Los momentos callados de reflexión nos brindan paz y renuevan nuestra energía. Haz una pausa para sosegar tu mente y abrir tu corazón según disfrutas de un momento de conciencia divina.

Paz mundial

Al vivir en paz, brindo paz a los demás.

Cuando pongo a Dios primero en mi vida, sólo conozco la paz. Cuando lleno mi mente con pensamientos del amor incondicional de Dios, no dejo espacio para la separación ni el juicio. Al ver a los demás con ojos de amor, contribuyo a la paz mundial. 

Si surge la discordia en mí o a mi alrededor, oro para conectarme de nuevo con la Verdad: vivo en la paz y el amor de Dios. Esta conciencia ilumina mis pensamientos y supera cualquier falta de armonía. Comienzo mi día dándole gracias a Dios por la paz en mí. Antes de acostarme, reconozco que la paz también está en cada persona sobre la Tierra. Afirmo: Nuestros corazones y mentes se unen en armonía, y la paz mundial se establece.

El efecto de la justicia será la paz y la labor de la justicia, reposo y seguridad. —Isaías 32:17

Al vivir en paz, brindo paz a los demás