La realidad de la afluencia II

La realidad de la afluencia II
Eric Butterworth

Puedes estar inclinado a juzgar las condiciones de tu vida según la bolsa de valores, la inflación o las posibilidades de empleo. Esta tendencia y todos los “hechos” que surgen de ella, deben ser olvidados. Debes aprender a juzgar “con justo juicio” para lograr la percepción trascendente de la vida en un universo dinámico. Un hombre dijo sabiamente: “Muchas veces he estado arruinado, pero nunca he sido pobre”. La economía puede fluctuar en recesiones y depresiones, pero tú nunca puedes ser cortado de la sustancia todo suficiente del Espíritu. De aquí que la prosperidad es la ley del universo, y la condición del afortunado.

Pablo dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas” (Flp. 4:19). ¡Todo lo que os falta! ¡Es una promesa fantástica! Sin embargo, debes notar que él no dice que Dios resolverá tu escasez. Una necesidad es un vaso para ser llenado, mientras que escasez es un estado mental, una limitación en la conciencia. Coloca un vaso bajo un chorro abierto y se llenará rápidamente. Pero este proceso sería frustrado completamente si el vaso es colocado boca abajo debajo del chorro.

¿Podría esto ser lo que el salmista tenía en mente cuando dijo: “Mi copa está rebosando”? Quizás ésta no es sólo una frase para asentir que “las cosas van de maravilla”. Puede ser una afirmación del proceso activo, tanto en tiempos buenos como malos. Como “al Padre le place daros el reino”, tu copa siempre está rebosando. Siempre estás en el fluir de la afluencia, pero a veces, sin proponértelo, puedes frustrar su fluir con una mente que ha fomentado la negatividad y la autolimitación.

Éste podría muy bien ser el “pecado imperdonable”: la mente conformista. Si tienes la convicción de que tu vida está vacía, que han discriminado en tu contra, que nunca has tenido una oportunidad en el caudal de la vida, entonces “tu copa está rebosando” —desde el lado incorrecto de la barca y con el vaso boca abajo. El pecado es imperdonable en el sentido de que nadie puede alterar la situación excepto el que está bloqueando el fluir. Puedes orar y hacer tratamientos de prosperidad, pero hasta que entres en el fluir de manera consciente y receptiva, no habrá cambio.

Puede que justifiques tu preocupación y temor acerca de los problemas financieros o tu resistencia y resentimiento hacia las personas o fuerzas que parecen estar reteniendo tu bien. Pero la verdad es que el libre fluir de la sustancia está siendo represado desde lo interno y no desde lo externo. Por eso Jesús dijo: “Ponte de acuerdo pronto con tu adversario” (Mt. 5:25). El adversario no es la competencia ni el enemigo personal “allá afuera”. Es tu pensamiento negativo o adverso acerca de ellos. Nadie puede impedir tu bien sólo tú.

Cuando estás conscientemente en el fluir, resuelves uno de los más grandes problemas de la vida: Experimentar la continuidad del proceso creativo que fluye en y por medio de ti, sin temor, ansiedad ni inseguridad. Recuerda, Jesús dijo que no debíamos angustiarnos por la comida ni por el vestido, por lo que debemos trabajar es por la conciencia de que estamos en el fluir, en el cual todo en provisto. Aferrarnos al temor, a la angustia o a la ansiedad por un sentimiento de insuficiencia personal obstruye el fluir, tal como si te pararas sobre una manguera en el jardín. “Dejar ir” no implica indiferencia ni irresponsabilidad. Es la voluntad de permitir que la ley trabaje. ¡Entrega tus cargas al Señor! ¡Deja de preocuparte y comienza a creer!

Para Emerson, esta conciencia del fluir de la vida mora en cada persona como la Presencia y fluye siempre por medio de ella, siendo su fuente. Él insiste en que, si todavía no tienes tu porción, ésta busca apresuradamente hallarte, y te sigue como una sombra.

Una de las maneras de hacer práctico tal concepto está vinculada a tu trabajo. Si estás buscando trabajo, siente que alguien te busca. Afirma que hay un lugar correcto para ti y que eres guiado de todas las maneras para encontrarlo.

