Yo Soy—Parte 2

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

Tomando el nombre de Dios en vano

En tu niñez aprendiste probablemente los Diez Mandamientos. ¿Recuerdas el tercero?: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano: porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Ex. 20:7). Personalmente, creíamos que eso quería decir no maldecir usando el nombre de Dios. Mas las ramificaciones de ese mandamiento son mucho más profundas que eso.

Cuando Moisés confrontó la zarza que ardía y se le dijo que regresara a Egipto, él preguntó cuál era el nombre de Dios. Se le dijo: "Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros .... Este es mi nombre para siempre" (Ex. 3:14-15).

Así llegamos a aprender que el nombre de Dios es YO SOY. Ahora bien. ¿podría ser una mera coincidencia que el nombre de Dios es el mismísimo nombre que usamos cuando nos referimos a nosotros? De ningún modo, cuando recordamos que Jesús describió con mucha claridad la existencia de Dios y de Su reino en nosotros. El insistió que el Padre y nosotros somos uno. Para Jesús,el punto focal de Dios y de esa unidad está, en verdad, dentro de nosotros. De hecho, es el YO SOY de nosotros. el Cristo de nosotros.

 

De lo prístino a lo personal

En su expresión más prístina, el YO SOY de nosotros es semejante a Dios: eterno. puro e incambiable. Si unimos una restricción humana a nuestro YO SOY, limitamos su expresión a través de nosotros. Ya no es eterno, puro e incambiable. Es ... ¡vaya!, cualquier cosa que decimos que es.

El YO SOY es impersonal y universal, mas le otorgas carácter individual cuando dices: "Tengo ..." o "Estoy .... " Estoy enojado. Tengo miedo. Estoy enfermo. Sin embargo, frases como esas reflejan tu ser humano y expresan tu universo personal. Tu verdadero YO SOY no puede estar enojado o tener miedo. Tu YO SOY auténtico no puede enfermarse porque YO SOY es el nombre de la naturaleza divina en ti. YO SOY es la esencia de la potencialidad de Dios que se expresa como tú. Por lo tanto, YO SOY es todo paz, todo poder, toda perfección.

 

El nombre que es una llave

Volvamos al tercer mandamiento. Vemos que el nombre de Jehová en este mandamiento es realmente YO SOY. Es la presencia de Dios, no solamente en una zarza ardiente, sino en ti. De hecho, es la presencia de Dios siendo tú. Por lo tanto, cuando unes una palabra negativa o falsa a tu YO SOY, tomas el nombre de Dios en vano.

Jesús dijo las palabras "Yo soy" cuando se refirió a sí mismo como "el camino, y la verdad, y la vida". El decía que Su YO SOY —Su identidad crística— es el camino, la verdad y la vida. El enseñó que la misma presencia, el YO SOY en cada uno de nosotros, es la semilla de nuestra salvación, es nuestro camino, nuestra verdad y vida. Es la llave que abre la puerta a lo que hemos de ser.

Cuanto más adquiramos el hábito de usar el YO SOY en la manera correcta, tanto más efectivo se vuelve para crear una vida superior para nosotros. Como con todo ejercicio, mientras más lo practiquemos, más diestros llegamos a ser.

 

Haz valer YO SOY

Piensa en esto. Cuando dices: "Yo soy", ¿qué dices realmente? Es, antes que nada, tu identidad, lo que reclamas para ti. Es cómo identificas quién eres y lo que eres. Lo que expresas después de las palabras Yo soy refleja tu estado de conciencia. Refleja la idea que tienes de ti mismo, y lo que piensas se proyectará finalmente en el mundo visible.

Lo que dices después del 'Yo soy' es lo que vinculas al nombre de Dios, y Su nombre. YO SOY, no es un concepto estático porque Dios siempre está creando. Su naturaleza es crear. Y como somos  cocreadores de nuestro mundo con Dios, el uso de nuestro YO SOY es el formador dinámico de nuest.ro mundo. El YO SOY es una energía creativa y progresiva que trae siempre a nuestro mundo exactamente aquello con lo cual nos identificarnos. Al usar el YO SOY, formamos y moldeamos las circunstancias y sucesos de la vida.

 

Toma la etiqueta correcta

Lo mejor de todo esto es que el YO SOY en ti, tu ser divino, siempre busca proyectarse visiblemente como tú. Es la fuente de tus deseos en su nivel más espiritual. Lo que deseas ser en el nivel más alto, lo puedes ser porque este deseo es la conciencia intuitiva y la expresión de tu YO SOY.

El poder de la oración es levantado a una meseta mas alta cuando unes la energía del YO SOY (o YO ESTOY o YO TENGO) con tu deseo mas ferviente:

“Yo estoy saludable y bien”.
“Yo tengo paz”.
“Yo soy próspero y tengo éxito”.
“Yo soy una expresión del Espíritu”.

De repente, es obvio la importancia de hablar sólo las palabras de aquello que deseamos manifestar en nuestras vidas. Lo que unimos a nuestro YO SOY dirige el poder creativo de la Mente infinita. Depende de nosotros dirigirlo positiva o negativamente. La mesa contiene todo tipo de etiquetas con distintos nombres que podemos tomar como nuestros: temor o paz, enfermedad o salud, pobreza o prosperidad, desesperación o inspiración. Mientras más nos identificamos con nuestro YO SOY y lo empleamos correctamente, tanto más llegaremos apreciar el poder de Dios activo en nuestras vidas.

 

Tu origen divino

En la conciencia de la esencia crística en ti, puedes tener la seguridad de que Dios es tu fuente y que eres heredero de todo Su bien. Si recuerdas tu origen divino y, más importante, recuerdas que el YO SOY en ti tiene sus raíces en ese origen, emplearás automáticamente ese beneficio poderoso para mejorar tu vida.

El YO SOY en ti es lo que eres. Es la norma a la cual unes todo lo que eliges para llevarte a través de la vida. Puedes elegir mediocridad o puedes elegir grandeza. Mantén muy alta la norma de tu vida.