Tu camino único—Parte 2

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

Hay ciertas personas con quienes disfrutamos estar o a quienes disfrutamos oír o ver en la televisión. Cuando comenzamos a analizarlo, descubrimos que esas personas son muy diversas. El siguiente descubrimiento que hicimos es que esas personas hablaban ¡acerca de cosas en las cuales nosotros no tenemos el menor interés!

Por ejemplo, nos encanta ver cierto chef en la televisión. Vemos con interés cómo habla acerca de la cocina francesa y cómo hace y arregla comidas gourmet. También disfrutamos ver un programa de carpintería hogareña, donde el animador del programa construye un cofre de cedro o una mecedora. Especialmente nos gusta un programa de televisión que muestra lo intrincado de plantar y cultivar un Jardín de vegetales.

Esto nos sorprendía, ya que no nos intrigan las comidas gourmet, no tenemos el menor interés en hacer un gabinete y no tenemos tiempo para cultivar un Jardín. Entonces, nos preguntamos ¿por qué estamos tan atraídos hacia esas personas?

Llegamos a la conclusión de que esas personas que disfrutamos tienen una cosa en común: son fieles a sí mismas. Cada una de esas personas es genuina —totalmente absorbida en lo que él o ella está haciendo y no tiene miedo de ser una persona auténtica, aunque implique lanzarse a las aguas profundas donde los demás no pescan. De hecho, son únicas e interesantes, con tanto por ofrecer, porque se atreven a echar sus redes en lo profundo, sin que les preocupe estar “seguros”.

En su emoción, a la chef gourmet con frecuencia se le cae la comida al piso, limpia el á rea de la cocina con una toalla que está lejos de ser pulcra, le da una palmada al pescado que va a cocinar y ¡hasta le habla amorosamente! Ella tiene tanto entusiasmo al crear la comida que esas cosas no le importan. Está ocupada siendo auténticamente ella misma,  y nosotros también lo disfrutamos.

El carpintero tiene tanta habilidad con sus herramientas, y está tan absorto creando sus muebles y siendo su ser auténtico, que nosotros disfrutamos al verlo trabajar aunque hayan largos períodos de silencio cuando él está totalmente concentrado trabajando la madera.

El horticultor está tan lleno de amor y emoción por sus plantas y por verlas crecer, que disfrutamos viéndolo ser su auténtico ser, no importando el hecho de que nosotros tenemos poco interés en la materia.

A un son diferente

Aquellas personas que son lo que han sido destinadas para ser y que comparten su autenticidad con los demás no se encuentran usualmente en aguas llanas. Ellas no tienen miedo "de marchar a un son diferente", como lo dijo Thoreau.

Las personas auténticas oyen un son diferente al que oyen la multitud. Ellos no se preocupan por estar "fuera de ritmo". ¡No les importa del todo si lo están! Tú mismo estás marchando a un son diferente. Has oído el llamado y te has lanzado hacia las aguas profundas. El tesoro de vivir una vida guiada por Dios y centrada en Dios es tuyo. Eres un ser auténtico, rebozando con las riquezas de tu don único. Si has estado en ocasiones echando tu red en aguas poco profundas, ahora es el tiempo de lanzarte sin temor. Las redes sólo pueden llenarse con tesoros cuando se echan donde el tesoro está.

Apártate de la orilla. No tengas miedo, ya que es el camino que has escogido. Es tu propio modo único y sólo te pertenece a ti. Atrévete a ser tú.