Yo soy próspero

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por la reverenda Elise Cowan, M.Div.

 

10ª parte de nuestra serie anual “El valor para imaginar

Cuando pienso en la prosperidad, mi mente automáticamente va a la acción de gracias por las personas y las cosas que ya están en mi vida, y por lo bendecida que soy.

No siempre me he sentido próspera. De hecho, durante muchos años me sentí pobre, así que era pobre. Luego aprendí uno de los principios espirituales que se enseñan en Unity: "Creamos nuestras experiencias según nuestra forma de pensar".

Rompiendo el hábito de la limitación

Descubrir este principio sencillo no hizo que yo comenzara a pensar positivamente. Pasaron muchos años antes de que rompiera el hábito de ver la falta y la limitación en mi vida.

Necesitaba valor para imaginar que podía hacer más y tener más. Más amistades, más amor, más paz y más alegría. Tenía que empezar a estar agradecida por el bien que ya estaba en mi vida. Tenía que aprender cómo reconocer y reclamar la prosperidad que fluye en mí y a través de mí para generar más prosperidad.

Así es como lo hago ahora:

Comienza tomando una respiración profunda. Cuando sientas que el aire llena sus pulmones, agradece que puedes respirar fácil y sin esfuerzo.

Luego, da un vistazo a tu alrededor y agradece las cosas en tu vida. ¿Tienes un techo sobre tu cabeza? Da gracias por eso. ¿Tienes alimentos para comer? Da gracias por eso. ¿Tienes un automóvil? Da gracias cada vez que entres en él. Da gracias por tus amigos y familiares, celebra tus relaciones personales. Da gracias por la silla en la que te sientas. Aprecia hasta lo más pequeño que tengas con una mente y un corazón agradecidos. Observa la belleza de la naturaleza a tu alrededor. ¡La gratitud es la clave!

La magia de la manifestación

Cuando prestamos atención a las cosas por las cuales estamos agradecidos, comenzamos a notar más cosas para agradecer. "Creamos nuestra experiencia de vida a través de nuestra forma de pensar". La magia es que aquello a lo que más prestamos atención, más manifestamos.

Mientras realizas un inventario de gratitud, observa si hay cosas en tu vida que ya no son para tu mayor bien. Libera tu vida de esas cosas. Hacerlo crea un vacío que permite que cosas nuevas lleguen a ti: es el ciclo de dar y recibir. ¿Tienes cosas que le pueden servir mejor a otras personas? Dáselas a ellas. Diezma de tus ingresos a los lugares donde recibes tu alimento espiritual. Una conciencia saludable y generosa atrae más bien a tu vida naturalmente.

¿Qué te gustaría tener? Cierra los ojos e imagina cómo huele, a qué sabe, qué aspecto tiene y cómo se siente. Imagínalo como si ya fuera tuyo.

Cómo comenzar a ser más próspero

Si eres nuevo en este tipo de pensamiento, es posible que desees comenzar dando pequeños pasos. ¿Te gustaría tener más felicidad y alegría en tu vida? Imagínate feliz y gozoso. Este pequeño paso funciona como magia porque cuando imaginas que ya es tuyo, ¡se manifiesta! ¿Te gustaría ser más gentil y amable? Imagina cómo se sentiría ser gentil y amable. Al hacer estos ejercicios, el poder del universo se pone en movimiento para apoyarte, trayendo lo que sea que puedas imaginar a tu vida.

Es importante que seas muy claro acerca de lo que quieres manifestar en tu vida. Por ejemplo, si imaginas un par de zapatos, asegúrate de que te queden bien y sean cómodos. Quizás quieras un mejor trabajo. ¿Qué estás haciendo en el nuevo trabajo? ¿Quieres un mejor sueldo? ¿Qué harías con el dinero extra? Ten el valor para imaginar lo mejor y más alto del mundo. Ten el valor para imaginar una conexión más profunda con el Espíritu. ¡Todo lo que puedes imaginar, puedes manifestar!

Una nota final: cuando comiences a atraer mayor prosperidad, no olvides ser agradecido.