Tan verde como puede—Parte 1

por Mary-Alice y Richard Jafolla

Ahí mismo donde estás el pasto es tan verde como puede serlo. En otras palabras,  en ti existe un potencial para la felicidad que no disminuye ni se perfecciona con el tiempo. La felicidad no necesita tiempo para perfeccionarse, solamente debes hacerla surgir. Ella siempre está disponible, siempre espera. Tus circunstancias presentes pueden parecer desalentadoras y tal vez te hagan decir… "si tan sólo: "Si tan sólo fuera rico", "Si tan sólo no estuviese enfermo o enferma", "Si tan sólo alguien me amara", "Si tan sólo fuera más feliz".

Realmente nunca tendrás más potencialidad para prosperidad y perfección de la que tienes ahora. Nunca habrá una oportunidad mejor para paz y amor de la que existe para ti ahora mismo. Jamás estarás más cerca de una felicidad completa de lo que estás ahora mismo. Cuando la mente de Dios te concibió, se te dio todo lo que necesitabas. Dios no retiene nada, mas mediante las elecciones que haces en tu vida decides si empleas esos dones y cómo lo haces.

Sólo existe el ahora

"Ahora" es un concepto enigmático cuando meditas por un  momento acerca de él. No existe otro momento que el presente. Piensa en esto —el pasado terminó y se fue. Nunca más existirá en tu vida. Toda la felicidad y angustia que causó en tu vida ya fueron impartidas. ¿El futuro? Todavía no ha llegado y, cuando llegue, ya no será más el futuro. Será el ahora. Por lo tanto, el ahora es realmente todo lo que tienes y tendrás. El pasado es el abono, el futuro es la semilla que todavía no ha sido sembrada, el presente es el único terreno en el que puedes crecer.

Por eso, lamentar una probabilidad de amor que perdimos en el pasado o anticipar nerviosamente una necesidad de prosperidad en el futuro es malgastar las preciosas oportunidades para todo tu bien en el presente.

¿Por qué no empiezas a hacer lo mejor que puedes ahí mismo donde estás? No puedes tomar un avión que salió ayer, y no puedes hoy abordar un avión que saldrá mañana. No puedes crecer desde el lugar donde estuviste ayer, y es imposible crecer desde el lugar donde estarás mañana. El único crecimiento debe tener lugar exactamente en donde estás ubicado ahora. 

Estás ubicado donde estás porque ese suelo es el mejor en este momento para tu desarrollo. El suelo (las circunstancias) en donde te encuentras ahora contiene todos los elementos que harán mejor tu crecimiento. Confía en el proceso de crecimiento. Confía en Dios. Presta atención a los detalles de tu vida, y haz lo mejor con cada reto que se presente.

Desde luego, crecer donde estás ubicado no significa que debes aceptar las limitaciones de tus circunstancias presentes. De ningún modo. La flor sembrada

en la sombra todavía busca el sol. No tienes que aceptar como tal cualquier problema que enfrentas ahora. Este puede volverse una oportunidad para crecer, una oportunidad para reclamar más del bien que Dios tiene para ti. Su deseo para ti es el bien absoluto, por lo tanto, no te contentes con menos.

Los buenos tiempos pasados

A veces, tenemos la tendencia de regresar a lo que fue en la vida. Como viajeros que miran hacia atrás en el vagón de un tren que viaja a través del país, no sabemos bien donde estamos o exactamente adónde vamos. Sólo sabemos en donde hemos estado, y muy a menudo nos encontramos anhelando aquellos "buenos tiempos pasados". A través de la niebla del pasado, las circunstancias a menudo parecen adquirir una pátina atractiva. Tenemos dificultad para ver las bendiciones presentes porque vemos las condiciones solamente a través del filtro del pasado.

Sin embargo, el pasado puede incluir problemas tales como volvernos adultos en una familia disfuncional o la muerte temprana de nuestros padres o un asunto amoroso muy triste. A menudo, éstos tienen un efecto devastador en nosotros si permitimos que nos afecten durante todas nuestras vidas. Sujetos a esos sucesos pasados, no podemos extendernos hacia lo nuevo que cada día nos presenta. Arraigados al pasado, frustramos nuestro potencial presente.