Es de importancia vital que analices cuidadosamente las actitudes que tienes hacia tu trabajo. Si piensas que éste es sólo un medio para hacer dinero o cubrir tus gastos, estás fuera del fluir de la vida. Contradices el principio fundamental de que la vida se vive de adentro hacia fuera. Trabaja no para cubrir tus gastos, sino para vivir. La mayoría de la insatisfacción surge de la tendencia de centrar nuestro enfoque en lo que el trabajo hace por nosotros, en vez de hacerlo en aquello que fluye por medio de nosotros cuando trabajamos.

Emerson insiste en que no importa lo que tu trabajo sea, mas que sea tuyo. No importa tu ocupación, permite que lo que haces surja “orgánicamente”; que sea tu esencia. Él dice que de esta manera abres la puerta para que la afluencia del cielo y la tierra fluyan por medio de ti.

Todo trabajo te brinda la oportunidad de entrar en el fluir de la vida. No importa cuál sea la naturaleza del trabajo. Lo que cuenta es la actitud con la cual lo haces. El apoyo del universo es constante y los procesos creativos siempre buscan fluir por medio de ti. Medita en esta Verdad al sentarte en tu escritorio (o banco o mostrador) en la mañana. Ni siquiera digas en broma “otro día, otro dólar”. Trabajas y recibes un pago por el trabajo. Pero si eso es todo lo que crees, siempre serás mal remunerado y te sentirás insatisfecho.

Cuando un relámpago ilumina el cielo y el rayo cae en un árbol, experimentas una ilusión. Lo que el ojo no ve es el minúsculo “rayo líder” de energía que hace contacto con el árbol. La carga masiva que ilumina el cielo es el alto voltaje de la masa de la tierra haciendo flotar ese rayo minúsculo dentro de las nubes. No es el relámpago proveniente del cielo lo que destruye el árbol, sino la carga inmensa que fluye del árbol mismo.

Piensa en esto en términos de tu trabajo. Pareciera que tu trabajo es el medio para atraer el dinero del mundo. Y, por supuesto, lo es, pero hay mucho más. Tú eres un foco de afluencia del cielo y la tierra. El trabajo es el contacto mediante el cual un fluir puede desarrollarse. Lo que necesitas es “practicar la Presencia” de este fluir interno. Medita en el ideal de que el proceso creativo del universo está fluyendo rápidamente, virtiéndose en ti desde todo ángulo mientras haces tu trabajo. Siente esto tan fuertemente que todo tu ser vibre con entusiasmo y tus dedos cosquilleen de poder. Al trabajar en esta conciencia, estás en el fluir de la vida. Tu trabajo será hecho con efectividad, pero sin ego. Y, como creaste un fluir verdadero al dar, habrá una demostración satisfactoria del recibir.

Si necesitas trabajo, un empleo mejor o una nueva dirección en tu carrera profesional, “practica la Presencia” de este fluir creativo en ti. Reconoce que eres un instrumento de potencialidad creativa que sólo busca descubrir un cauce por medio del cual liberar el fluir. Mantén tu mente a nivel de “dar” en vez de “recibir”. Atraerás o serás atraído hacia el tipo de oportunidades de trabajo donde puedes ser bendecido y ser una bendición. Y en ese tipo de contacto, siempre hay una manifestación de prosperidad y éxito.

“¡La oportunidad se presenta una sola vez!” ¡Cuán a menudo hemos oído esta vieja frase! Es uno de los muchos axiomas de la “sabiduría del mundo” que debe ser olvidado, porque es completamente falso. Un principio en la naturaleza es que hay un fluir incesante del proceso infinito en cada persona. Apocalipsis 3:20 lo expresa simbólicamente: “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo”. La verdad es que la oportunidad se presenta constantemente. Es como que si vivieras en un país donde en cualquier sitio donde buscaras petróleo hayaras un pozo. El fluir interno del Espíritu es constante y, por eso, cualquier tipo de escasez o fracaso debe ser acreditado al bloqueo del fluir en la conciencia. ¡Y la conciencia puede ser cambiada!

