Una nueva vida Una nueva canción

Una nueva vida— Una nueva canción
Daniel Nahmod

Artículo de La Palabra Diaria

Cantante/compositor Daniel Nahmod vive su propósito compartiendo su música y mensaje de paz y compasión.

Hace poco más de diez años experimenté un despertar. Día a día, me sentaba frente al escritorio en mi trabajo como programador de computadoras pretendiendo laborar. Entonces me di cuenta de que no estaba viviendo la vida que quería vivir. Decidí mudarme de Chicago a Los Ángeles y, en 1998, comencé una nueva vida como cantautor.

Poco después de haber llegado a Los Ángeles comencé a servir de voluntario en el Cedars Sinai Hospital. Junto con mi guitarra les cantaba a los pacientes, a las enfermeras y al personal administrativo. También les cantaba a las personas que estaban en coma y observaba cómo ellas se movían al ritmo de la música. Los pacientes geriátricos tarareaban cuando escuchaban canciones familiares.

Siempre he disfrutado componer música que brinde aliento. Mi familia sufrió mucho en el Holocausto. Así que es de esperar que la intención de mi música sea sanar divisiones, odios y temores. No es que piense que una canción pueda cambiar el mundo. Mas, he visto cómo la música puede hacer desaparecer las paredes, aunque sea sólo por un momento.

En 2005, justo después del huracán Katrina, recibí una llamada de mi amigo, el Rev. Richard Rogers, de la iglesia Unity de Naples en Florida. Hablamos acerca de cómo podría yo ayudar a las personas de Nueva Orleans y de la Costa del Golfo.

Nos encontramos en el aeropuerto de Houston y manejamos hasta el Astrodomo de Houston, donde miles de refugiados llenaban esta gigante edificación. Las personas habían perdido sus hogares, sus trabajos, la estructura de sus vidas. Richard caminó por el lugar dando la mano, abrazando a las personas, ofreciendo consuelo. Yo toqué mi guitarra y canté por dos de los días más intensos y difíciles de mi vida.

El temor y la angustia eran palpables. A medida que caminaba de catre a catre en medio de la escena más perturbadora y caótica que he presenciado, me paraba con frecuencia para hablar con las personas. Llegué donde una señora mayor que estaba sentada en su catre sosteniendo su cabeza entre sus manos. Una niñita, su nieta, estaba sentada junto a ella. Le pregunté a la señora: “¿Le gustaría escuchar una canción?” Ella hizo un gesto con las manos como queriendo decir, “qué más da”. Me senté junto a ella y le dije: “Pienso que usted se sabe la canción y necesito que me haga un favor: cántela conmigo”.

Comencé a tocar “What a Wonderful World” (Qué mundo más maravilloso) y ella comenzó a cantar conmigo en voz baja. Sus ojos estaban cerrados, así como los de su nietecita. Yo también cerré mis ojos y, por cuatro minutos aproximadamente, el Astrodomo, las penurias y Katrina dejaron de existir. Sólo estaba presente la belleza de la canción. Fuimos elevados, transportados emocional y espiritualmente, al lugar más seguro que pudiéramos imaginar. Durante ese corto momento supe claramente cuál sería la labor de mi vida. Me di cuenta de que cuando comparto una canción, ya sea en un hospital o en un auditorio, por cuatro o cinco minutos estoy compartiendo una visión, una gota de conciencia, un lugar seguro.

Como músico, no creo que mi responsabilidad sea cambiar el mundo, ni siquiera cambiar a la persona frente a mí. Siento que mi responsabilidad es simplemente sentir y ser lo más auténtico posible para luego compartirlo con los demás. Oro cantando. Al cantar me remonto a un lugar donde cada palabra es vibración, energía, conciencia; un lugar de paz y amor verdaderos.

Me siento bendecido de poder compartir mis canciones con los demás. Mas, sé que si en mi vida sólo pudiera cantar “What a Wonderful World” con la señora y su nietecita en el Astrodomo sería suficiente, ese momento dio significado a mi vida. Hay músicos que venden más CDs en una semana de los que yo vendo en 10 años. Mas, para mí lo importante es vivir bien y hacer un buen trabajo. La letra de una de mis canciones, “Last Song” (La última canción) lo expresa de este modo: ¿Está el mundo un poco más tranquilo? ¿Son los océanos y los cielos un poco más azules? ¿Es la humanidad un poco más sabia en cuanto al bien que puede lograr? ¿Brilla el sol un poco más donde antes había sólo lluvia? Si es así, me alegra haber venido.

El cantautor Daniel Nahmod comparte su mensaje de paz, amor y compasión alrededor del mundo. Para más información (en inglés) visita www.danielnahmod.com.