Tus pensamientos son tu vida

Tus pensamientos son tu vida
el Rev. Art Holt

En 1959 Unity publicó por primera vez el libro de Charles Fillmore: La palabra reveladora. Él definió la Ley de Atracción como: “Ley por la cual todas las condiciones y circunstancias en asuntos y cuerpo son atraídas a nosotros de acuerdo con los pensamientos que mantenemos constantemente en la conciencia”.

¿Cómo ocurre esta atracción?

Dicha atracción está basada en el hecho de que todo en el universo es energía. Somos una masa de energía. Sí, tenemos un cuerpo y sí, somos espíritu, mas ambas facetas son distintas formas de energía. Proyectamos energía de nuestra conciencia, la cual es dirigida por nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones.

Tal como ocurre con las señales de radio y televisión, nuestra energía no puede ser vista y, por tal motivo, vivimos sin estar conscientes del poder que mora en nosotros y a nuestro alrededor. Mas siempre estamos transmitiendo energía con cada pensamiento y palabra —como ondas en un lago.

El Evangelio de Juan comienza con: “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. ... Todas las cosas por medio de él fueron hechas”. Hemos interpretado este pasaje como la manifestación física de Jesús como hijo de Dios. Mas, ¿podría también estar diciéndonos que el Verbo es la energía divina que se mueve y obra por medio de nuestros pensamientos y palabras? De ser así, entonces esta energía determina nuestra expresión de vida.

¿Quieres cambiar tu vida? ¡Cambia tus pensamientos!

Las personas con problemas de salud recurrentes piensan y hablan acerca de las cosas que no pueden hacer, y como resultado emites energía negativa. Restringe el fluir de la vida y la salud. La vida de una señora ha estado sujeta a su incapacidad y enfermedad. Cuando conversa con sus vecinos y amigos, sólo habla de sus visitas al doctor, los medicamentos que tiene que tomar o la posibilidad que tenga que ser operada.

Debido a que nuestros pensamientos dominantes crean nuestras experiencias, su situación no cambiará a menos que ella cambie su modo de pensar y sus palabras.

Todo en el universo es energía. Sólidos, líquidos y gases —incluyendo las células del ser humano. Las energías afines se atraen y las discordantes se repelen, es como una marea constante. Nuestros pensamientos son como olas que salen a buscar condiciones y circunstancias compatibles, que tienen la misma frecuencia energética.

Muchas personas dicen, bueno, si ese es el caso, ¿por qué pienso en algo y no llega a ocurrir? ¡He pensado que tengo una pareja ideal, que gano la lotería y que mi cuerpo es delgado y esbelto, mas nada de eso se ha manifestado!

La respuesta es sencilla: Algo en ti está en conflicto con lo que deseas.

Eres la suma de todas tus experiencias. Las grabaciones viejas, que haz alojado en tu mente subconsciente, pueden estar previniendo que realmente creas que puedes tener una pareja buena, el trabajo ideal, ganarte la lotería o un cuerpo delgado y saludable. Estas grabaciones anulan la energía que emana de ti para lograr tus deseos.

La ley de atracción es una ley magnífica que trabaja para todos, todo el tiempo. Atrae a ti personas, lugares y cosas que te ayudan a lograr tus sueños. También puede traerte retos y dificultades.

Para hacer que la ley de atracción funcione para ti, tienes que poner atención en tres áreas: tus pensamientos, tus sentimientos y cómo reaccionas a las oportunidades.

Recibimos aquello en lo que pensamos, recibimos aquello de lo cual hablamos, recibimos aquello que sentimos con fuerza y convicción —ya sea bueno o malo. Las experiencias en nuestras vidas son el resultado de lo que ocurre en nuestras mentes o de lo que sale de nuestras bocas. La vida no ocurre porque sí, se manifiesta por medio de nosotros.