Reclamando la verdad

Reclamando la verdad
por la reverenda Carolyne Mathlin

 

Afirmación: Yo soy una expresión dinámica de Dios que busca conocer y revelar más mi verdadero ser.


Colmada de enseñanzas espirituales

Al crecer en Unity, fui bendecida con una base de pensamiento positivo y una conciencia de empoderamiento propio. Desde temprano, acepté seriamente la enseñanza de que soy una hija de Dios, afirmado mi identidad divina como la Verdad de mi ser.

Mi mundo se ha transformado por completo gracias a mi continua búsqueda de crecer y vivir más auténticamente desde mi verdadero yo o ser Crístico, mediante el estudio y la práctica espiritual.

Yo solía pensar que el crecimiento era un proceso de añadir nuevas enseñanzas y prácticas a mi conocimiento espiritual para luego demostrar competencia en ellas. Mas algo nuevo ha surgido. El agregar más habilidades espirituales ha empezado a sentirse como si le estuviera añadiendo más relleno a una almohada. Llega el momento cuando más no es mejor —es simplemente más. Si continúas rellenando la almohada, tarde o temprano las costuras se estirarán y la tela se romperá.

Tomado de: Una humanidad y muchas historias.

Una humanidad y muchas historias

Mi almohada estaba bastante llena de conocimiento espiritual. Añadir más no parecía darme la misma experiencia de transformación.

Los practicantes de Unity están muy conscientes del poder de dejar ir y de las enseñanzas sobre las negaciones y la renuncia. Charles Fillmore, cofundador de Unity, describió las negaciones como el proceso mental de borrar creencias falsas para hacer espacio para el establecimiento de la Verdad.

Del mismo modo, él describió la renuncia como dejar ir los viejos pensamientos para que los nuevos puedan encontrar un lugar en la conciencia. Ambos son ladrillos de construcción importantes para la transformación espiritual.

Empecé a notar que estaba surgiendo una nueva forma de dejar ir. Era más bien una manera de deshacer que no requería de nuevas enseñanzas para reemplazarla.Yo sé que el Espíritu se encargará de los detalles.

Kénosis: Vaciarse uno mismo

Primero aprendí el término kénosis de la autora Cynthia Bourgeault. La palabra proviene del verbo griego kenosein y significa vaciarse. La kénosis no es lo mismo que negar o renunciar.

Tanto en las negaciones como en la renuncia, hay una acción sutil, pero identificable, que te aleja de algo para lograr otra cosa. La kénosis es un vaciamiento de sí mismo a través de la disposición de dejar que las cosas vayan y vengan sin aferrarse a nada.

Jesús describió la paja quemándose en un fuego divino que nunca se apagaría. Y, aunque es probable que todos hayamos experimentado una forma de esto, lo que hace que la kénosis sea distinta es que el fuego toma lo que hemos calificado como positivo y negativo. Por lo tanto, las identidades espirituales que hemos sentido como integrales para la expresión de nuestro ser superior también comienzan a quemarse.

Experimenté esto recientemente cuando comencé a sentir un descontento divino según servía como ministra de la iglesia donde crecí. Meditadora, ministra, guía espiritual, mística, maestra, líder espiritual —todas estas identidades espirituales perdieron su estructura como expresiones de mi verdadero ser.

Lo más remarcable es que lo permití.

Al principio fue doloroso, sentí que había perdido mi identidad espiritual. Mas luego empecé a experimentar un nuevo tipo de libertad. Un sentido de elección sin elección, todo aquello que había contado como parte de mi yo espiritual era menos real.

La experiencia del vacío

Sentí que esta disolución era una parte esencial para revelar una nueva expresión de mi verdadero ser.

Lo que al principio se sintió como un vacío se tornó en una ausencia total —un ser verdadero que reflejaba lo que Thomas Merton (escritor católico y místico estadounidense) describió de esta manera:

En el centro de nuestro ser existe un punto, un vacío que no es tocado por el pecado ni por la ilusión, un punto de pura verdad, un punto o destello que le pertenece completamente a Dios, que nunca está a nuestra disposición, desde el cual Dios dispone de nuestras vidas, es inaccesible a las fantasías de nuestra mente o las brutalidades de nuestra voluntad. Es como un diamante puro, ardiendo con la luz invisible del cielo. Está en todos y, si pudiéramos verlo, apreciaríamos cómo estos miles de millones de puntos de luz se unen en la cara y el resplandor de un sol que hace que toda la oscuridad y la crueldad de la vida se desvanezcan por completo ... No poseo un programa para ver esto. Sólo es dado. Pero la puerta del cielo está en todas partes.

La expresión de tu verdadero ser, y cómo te identificas con la divinidad que eres, tomará muchas formas a lo largo de tu vida. Me ha sucedido a mí, y espero continuar evolucionando. Si estás es un período en el cual desarrollas nuevas habilidades y creces en conciencia mediante el aprendizaje y la demostración de los principios del Nuevo Pensamiento, eso es hermoso. Deja que tu verdadero ser brille como la luz de Dios, y deléitate con el nuevo sentido positivo del yo que estás habitando más y más.

Para otros, la sensación de crecimiento puede haber tomado otro rumbo, tal como dejar ir de una manera no asociada con el crecimiento espiritual. Si esta es tu experiencia, debes saber que es un proceso que muchos han experimentado antes que tú. No significa que algo esté mal. Es un giro hacia otra dimensión de tu verdadero ser, una dimensión que es más nada que algo. Continúa permitiendo la kénosis.

No importa qué esencia tenga tu búsqueda para conocer y revelar más de tu verdadero ser, tú siempre estás evolucionando, siempre cambiando, y eres por siempre una expresión dinámica de Dios. Ve y vívelo.