Vivir balanceada y sagradamente

Vivir balanceada y sagradamente
Susan Smith Jones Ph.D.

Artículo de La Palabra Diaria

Mi abuela Fritzie me enseñó a hacer del gozo y la vitalidad las bases de mi vida.

El año anterior, mi papá había muerto inesperadamente y mi modo de lidiar con la situación fue no enfrentarla del todo. Escondí mis emociones atiborrándome de comida —carnes llenas de grasa, panes, pasteles y pasta. Durante ese año de sufrimiento y desenfreno al comer, mi salud se deterioró. Como resultado, desarrollé alergias, asma, acné y artritis —además de engordar y sufrir de depresión.

Debido a que estaba en la secundaria, mi autoestima y buen semblante llegaron a ser cosas del pasado. Otros estudiantes se burlaban de mí y me insultaban, aun aquellos que yo creía mis amigos. Sufría mucho y me estaba hundiendo emocionalmente. No fueron buenos momentos para mí. Al ver que yo estaba sufriendo tanto, mi abuela, Fritzie, me llevó al médico de la familia.

El doctor dijo que tenía que aprender a vivir con mis alergias, asma y acné el resto de mi vida, y recalcó: “Están en tus genes”. Al salir del consultorio, con un montón de recetas médicas, mi sabia abuela me llevó a su casa y habló honestamente conmigo.

Sintiéndome aún más deprimida y devastada luego de ir al doctor, escuché cada una de las palabras de mi abuela. Fritzie me dijo que si seguía sus sugerencias 100 por ciento, ella me garantizaba que mis dolencias y depresión desaparecerían en cuestión de 30 días. Me dijo que se me quitaría el acné; que el asma se disiparía; que mi energía aumentaría; que el peso extra se derretiría y que mi actitud cambiaría de negativa y pesimista a positiva y esperanzada.

No necesito decir que me interesé mucho en su plan. Las siguientes horas y días, ella me enseñó una variedad de prácticas saludables y remedios naturales que no sólo trabajaron bellamente, sino que también eran sencillos y de bajo costo. Una persona sabia dijo: “Cuando el alumno está listo, el maestro aparece”, y esto es precisamente lo que ocurrió entre mi abuela y yo. ¡Yo estaba lista!

Lo primero que ella me enseñó fue darle el tono a mi día leyendo La Palabra Diaria cada mañana, un paso sencillo y fácil. Desde ese entonces, celebro cada mañana con oración y meditación y, por supuesto, leyendo La Palabra Diaria.

Fritzie también pensaba que es importante mantener una actitud optimista y de gratitud, lo que implica hablar palabras positivas y decir afirmaciones, aun cuando las apariencias indiquen lo contrario. Sus palabras: “La actitud es el pincel con el que puedes pintarlo todo, así que consérvalo vivaz con pensamientos positivos y afables” por siempre quedaron en mi memoria. Con el poder sanador de La Palabra Diaria, la oración, meditación, visualización y gratitud pude lograrlo.

Mi abuela sugirió que dijera diariamente las siguientes afirmaciones: “Miro lo Divino en cada persona y en todo”, y “Sólo lo bueno viene a mí”. Además de estas dos, también me gusta la que me dio mi gran amiga y mentora, Louise Hay: “Bendigo y prospero a todas las personas en mi vida y todas las personas en mi vida me bendicen y prosperan”.

Gracias a la guía de Fritzie, aprendí acerca del beneficio de comer alimentos naturales y coloridos y tomar jugos frescos, así como también dormir bien, hacer ejercicios y pasar tiempo en la naturaleza. Mi abuela creía que debemos comer alimentos lo más cerca posible a como nos lo ofrece la naturaleza, ella me dijo: “En la naturaleza no vas a encontrar árboles de helados, arbustos de galletas ni viñedos de pasteles”. Aprendí que los alimentos de colores vibrantes contienen abundantes nutrientes, los cuales son esenciales para fortalecer el sistema inmune, proteger el cuerpo de las enfermedades, perder el exceso de grasas del cuerpo y promover la vitalidad.

Con toda su sabiduría, sentido común y practico, mi abuela me enseñó cómo cuidar mi cuerpo de la cabeza a los pies. Aprendí cómo vivir una vida balanceada, sagrada y vibrante de salud. Recuerdo sus palabras: “El cuerpo refleja lo que guardas en tu mente y la mente refleja tu espíritu”.

Mi abuela ha sido mi mentora y, gracias a sus enseñanzas, he aprendido a prestarle atención a mi cuerpo, escuchar sus susurros, estar atenta a mi intuición y buscar cualquier remedio que necesite en el opulento universo de Dios. Como resultado, hasta el día de hoy, no he tenido que tomar ningún tipo de medicamentos. Este es un modo glorioso de vivir: en manos de Dios y con los tesoros de la naturaleza a tu alcance.

Susan Smith Jones, Ph.D, ha hecho contribuciones extraordinarias en cuanto a la medicina holística, nutrición óptima y cómo llevar una vida balanceada. Ella ha escrito 25 libros (en inglés) abordando dichos temas.