Los desvíos solo te atrasan—Parte 1

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

Ojos abiertos, bocas abiertas, la multitud fijaba la mirada hacia arriba con ansiosa fascinación. No se oía casi nada bajo la gran cubierta. En lo alto, en el centro de la arena, estaba un equilibrista yendo sobre la cuerda de un lado de la arena al otro lenta y cuidadosamente.

Pero su meta no estaba en la plataforma al final de la cuerda —no en aquel momento. En ese momento y todos los siguientes, su meta estaba en el lugar preciso donde fijaba sus ojos, ese próximo lugar unos cuantos pies hacia adelante en la cuerda. La vara firmemente en sus manos, fijaba la mirada, no en sus pies, sino en la cuerda estirada firmemente ante él. Nada lo distraía, nada podía disuadirlo. Por los minutos siguientes ese fue el sendero que siguió y, en esa batalla de vida o muerte, él no permitió que nada distrajera su atención.

Fíjate dónde estás mirando

¿Cuál es tu sendero? ¿En qué tienes fija tu mirada? ¿A dónde te llevan tus pies? Si no siguen la verdad del Cristo en ti, prepárate para una caída. La meta es la unión con Dios, nada más, nada menos. La idea no es aspirar salud o prosperidad o mejores relaciones personales o cualquiera de las otras "cosas" (aunque sean nobles o meritorias), ya que el hecho de que están ausentes es solamente síntoma de un problema mayor: un desvío en el sendero. Por el contrario, la meta es sentir la presencia de Dios en nosotros y en nuestras vidas cotidianas. Dirigir nuestra  visión solamente hacia Dios.

Mantenernos en nuestro sendero requiere un compromiso fuerte, pocos están interesados en hacer ese compromiso. De hecho, ¿no has notado que mientras más avanzas en tu sendero, menos personas hay en el camino? Una vez que te comprometes a viajar por el sendero espiritual, casi inmediatamente puedes observar cómo disminuyen tus compañeros de viaje. Existe una relación directa entre el grado de tu compromiso y el número de personas que viajan en tu misma dirección. Eso no es sorprendente. El sendero que has escogido para tu vida no es, en este nivel de progreso humano colectivo, un sendero popular.

En cada fase de tu viaje, has pasado por veredas que se encuentran al lado del sendero, en las cuales muchas otras personas han desistido. Sin embargo, tú, con tu compromiso a la búsqueda de la verdad y la transformación, has escogido caminar el camino derecho ante ti, y eso es lo que ha marcado la diferencia.

Puede que aparezcan Impedimentos en tu camino. Puede que sientas soledad, ya que pocas personas en tienden tus creencias y modo de pensar. Incluso, puede que traten de reprenderte o ridiculizarte debido a que no sigues los modos de la multitud. Como dijo Jesús: la entrada por donde debes pasar es estrecha si deseas entrar en el reino de Dios, ese reino de paz y amor y gozo que sólo puede encontrarse en tu interior.