Permite que tu corazón escuche

Permite que tu corazón escuche
Una meditación por Martha Smock

Artículo de La Palabra Diaria

Tú eres mi hijo amado. Hecho de mi propio ser. Mi vida es tu vida; mi aliento es tu aliento, mi espíritu es tu espíritu. No hay nada que temer, ya que estoy contigo, en medio de ti.

Soy la vida que te sana. Soy el amor que alienta tu corazón y te hace libre. Soy la sabiduría de tu mente. Soy la luz en tu sendero. Soy la paz de tu alma.

Estoy contigo, a toda hora del día o de la noche, junto a ti, sosteniéndote, apoyándote, revelándome a ti y por medio de ti.

Soy el amor que no te abandona. Te busco cuando no sabes cómo encontrarme. Le hablo a tu corazón y te consuelo. Soy la vida de tu cuerpo, y mi vida es perfecta y eterna. Confía en mí. Soy tu salud.

Estoy contigo en toda las experiencias de tu vida. Soy el poder que te hace comprender; el poder que te hace perdonar; el poder que te hace ser quien eres verdaderamente.

Mi bien amado, estoy contigo. Vive en mí. Regocíjate en mí. Eres mi amada creación.