Soy guiado

por la Rev. Patricia T. Bass

 

Afirmación: Estoy en armonía con la guía del Espíritu.


No estoy pidiendo demasiado. Todo lo que quiero es un poco de guía. Un arbusto ardiente estaría bien. Algunas palabras escritas en el cielo. Algunos días, incluso me conformaría con una galleta de la fortuna particularmente relevante. Por favor, Dios, sólo dame claridad en medio de mi confusión.

Mas, desafortunadamente, aún no he descubierto un mensaje estampado en el horizonte, nunca he visto un arbusto ardiente y mi última galleta de la fortuna me indicó que aprendiera chino.

La verdad es que vivimos en la sabiduría del Espíritu. Como el pez en busca de agua, nadamos en la sabiduría todo el tiempo, pero simplemente no la vemos. La guía no es algo que debemos comprender, es algo con lo que nos sintonizamos.

Estar dispuesto a preguntar.

Estar en armonía con la guía del Espíritu comienza con preguntar. Confieso que en ocasiones olvido lo obvio. De vez en cuando, al afrontar una situación desconcertante, un amigo de confianza me dice: “¿Has orado al respecto?” A decir verdad, a menudo no. Pedir orientación del Espíritu es importante porque es una declaración de fe. Inmediatamente confirma nuestra sincera intención de estar atentos al Espíritu, y nos prepara para escuchar.

Estar dispuesto a aquietarse.

Prestar atención es el siguiente paso. Vivimos en un mundo de multitareas y de rápido movimiento. En su libro The Seven Whispers (Biblioteca Nuevo mundo, 2003), Christina Baldwin dice que debemos reducir la velocidad y avanzar al “ritmo de la guía”.

Speed es una persona corriendo por el aeropuerto gritándole a un teléfono celular. Pace va por la calle con un niño de 3 años y nota todo lo que el niño está notando. Cuando nos movemos al ritmo, tenemos tiempo para preguntar y tiempo para escuchar las respuestas antes de continuar. Cuando nos movemos al ritmo de la guía, se nos ocurre preguntarnos qué planes puede tener el Divino para nosotros, en medio de los planes que tenemos para nosotros mismos.

Baldwin dice que la velocidad tiende a cancelar nuestra guía y nos mantiene fuera del contacto con el Espíritu.

La mejor manera de avanzar al ritmo de la orientación es mantener una práctica de meditación regular. La meditación nos enseña a escuchar, a afinar la conciencia de nuestra sabiduría interna, y nos inspira a ver al Espíritu en todas partes.

Estar dispuesto a estar presente.

Tal vez la acción más importante que podemos tomar es estar presente y consciente. En su libro One Minute Wisdom (Doubleday Wisdom) (Doubleday, 1985), Anthony de Mello cuenta la historia de un estudiante que le preguntó a su maestro espiritual: “¿Dónde buscaré la iluminación?” El maestro respondió simplemente, “Aquí”.

El estudiante no estaba satisfecho y le preguntó al maestro qué debía buscar y cómo debería verse exactamente. El maestro le dijo que solo mirara y mirara de la manera ordinaria. El estudiante frustrado preguntó: “¿Pero qué no siempre miro de la manera ordinaria?” El maestro dijo: “No… porque para mirar debes estar aquí. Y casi estás en otro lado”.        

Realmente vivimos en un campo de inteligencia infinita, y no se esconde de nosotros. Depende de nosotros decidir estar presentes. Justo aquí en este momento es donde está la guía. Para notar el arbusto ardiente metafórico, debemos ser tan observadores como un niño de 3 años, o lo pasaremos de largo.

Estar dispuesto a ser abierto.

Finalmente, sintonizar con la sabiduría del Espíritu requiere que estemos abiertos—al tiempo y a la guía. La respuesta que recibimos puede no ser una que hayamos considerado alguna vez. Recuerdo vívidamente la noche en que oré fervientemente para conocer el próximo paso en mi carrera. Por Dios, me sorprendió cuando me desperté a la mañana siguiente con la orientación de que iba a convertirme en un ministro de Unity. No era algo que hubiese soñado, ni tampoco era algo que quisiera. Sin embargo, el conocimiento interno era irrefutable.

La guía viene de muchas maneras. Puede ser una pluma en el camino. Un libro cayendo del estante. Un profundo conocimiento interno. Una idea persistente. No podemos predecir la forma, el momento ni el contenido, pero podemos establecer una clara intención de permanecer abiertos, despiertos y sintonizados. El mensaje llegará de la manera perfecta y en el momento perfecto mientras permanezcamos abiertos.

El valor de imaginar.

Buscar orientación es un acto de valentía y fe. Así que tomemos este momento para imaginar y afirmar algunas de las verdades que conocemos:

  • Estamos inmersos en un campo de sabiduría infinita.
  • Toda la sabiduría que necesitamos ya está dentro de nosotros.
  • Cada una de nuestras células está viva con inteligencia divina.
  • Podemos pedir algo de esta sabiduría y seremos guiados.
  • Ninguna pregunta es demasiado grande y ninguna situación es demasiado compleja.
  • Estamos en sintonía con la guía del Espíritu. Aquí mismo. Ahora mismo.