Tan verde como puede—Parte 2

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

Pablo dijo: " ... olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo ... al premio del supremo llamamiento de Dios" (Fil. 3: 13-14). En otras palabras, busca primero el reino de Dios. Su reino no está en el pasado. Permanecer en el pasado es caminar sin rumbo por las cavernas obscuras de la mente. El pasado es ilusión, mero recuerdo. Es solamente lo que nuestra mente puede recordar selectivamente. Mientras más algo permanece en la mente, más cambia y menos se parece a lo que realmente sucedió. El pasado, como el futuro, es únicamente nuestra percepción.

El pasado es importante… ¡pero!

El pasado es la materia prima del presente ¡pero el pasado no es un plano para el presente! Da gracias por las lecciones del pasado. No importa lo dolorosas que fueran, ellas te han dado una conciencia de quién eres y de lo que eres. Mucha gente que se recupera de una adicción al alcohol declara: "Gracias, Dios, por mi alcoholismo" ¡Y lo dicen con sinceridad! Están agradecidos por el hecho de que la enfermedad los forzó completamente a unirse a su espiritualidad.

En vez de temer el pasado o resistir y resentirlo, usa toda la materia prima del pasado, lo bueno así como lo "malo", para concebir un nuevo plano para el presente. Mirar atrás con temor y resentimiento es arrastrar las limitaciones del pasado hasta el ahora, así como un barco arrastra un ancla. La vida es progreso, y cada momento presente es un escalón que nos lleva al próximo momento presente.

No puedes cambiar el pasado. De hecho, no es necesario cambiarlo porque tu verdadero ser ya no vive allí.

El futuro es importante… ¡pero!

¿Y qué del futuro? ¿Puedes creer que si continúas teniendo los mismos pensamientos, diciendo las mismas palabras, haciendo las mismas cosas, yendo en la misma dirección, el futuro será diferente del ahora? Mirar el futuro como un salvador sin cambiar el presente es creer que un naranjo puede nacer de una bellota.

Sí, puedes cambiar la dirección de tu vida, mas los cambios no pueden suceder en el pasado o el futuro; sólo pueden suceder en el ahora. En cada momento presente existe una cantidad ilimitada de posibilidades que hace que cualquier tiempo sea bueno para un nuevo comienzo. De hecho, todo momento es un nuevo principio.

No tienes que esperar por un nuevo año para empezar una nueva Vida. Estás, ahora mismo, en la confluencia de lo que fuiste y lo que puedes ser. Esta confluencia de tu vida, este momento, está lleno de posibilidades. Esta es la Confluencia de posibilidades de este momento, la cual contiene todo el bien que puedes esperar tener. En cada una de estas confluencias, decides el camino que vas a tomar.

Cuando piensas en cómo deseas que tu vida se desenvuelva, esto tal vez parezca pavoroso, mas cuando estás en la Confluencia de Posibilidades, todo es posible.

Todo lo que debes recordar es que Dios te acompaña, porque Dios vive en la Confluencia de Posibilidades. El Dios que vive en ti y te ha dado una nueva visión de ti, te mantendrá en el curso. El Dios que ha permitido la visión, la cumplirá con tu cooperación.

Empieza donde estás

Busca la semilla del bien en toda situación, y verás que los campos están listos para la cosecha. Todo lo que necesitas es tuyo —ahora.

Empieza donde estás. Haz lo que puedes. Hasta un pequeño esfuerzo para cambiar, crecer, mejorar, traerá resultados sorprendentes. Cuando deseas cambiar y haces un esfuerzo por cambiar. Dios se precipita para ayudarte. Como en la historia del Hijo Pródigo, Dios espera que regresemos "a casa". Cuando lo hacemos, Dios responde inmediatamente con un vertimiento de todo lo necesario —ahora.

Por lo tanto, camina hacia adelante y no vuelvas atrás. (No puedes manejar un auto mirando el espejo retrovisor.) Si deseas descubrir tu ser genuino —la persona que eres verdaderamente— deja ir la persona que fuiste. Cuando anhelas el pasado, te haces un esclavo del pasado. Cuando aprendes del pasado, te vuelves dueño del presente.

Puedes elegir edificar sobre lo que fuiste, pero no eres lo que fuiste. Puedes enfocar en lo que serás, mas no eres lo que serás. Lo que eres es lo que eres ahora mismo: el heredero de todos los dones de Dios.

Ahora, este momento, es el primer momento en el resto de tu eternidad. Puedes comenzarlo de nuevo con Dios.