Meditación—¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?—Parte 2

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

La experiencia:

¿Has notado lo curioso y activo que son los monos? Sin embargo, dales algo con que ocuparse (como una bola grande de muchos colores) y su curiosidad sobre otras cosas disminuye.

Así es como la mente trabaja, pero es infinitamente más curiosa y activa que el mono más hiperenérgico. Nuestra actividad mental y curiosidad son las ventajas más extraordinarias que tenemos en la búsqueda de conocimiento. Pero son, también, las desventajas que más nos frustran en la búsqueda del conocimiento de Dios. ¿Por qué? ¡Porque es tan difícil para nosotros mantener nuestras mentes lo suficientemente calladas para escuchar!

Un modo de hacer esto es aprender la lección que nos dan los monos y su bola grande de muchos colores. En tu meditación, encuentra algo en lo cual concentrarte.

Ese "algo" puede ser escuchar internamente un sonido o una palabra o prestar atención total a tu respiración. Algunas personas se sienten bien al concentrarse en la frase "YO SOY', Y dicen en su interior "YO" a medida que inhalan y "SOY' a medida que exhalan. Repiten continuamente y en silencio dicha frase durante todo el tiempo de meditación.

Una buena forma de empezar una meditación es concentrarte en la respiración. Enfoca en la respiración y síguela a medida que inhalas y exhalas poco a poco. Cuando te sientas preparado para dirigir la atención hacia tu interior, toma lentamente tres respiraciones profundas, cada una más profunda que la anterior. Estas tres respiraciones profundas finalmente actuarán como una señal, una indicación que te prepara para la meditación. (Nos referiremos a ellas como "señales de respiración".) Después de exhalar la última respiración profunda, dirige tu atención a tu frase o palabra especial y continúa con ella firmemente. A medida que las distracciones se imponen a tu mente, vuelve suavemente tu atención a este punto focal que actuará como una bola de muchos colores para que tu mente se sostenga en ella a medida que te fusionas con la quietud dentro de ti.

Pasa por alto todo pensamiento pasajero. Sé indiferente a ellos. Desde luego, tu mente traerá toda clase de pensamientos y sentimientos y tratará de detenerse en ellos. No luches con ellos. Deja que esos pensamientos y sentimientos sigan su camino. Continúa trayendo suavemente tu atención otra vez al proceso. Siempre está consciente de la experiencia por la cual pasas.

No esperes nada: No te preocupes en lo más mínimo por cómo te va. Mientras más te preocupas, menos estás en la quietud. El tiempo que pasas en meditación no es el tiempo de preocuparte sobre los retos en tu vida. Tienes tiempo de sobra para eso luego.

Si tu mente divaga, dirígela de nuevo al proceso de meditación. No luches con tu mente. No trates de echar fuera los pensamientos. No resistir es la clave del éxito. Tu conciencia y enfoque tranquilos son realmente todo lo necesario. 

Cuando termines de meditar, regresa apaciblemente a la plena conciencia. Deléitate con la experiencia que has tenido

Resumen:

  1. Elige un tiempo regular para tu meditación.
  2. Siéntate derecho en una silla cómoda y con ropa cómoda.
  3. Empieza concentrándote en la respiración. Luego toma tus señales de respiración. Después de la tercera respiración, cambia la atención a tu frase especial, tal como "YO SOY".
  4. Vacía tu mente de todo pensamiento excepto tus palabras especiales. A medida que los pensamientos entran en tu mente, simplemente obsérvaIos y déjalos ir. No les hagas resistencia. 
  5. Cuando termines, toma tiempo para deleitarte por la experiencia.

No te desilusiones

Si es la primera vez que meditas y los pensamientos, sentimientos y sobre todo los recuerdos te perturban, no te desesperes. Al tratar de adiestrar la mente a escuchar, tal vez debas tener de nuevo algún entrenamiento al principio. Pero si mantienes tu atención en la "bola de muchos colores", pronto verás que la mente se aquietará y sentirás. finalmente, esa voz quieta y pequeña dentro de ti.

  1. Toma por lo menos veinte minutos cada día para pasar algún tiempo en silencio. Puedes hacer esto meditando o en algún otro proceso que hayas descubierto. (Este tiempo en quietud es tan importante que debes adoptar esta actividad como un hábito de toda la vida.)
  2. Una de las fuerzas de un grupo de La Búsqueda es poder escoger una persona para guiar a los otros en un período de meditación. Esta persona puede leer lentamente los pasos dados arriba, y dejar varios minutos para el silencio. Estos momentos de silencio pueden ser aumentados según el grupo se familiariza más con el proceso.