Valiente y emocionalmente libre

Valiente y mocionalmente libre
la doctora Judith Orloff

Artículo de La Palabra Diaria

Como profesora asistente de siquiatría clínica en la Universidad de California en Los Ángeles, pienso que sirvo como un puente entre la medicina tradicional y el reino intuitivo espiritual. Creo que es importante integrar la sabiduría de ambos enfoques para ayudar a la gente y ayudarme a mí misma.

En cierto modo, mi madre fue una buena maestra para mí. Ella también fue médico. Durante la década de los cuarenta, trabajó en un hospital en Filadelfia, pero tenía muchas dudas sobre sí misma, y éstas impidieron que se diera cuenta de su magnificencia. Aunque mi madre había sido una excelente doctora de familia por 40 años, al cumplir 70, con un currículo intachable y una clínica de mucho auge en Beverly Hills, ella sintió que en cierto modo no era merecedora de tal éxito. Para probarse a sí misma y mantenerse a la par de los doctores jóvenes, decidió tomar otra vez el examen nacional de certificación médica de Estados Unidos.

Mamá estudió intensivamente para esos exámenes, pero, durante ese mismo tiempo, el linfoma que le habían diagnosticado veinte años atrás súbitamente se convirtió en un caso grave de leucemia. Ella pasó el examen de certificación, mas murió poco después. Como joven doctora, observar cómo mi madre dejaba que el temor, la ansiedad y la falta de confianza en sí misma aceleraran su muerte, fue muy difícil para mí. Mas, me ayudó a reconocer que  yo misma había desarrollado características similares: adicción al trabajo y falta de confianza en mí misma. Éste despertar me hizo tomar un sendero diferente, un sendero espiritual en el viaje de mi vida.

Un sendero espiritual

Aprendí a transformar emociones negativas, tales como la falta de confianza y el temor, en algo positivo. Llegué a comprender que las emociones no tienen que ser un tormento. Ellas pueden ser un pasaporte que nos ayude a expresar un ser superior en nosotros, un ser amoroso y compasivo. Mas, a principios de mi carrera, no estaba segura de cómo poner en práctica lo que había aprendido para ayudar a los pacientes.

En ese entonces, tuve una paciente a quien trataba de depresión y a quien llamaré Cristina. Le receté antidepresivos, y ella mejoró. Posteriormente, en una de nuestras sesiones, tuve una premonición repentina de que ella trataría de suicidarse. Temerosa de creer en mi propia intuición y de lo que los otros médicos podrían pensar si yo incluía la intuición y la espiritualidad en mi práctica médica, no abordé el tema. En el lapso de una semana, Cristina se tomó una sobredosis de los antidepresivos que yo le había recetado.

Ella sobrevivió el incidente, pero este suceso me llevó a ser lo suficientemente valiente para ir más allá de los límites de la medicina tradicional. Comencé a incorporar la intuición y la espiritualidad al tratamiento de Cristina. Ella dejó de ser dura consigo misma, de castigarse con sus emociones y de pensar que no merecía nada. Llegó a ser más compasiva consigo misma y continuó mejorando. Pudo ver el miedo no como una anormalidad bioquímica sino como una oportunidad de ser valiente.

Nuestra oportunidad

Nosotros también podemos descubrir que el miedo es una oportunidad para encontrar valor, y que la frustración es una oportunidad para encontrar paciencia. La ansiedad puede motivarnos a encontrar paz en nosotros mismos, y la soledad nos alerta a estar más vinculados con otros. Al dejar ir la ira, manifestamos compasión.

Al aparear la emoción negativa con un cambio positivo, enseño a la gente a identificar los temores de los cuales desean liberarse y luego a enfrentarlos de acuerdo con su intensidad, desde los menos intensos hasta los más intensos. Puede ser tan sencillo como el miedo a decirle no a un amigo. Una vez que superan esa fase, les sugiero: “Ahora consideren un temor más intenso, tal como el miedo a fallar. Identifiquen lo que genera ese miedo, qué es lo que lo acciona”. Una vez que la causa ha sido identificada, les pido que lo vean desde una perspectiva espiritual. Dándoles suficiente tiempo para responder cada pregunta, continúo: “Piensa en cómo este miedo puede ayudarte a cultivar valentía. ¿Puedes notar que ser valiente significa que debes cultivar amor por ti mismo y confiar en tu talentos?” Define lo que la valentía significa para ti, luego desactiva el miedo, calmándote, cerrando tus ojos y conectándote con el Espíritu que mora en ti. Repite esta afirmación: “El Espíritu en mí es mayor que cualquier temor. Yo no soy mi miedo. Soy superior a mi miedo”. Comienza a comprender que el miedo es sólo una manchita en la pantalla de tu vida. Podemos lograr el cambio espiritual que se experimenta al acudir a nuestro interior y ponernos a tono con el Espíritu. Al hacerlo, nos damos cuenta de que tenemos la fortaleza y el valor para enfrentarlo todo, ya sea una persona o un reto, ya que no estamos solos. Llegamos a comprender que el Espíritu en nosotros nos lleva de la timidez a la valentía. Allí yace el principio de la libertad emocional.


Transformando nuestras emociones

Podemos tener una epifanía, una revelación que cambie nuestras vidas, mas debemos dar pasos pequeños, aunque firmes, para transformar nuestras vidas. Es puntada tras puntada que llegamos a ser los tapices hermosos de un alma desarrollada. Una meditación compasiva y serena de tres minutos una o varias veces al día nos ayuda a ponernos a tono con nuestra espiritualidad y seguir nuestra guía interior, transformando así nuestras emociones. Un ejemplo de tal meditación puede ser: “Cierra tus ojos y respira profundamente. Si llegan pensamientos a tu mente, suéltalos y déjalos flotar como si fueran nubes que cruzan los cielos. Frecuentemente, regresa la atención a tu respiración y luego comienza a enfocar tu corazón en todo lo que es amoroso, bueno y compasivo en ti. Relajado y en calma, permítete sentir toda la compasión que hay en ti y para ti”. Es muy importante dedicar tiempo a tal “práctica de compasión”, y así enfrentar cualquier circunstancia. Cuando tratamos de desarrollar nuestras almas, vemos que cada desilusión, cada pérdida y cada triunfo puede transportarnos a una vida de más valentía y libertad emocional.

La doctora Judith Orloff, es autora del libro Emotional Freedom: Liberate Yourself from Negative Emotions and Transform Your Life (Harmony Books, 2009). Ejerce la práctica de siquiatría en Los Angeles, y es una líder en el campo de la intuición, la espiritualidad y la libertad emocional. Visita www.drjudithorloff.com.