Meditación—¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?—Parte 1

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

La meditación no es oración. Para exponerlo en un modo sencillo, la oración es hablar a Dios mientras que la meditación es dejar que Dios te hable. Haces esto aquietándote y dirigiendo la atención intencionalmente a tu ser interno, al lugar secreto del Altísimo.

¿Qué?

Antes de determinar lo que una meditación es, veamos lo que no es. La meditación no es:

  • un estado de conciencia alterado o cambiado
  • un estado emocionante
  • una tentativa para resolver problemas
  • un escape de la realidad
  • autohipnosis
  • oración

Nos gusta esta definición de meditación: la dirección consciente de la atención de uno al ser interno. Comienzas con la relajación de tu cuerpo y luego diriges tu mente hacia la quietud interior, descansando en la hermosa sensación de tu unidad con Dios.

¿Cuándo?

La constancia es la llave de la meditación significativa. Trata de meditar a la misma hora todos los días. Sin embargo, evita meditar cuando tienes hambre (ya que puede distraerte), o inmediatamente después de las comidas (ya que puede darte sueño). Cualquiera de estos es contraproducente para entrar en el silencio.

Escoge un tiempo para meditar cuando te sientes más cómodo física y emocionalmente. Calcula bastante tiempo, de manera que no te sientas apurado por terminar la meditación prematuramente. Termínala porque sientes que la has completado y no porque te sientas apremiado debido a que tienes una cita con alguien más tarde.

¿Dónde?

El mejor sitio para meditar es el lugar donde te sientes mejor. ¿Dónde te sientes más cómodo? ¿Es un lugar callado? ¿Es práctico meditar allí? Si así es, entonces has encontrado tu sitio.

La regularidad y consistencia se aplican tanto al lugar como al tiempo. Trata de meditar siempre en el mismo sitio. Seria ideal que dejaras una habitación especial en tu hogar para la lectura y meditación espirituales. Sólo el entrar en ese cuarto te prepararía para el silencio.

Sin embargo, como pocos pueden darse ese lujo, lo mejor seria tener una silla especial en una esquina de una habitación para los momentos de meditación y trabajo espiritual. Esto es perfectamente aceptable y sirve para ese propósito, siempre y cuando el silencio te pueda rodear mientras estés allí.

Tal vez tengas un lugar favorito al aire libre donde no hay mucho ruido y puedes llegar con facilidad. Encontrarás el lugar correcto para tus momentos de serenidad. Lo importante es tener presente que el lugar debe estar tan exento de actividad y bulla como sea posible.

¿Cómo?

Se han enseñado y practicado muchas técnicas de meditación. Si te sientes satisfecho con la que practicas ahora, síguela practicando. Si nunca has meditado o no estás completamente satisfecho con el método que usas, las siguientes sugerencias podrían ayudarte.

La preparación:

  1. Ve a tus momentos de meditación con alegría y una actitud positiva. Ten un apacible sentido de expectación y ten presente que el bien te espera. Espera con avidez descansar en el sosegado mundo de Dios dentro de ti.
  2. No dejes que ninguna prenda de vestir o joya te restrinja. 3. Siéntate en una silla cómoda. (No es prudente acostarte porque esto es conducente al sueño.)