Yo soy sano

por Lila Hermann

 

¿Qué significa ser sano? Generalmente primero pensamos en el aspecto físico de la salud. Un cuerpo perfecto. Las imágenes que nos bombardean diariamente ilustran el ser saludable como estar delgado, bronceado, con una sonrisa deslumbrante, echando hacia atrás un cabello negro y brillante. Pero eso es mercadeo. La salud no está basada en la apariencia. Y no está limitada a lo físico.

Myrtle Fillmore, cofundadora de Unity, diagnosticada con tuberculosis, fue enfermiza desde pequeña. Luego de una conferencia acerca de Nuevo Pensamiento presentada por E. B. Weeks, se llevó con ella una afirmación que cambió su vida: Yo soy una hija de Dios, y por lo tanto, no heredo enfermedad.

Myrtle sabía que esto era verdad y a la larga fue sanada de tuberculosis. Ella dijo acerca de su experiencia: “Fue un cambio mental de la mente vieja y carnal que cree en la enfermedad a la mente crística de vida y salud permanentes. Apliqué efectivamente la ley espiritualidad, bendiciendo mi cuerpo templo hasta que manifestó la salud inmanente del Espíritu”. (Cartas sanadoras de Myrtle Fillmore, Unity Books.)

Myrtle sabía sin duda alguna que la oración funciona. También enseñó que existe más que la oración para la recuperación física. Ella creía en las prácticas diarias para la mente, el cuerpo y espíritu; “Declara diariamente que tu vida y mundo espirituales, tu vida y mundo mentales y tu vida y mundo físicos están unificados y que expresas armoniosamente las ideas de la mente crística en estos tres planos”.

Las prácticas de Myrtle, fomentadas para la salud todavía están vigentes.

La actitud es importante. En la edición de enero/febrero 2018 de Unity Magazine©, el columnista Dawson Church, Ph.D., escribe: “Tus creencias son determinantes poderosos para tu salud y bienestar. Ésa no es una proposición metafísica; es un hecho científico”. Church hace notar el gran volumen de investigación que demuestra que las creencias afectan las células de la sangre, las células madres, las de los músculos y las hormonas. Él dice: “Cuando llenas tu mente de imágenes de un universo benevolente y tu corazón con compasión por todas las cosas vivientes, haces más que descansar en la majestad de la creación. Envías señales a tus células que te hace más saludable y feliz”.

Myrtle enfatizó no sólo la importancia de la fe y la oración, sino el ser optimista, el practicar el pensamiento positivo para resultados positivos. “La oración es un ejercicio para cambiar nuestros hábitos de pensamiento y de vida… Cuando alguna de nuestra energía de pensamiento es malgastada en creencias y sentimientos negativos… obtenemos resultados viejos y negativos.

Cuídate. Myrtle adoptó el vivir saludablemente. Enseñó la importancia del cuidado personal y creía que la clave para un cuerpo saludable era el comer correctamente, ejercitarse regularmente y descansar. “El cuerpo responde a los cambio de la mente; y cuando esto se logra por medio de hábitos de vida sabios, la conformidad a ideas verdaderas… lo renovará y hará totalmente saludable.”

La experta en salud, Susan Smith Jones, Ph. D, dice: “A veces sólo necesitamos guía tierna y recordatorios diarios acerca de cómo invitar más vitalidad a nuestros cuerpos y vidas”. (Dr. Susan´s 11 Healthy Living Tips). Ella recomienda una dieta que sea por lo menos 50% fresca, comidas crudas todos los días junto a muchas horas de sueño y permanecer hidratados para mayor energía, vitalidad restaurada y salud radiante. Y también simplificar nuestras vidas: “Hacerlo aumentará tu gozo y entusiasmo por la vida…  no necesariamente significa restringir actividades, sino “despejar”…  poner tu energía en las actividades que disfrutas y que te interesan verdaderamente.”

La fe también es importante. Myrtle enseñó que Dios está en nuestro interior: “A veces oramos a un Dios fuera de nosotros. El Dios en medio de nosotros es El que libera y sana… Necesitas pensar acerca de Dios, el Sanador todopoderoso, como que ya está en ti, en toda parte de tu mente, corazón y cuerpo”.

La práctica de fe de Myrtle estaba enfocada en la oración. Unity ofrece un proceso de oración de cinco pasos, una guía tierna para aquietar la mente y dirigirnos a nuestro interior.

  1. Descansa
    Cierra los ojos. Descansa, respira profundamente y deja ir las preocupaciones externas.
  2. Concéntrate
    Aquieta tu mente. Comienza a enfocar tus pensamientos en el espíritu de Dios en ti.
  3. Medita

    Con una mente abierta y receptiva, siente la paz de la presencia de Dios. “Estad quietos y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10 RV 95).

  4. Acepta el silencio
    En el silencio de tu alma, sabe que eres uno con Dios. Permite que esta comprensión infunda tu ser.
  5. Da gracias
    No existe una práctica espiritual correcta. Encuentra lo que funciona pata ti. Pero ten en cuenta la advertencia de May Rowland, directora de Silent Unity por más de 50 años, quien dijo: “La fe nunca es pasiva. No te engañes, ocúpate”.