

Pasé por alto el impulso de decir que viajaría por el mundo siendo feliz, confiando en que podría dar un poco más de profundidad a mi respuesta. "Quiero extender tanto amor como sea posible", respondí. ¡Que entren a escena los arco iris y los unicornios! ¿Me pueden traer un cachorrito?

No estoy seguro de que mi respuesta fue profunda, mas dije la verdad.

“Está bien” dijo mi amigo, “¿cómo piensas lograrlo?” insistió.

"No tengo idea", dije. Esa también era la verdad. No sabía exactamente qué implicaba ser un propagador de amor, mas se sentía como un objetivo de vida al que podía comprometerme, uno que me ofrecía un importante beneficio y que nuestro mundo necesitaba desesperadamente: amor, amor y más amor. Más que nada, yo creía en el amor y en su poder  para crear cambios importantes y positivos. Todavía lo creo.

Seriamente, ¿qué no se puede amar del amor?

El amor hace la diferencia en cada aspecto que importa.

Siempre ha sido así, y siempre lo será.

Por cierto, todos podemos ser propagadores del amor, si elegimos serlo. Ni siquiera se necesita que renuncies a tu trabajo diario. Cada vez que actuamos con amabilidad o aceptación, esparcimos amor. Cada vez que elegimos la compasión sobre la condena, esparcimos el amor. Cada vez que encontramos el valor para perdonar, esparcimos amor. Diariamente, la vida nos presenta oportunidades para compartir un poco o mucho amor. Cada vez que lo hacemos, un ángel gana nuevas alas y, de alegría, llora lágrimas de plata. Está bien, lo del ángel realmente no sucede, pero sí nos servimos a nosotros mismos y a nuestro mundo a través del amor.

¿No es esa una razón suficiente para amar más? Yo creo que sí.

Fue con la fama, más que con el amor, en mente que lancé mi página de Facebook en 2012. Quería promover tanto una película para niños como un romance paranormal de adultos jóvenes que yo había escrito. Las multitudes no vinieron en masa. Después de algunos débiles intentos de autopromoción, junto con la comprensión de que hacer mercadeo me daba ansiedad/quería vomitar, cambié la dirección de la página. La pregunta, ¿qué quieres hacer con tu vida? se convirtió en, ¿Qué quieres hacer con esta página? Y se me ocurrió la misma respuesta: difundir un poco de amor.

Decidí hacer de mi página un hogar de positivismo, el paraíso de Pollyanna. Empecé a publicar sobre los temas que más me importaban, tales como la amabilidad, la compasión, el perdón, la autenticidad y, por supuesto, el amor. La página me daba mucho gozo, y la gente comenzó a darse cuenta. La página despegó, cientos y luego miles comenzaron a visitarla, y yo estaba delirantemente emocionado por haber encontrado otra salida para mis deseos de difundir amor. Por cierto, mi ego se sentía igual de emocionado por recibir “me gusta” todo el tiempo.

Sin embargo, estar en el negocio de difundir imágenes con frases del corazón y del alma puede ser complicado. ¿De cuántas maneras se puede expresar el significado de la vida, o un significado de la vida, en una oración o dos? No hay suficientes tipos de letras o imágenes de la naturaleza en el mundo para hacer que todo lo que yo escriba sea convincente o único. Yo lo sé. Nosotros, en los renglones de autoayuda, espiritualidad y desarrollo personal estamos, más o menos, diciendo lo mismo: la bondad importa, la compasión es rey (o reina), el amor gana, sencillamente sé tú mismo. Estas son buenas frases, creo. Recordatorios importantes, ¿pero son suficientes?

Por lo menos eso creía, hasta que una mujer comentó debajo de una de mis publicaciones estándar: "La vida es tan bella y todos tenemos la suerte de estar aquí". La mujer escribió: “No todo el mundo es tan feliz y positivo como lo eres tú todo el tiempo, Scott. Algunos de nosotros nos sentimos abatidos”. Ese comentario me hirió, no solo porque me considero una persona particularmente efusiva que ha luchado mucho, sino también porque mis palabras felices habían provocado que ella se sintiera peor en vez de mejor; “menos que” en vez de igual. Por supuesto, en base a lo que había estado publicando en mi página, ella no tenía ninguna razón para verme como una sonriente Pollyanna.

Así que comencé a compartir de mí mismo verdaderamente.

Escribí acerca de haber crecido con un hermano adicto a la heroína y llorando a mis padres asesinados. Publiqué sobre la vergüenza que sentí durante años por ser gay y mi lucha por ser auténtico en un mundo que quiere que seamos cualquier cosa menos que eso. Escribí sobre mis miedos, mis inseguridades, mi tristeza, mi rabia y cómo estaba trabajando en las partes más oscuras de mi vida para crear más espacio para la luz.

No entren en pánico; mi página no se volvió sombría y fatal repentinamente. Todavía había muchas frases tales como: el amor es fabuloso y la gratitud es el camino más rápido hacia la felicidad. Solo Me permití ser más honesto y más vulnerable. La comunidad que se reúne en mi página respondió amablemente y, de repente, mucho de nosotros sentimos que estábamos menos solos —en nuestras idiosincrasias y en nuestro dolor. Una versión de “me siento mejor ahora que sé que no soy el único” se convirtió en el comentario más común. Honestidad y vulnerabilidad son amor en acción. Después de todo, nada nos transforma más —a nosotros, nuestras vidas y nuestro mundo— que el amor en acción.

Scott StabileScott Stabile es el autor de Big Love. Sus mensajes y videos inspiradores han atraído muchos seguidores en las redes sociales, que incluye casi 360 mil fanáticos en Facebook. Él colabora frecuentemente en Huffington Post, vive en Michigan y lleva a cabo talleres de empoderamiento personal en todo el mundo. Visítalo en línea (en inglés) en scottstabile.com.



Scott StabileBig Love: The Power of Living with a Wide-Open Heart. Derechos de autor ©2017 por Scott Stabile. Publicado con permiso de New World Library—www.newworldlibrary.com.