Los pensamientos son eventos en todo el cuerpo

por Richard y Mary-Alice Jafolla

 

Nosotros no podemos probarlos, tocarlos o verlos, pero los pensamientos son cosas. Cosas reales. A pesar que se originan en el cerebro, tienen mucho más alcance. Los pensamientos son en realidad ¡eventos en todo el cuerpo!

Por ejemplo, consideremos por un momento lo que le sucede al cuerpo cuando tenemos un pensamiento de temor. Dormidos en nuestra cama somos despertados por un ruido extraño en la planta baja. Tenemos la sensación de que algo anda mal. El cerebro grita “¡miedo!” Inmediatamente, cambios fisiológicos comienzan a tomar lugar en el cuerpo. Grandes cantidades de adrenalina son liberadas, aumentan los latidos del corazón, cantidades significativas de sangre se desvían a los músculos grandes, la digestión se ralentiza y las pupilas se dilatan —según el cuerpo se prepara para “luchar o huir”. Mas ¿qué comenzó todo esto? Un pensamiento —en este caso, un pensamiento de temor.

O ¿qué tal un pensamiento alegre? Los cambios también tienen lugar en el cuerpo con pensamientos llenos de alegría. En este caso, la química del cuerpo crea respuestas fisiológicas saludables. Cada célula del cuerpo está conectada, ya sea por los nervios o por vías intrincadas de sangre al cerebro. Cuando tenemos un pensamiento —cualquier pensamiento— impulsos eléctricos viajan a través de los nervios y afectan a las células del cuerpo.

Además, nuestros pensamientos desencadenan sustancias químicas que son liberadas en el cerebro y se distribuyen a través de los vasos sanguíneos y los cientos de kilómetros de capilares. ¡Un sistema completo de comunicación! Cuando nos damos cuenta que virtualmente cada célula del cuerpo está conectada al cerebro, ya sea directa o indirectamente, podemos entender fácilmente cómo nuestros pensamientos afectan nuestra salud física. ¿Cómo no pueden hacerlo? 

Incluso, con una observación tal como: “Eso fue algo tonto, soy un idiota”, creamos pensamientos químicamente dañinos para nuestros cuerpos “soy un idiota”. Y si pensamos, “buen trabajo, estoy orgulloso de mí”, estamos creando química saludable en nuestros cuerpos “estoy orgulloso de mí”. “Es tan sencillo como eso”. Los pensamientos influyen en la química del cuerpo y nos afectan físicamente.

Cada vez que tenemos un pensamiento. ¡100 billones de células escuchan! Es la audiencia más grande del mundo. Es importante que reciban el mensaje “correcto”.