¿En qué dirección te llevan tus pensamientos?

por Edward Biagiotti

 

Despierta de tu pensamiento autorestrictivo al pensamiento vertical autoliberador, y experimentarás un fluir incesante de tu propio bien. 

—Eric Butterworth 


Una de las cosas más importante que les enseñamos a los estudiantes en nuestro distrito escolar es escoger cómo ellos ven al mundo. Al proveerles herramientas para elegir perspectivas edificantes, puntos de vista inclusivos e ideas empoderadoras, los equipamos para que tengan éxito. Los estudiantes que reflexionan acerca de lo que ocurre a su alrededor, en vez de solamente reaccionar, son más capaces de escoger aquello que desean en sus vidas. Al observar y designar el lente con el que ven al mundo, su potencial para ser felices y exitosos es ilimitado. 

Yo trabajé con un joven que siempre estaba pensando en peleas. Él hablaba abiertamente acerca de sentirse amenazado por uno u otro estudiante. También revivía cualquier rechazo percibido. Él se quejaba y se enorgullecía, al mismo tiempo, por la manera injusta como los otros muchachos lo trataban. Él había formado una identidad como víctima del mundo, y menospreciaba a los otros estudiantes. Aunque sentía cierto tipo de satisfacción por la atención que recibía, ésta era efímera. Por debajo de todo, él se sentía inseguro y no tenía un amigo confiable. 

Trabajamos juntos para ayudarlo a ver que la perspectiva negativa se había convertido en una profecía autosostenida. Estaba haciendo enemigos constantemente debido a la gran cantidad de tiempo que se enfocaba en lo peor de las personas a su alrededor. Con suficiente aliento, él comenzó a compartir con sus compañeros sus intereses y puntos de vista. Como resultado, empezó a hacer amigos con personas que apreciaban quien él era. Adoptó la práctica de dejar ir hábitos mentales negativos y elegir ver lo positivo que ocurría a su entorno. 

Al comienzo, él no estaba consciente de que podía elegir la historia que estaba diciendo. Como muchos de nosotros, el concepto que tenía del mundo surgía de niveles inconsciente s, formados por padres, las pe r son a s con las que andaba y los programas de televisión que veía. El concepto que él tenía del mundo era lo único que conocía y él pensaba, “bueno, así son las cosas”. 

La buena noticia es que él sí puede elegir, y nosotros también. Al reflexionar acerca de lo que creemos, nos abrimos a nuevas posibilidades y maneras de ver al mundo. Si nos sentimos abrumados por la negatividad y la duda, podemos voltear la hoja y escoger apreciar lo bueno y positivo. Si ya tenemos un modo de pensar optimista, podemos magnificarlo apreciando lo bueno aún más. Descubrir aquello en lo que creemos y amoldar esas creencias en algo que apoya lo que somos, es una labor invaluable. 

Tal vez te sientas atascado en una historia negativa. De ser así, ahora es el momento perfecto para elegir nuevamente. Haz una lista de aquellas creencias que hacen que tu vida sea triste. Escribirlas en un papel hace que puedas ponerlas bajo la luz para que suelten su agarre. Evalúa esas creencias y escribe una lista de frases positivas acerca del bien en tu vida. Disfruta de imaginar que vives según tus términos inspirados. Este ejercicio sencillo te ayudará a reconocer cuán fácil y rápido puedes cambiar tu perspectiva de pesimista a optimista. Pronto encontrarás que el vaso está lleno de cosas por las cuales sentir gratitud, más de las que puedes imaginar. 


Edward Biagiotti

Edward Biagiotti es un Especialista de la Inclusión en el Distrito Unificado de Culver City, California. Él también es coanfitrión del programa radial Funniest Things! with Darrell and Ed. Para más información (en inglés) visita DarrellandEd.com.  

Este artículo apareció en la edición de Enero-Febrero del 2018 de La Palabra Diaria.