Malaquías 3:10 lo expresa de la manera más clara posible: “Probadme ahora en esto… a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Si leyéramos este pasaje según el concepto tradicional del cielo “allá arriba”, parecería decir que Dios llenará tu vida con “regalos” divinos. Mas obviamente, guarda un significado más profundo y relevante.

El cielo está en ti, el foco mismo del fluir de lo Infinito sobre ti. De aquí que necesitemos revisar el significado interno de la frase en Malaquías. “Probadme” significa “entra a la corriente”. “A ver si no os abro las ventanas de los cielos”. Tú eres las ventanas de los cielos. Eres los canales abiertos para el fluir. “Derramo sobre vosotros bendición”. Te conviertes en una bendición de vida, creatividad y éxito. “Hasta que sobreabunde”. Indica que serás bendecido súbitamente con más oportunidades de las que puedas aprovechar. La vida es rica y plena, porque tienes la mente centrada conscientemente en el fluir de la vida.

A continuación una buena afirmación para practicar la Presencia: ¡La oportunidad está dondequiera que yo esté! Estoy en el fluir, y cada día espero que nuevas experiencias abran el camino hacia el éxito. Pongo todo mi ser en todo lo que hago y me dedico a ser una bendición adondequiera que vaya.

Es algo grandioso darse cuenta de que el fluir libre del Infinito en ti es ilimitado. Tu mente no es un simple vaso limitado de conciencia que puede ser enriquecido ocasionalmente por algún destello de inspiración divina. Hay una sola Mente y tu mente es un estado de conciencia dentro de la mente divina. Las ideas son el “papel moneda” de la mente y son convertibles y se tornan en dinero y en las innovaciones que lo atraen. Como vives dentro de la totalidad de la mente divina, siempre estás en el fluir de la producción de ideas creativas y exitosas. No existe un límite para el fluir, sólo una creencia en la limitación que lo restringe.

Se cuenta que el músico y maestro de la improvisación en el jazz, Dave Brubeck, tuvo un enfrentamiento fugaz con el miedo. Durante años él había dado conciertos por todas partes del mundo, noche tras noche, sin partitura y sin un plan previo. Siguiendo sólo el fluir continuo de su creatividad, sus improvisaciones y modulaciones nunca se repetían, siempre eran nuevas, diferentes y emocionantes.

Una noche, conduciendo a través de una tormenta de nieve con algunas personas de su banda, comenzó a pensar en el “fin” de la creatividad. Hubo un período breve en que se sintió helado por el miedo de que una noche de repente su inspiración se agotara y quedara sin ideas, sin melodías ni ritmos. Como éstos eran su capital, fue una experiencia devastadora por unos momentos. El limpia parabrisas comenzó a fallar según trataba de limpiar la nieve. Y allí encontró su respuesta. Recordó que la nieve había estado cayendo en distintos lugares y por mucho tiempo, sin embargo, nunca ha habido dos copos de nieve iguales. Entonces, ¿cómo podía el fluir creativo, del cual él dependía, secarse jamás? El miedo se disipó y nunca más volvió.

Sí, Dios provee para toda necesidad cuando abrimos nuestras mentes con un deseo entusiasta de dar. Las ideas, los planes y las formas vendrán fácilmente y fluirán libremente, poniendo palabras en nuestra boca, dirigiendo nuestras manos y moviendo nuestros pies en el camino que debemos tomar. Todo lo que necesitamos es mantenernos en el fluir, tener una mente y un corazón abiertos a los pensamientos positivos y la fe creativa, y continuar avanzando “en la dirección de nuestros sueños”.

La afluencia, en términos del fluir libre de ideas, sustancia y creatividad, es la única realidad de la vida. A medida que te das más cuenta de esta Verdad y te identificas con ella, habrá un mejoramiento constante de tu posición en el mundo. En el fluir de la vida, estás a tono con la riqueza del universo, el cual es tuyo para que lo compartas. “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mt. 25:34).