Tres palabras

por Donna Miesbach

 

Superar haber perdido a mi esposo, mi madre y mi padre en un corto período de tiempo fue uno de los retos más difíciles que he tenido que afrontar. Fue una escuela ardua. Yo nunca hubiera escogido ese sendero de aprendizaje. Sin embargo, en retrospectiva, puedo ver lo que la experiencia tenía que enseñarme: todo llega con un regalo, y ese regalo es que aprendes de aquello que tienes que superar. Hemos de crecer. Trabajar con los cambios es una manera de hacerlo. Entonces, ¿qué podemos hacer que nos ayude a superar los momentos de reto? Existen tres palabras, no tan pequeñas, que han sido de gran ayuda para mí. Espero que también sean de ayuda para ti.

La primera palabra es fe. Aunque parezca difícil de creer, todo es exactamente como tiene que ser. Eso puede ser difícil de aceptar cuando estás enfrentando un desafío, mas ese reto es sencillamente el modo como la vida te dice que hay algo que ya estás listo para aprender. Es tiempo para crecer. Aun cuando no te agrade lo que está pasando, incluso cuando desees que no pase, encontrarás consuelo al saber que estás en una estación de crecimiento. Este enfoque hace más fácil que estemos abiertos a lo que la situación tiene para enseñarnos. Permanecer receptivos y dispuestos a aprender hace más fácil ir con el fluir cuando las cosas se ponen difíciles.

Algo que puedes hacer cuando enfrentas un desafío, es sencillamente preguntar: ¿Qué me está tratando de enseñar esta experiencia? ¿Qué puedo aprender de ella? Luego, en vez de resistir el problema, comienzas a trabajar con él. Es muy parecido a la minería de oro. Tú sabes que el oro está allí, mas no lo encontrarás hasta que lo busques. Es por eso que la segunda palabra es confianza. La confianza es el resultado final. Ten presente que tu bien —tu crecimiento— no sólo te espera, ya ha sido ordenado. Si no fuera así, la circunstancia no existiría. Esta actitud es especialmente útil cuando afrontamos situaciones verdaderamente difíciles. No es que disuelva la situación, sino que ayuda inmensamente el que podamos tener confianza en la Mano que nos está guiando —y enseñando— a cada paso del camino. Te das cuenta de que realmente hay significado y propósito detrás de lo que está pasando en tu vida.

Esta actitud naturalmente nos lleva a la gratitud por todo lo anterior, porque ahora sabes que existe sabiduría detrás de lo que está ocurriendo. Esa sabiduría está basada en un Amor que nunca te deja, que está siempre consciente de cada una de tus necesidades y que te apoya de maneras que no puedes ni siquiera imaginar.

Toda experiencia puede ser usada para un buen propósito. Sí, todas. Nada es desperdiciado. Mientras más grande sea el reto, más grande el regalo. Aceptar “lo que es” siempre será una alternativa. Cuando lleguen momentos difíciles, pregúntate qué puede enseñarte la situación. Entonces, trabaja con esas palabras no tan pequeñas. Permite que remuevan cualquier resistencia que puedas estar sintiendo, de manera que puedas abrirte a donde la vida está lista para llevarte. Saber que estás trabajando con un propósito que apoya tu mayor bien siempre hace surgir gran fortaleza y valor.


Donna Miesbach Donna Miesbach es autora de From Grief to Joy: A Journey Back to Life and Living y es instructora certificada en meditación y yoga. Para más información, visita donnamiesbach.com (en inglés).

 

Este artículo apareció en la edición de Marzo-Abril del 2018 de La Palabra Diaria.