Los momentos callados de reflexión nos brindan paz y renuevan nuestra energía. Haz una pausa para sosegar tu mente y abrir tu corazón según disfrutas de un momento de conciencia divina.

Dejar ir

Dejo ir y permito que la vida divina se lleve a cabo por medio de mí.

La frase “dejar ir y dejar a Dios actuar” es más que una afirmación efectiva. Es un modo de vida. Cuando los problemas o los retos surgen, decido conscientemente verme en unidad con la vida divina. Dejo ir mi apego a un problema y doy paso a una solución espiritual. Así es como verdaderamente dejo ir y dejo a Dios actuar. 

Dios vive en mí y fluye libremente por medio de mí —es mi camino hacia la libertad, la abundancia, la paz y la armonía. Si permito que el miedo, la duda o la frustración me asalten, entonces bloqueo el fluir de la vida de Dios. El dejar ir me vuelve receptivo al poder de la inspiración, la comprensión, la sabiduría y el amor. Vivo en unidad con Dios. 

Para que Jehová, tu Dios, nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer. —Jeremías 42:3

Dejo ir y permito que la vida divina se lleve a cabo por medio de mí