La necesitada emancipación

por Eric Butterworth

 

Hoy en día hay mucho de qué hablar acerca de la libertad y de la igualdad de oportunidades para las personas de todas las razas, nacionalidades y religiones. Pero existe un área de necesidad que raras veces es tomada en consideración: “la necesitada emancipación”. Sin ella no puede haber integración de razas, compatibilidad en las naciones ni paz entre los seres humanos.

En la alegoría de la creación leemos: Hagamos al hombre a nuestra imagen… (Génesis 1:26). Dios un principio Padre-Madre. El ser humano, creado a la imagen de Dios, debe tener la esencia del principio masculino y femenino en él: …varón y hembra los creó (Génesis 1:27).

Cuando hablamos de Dios como amor, nos referimos al aspecto materno de la ley divina. Cuando hablamos de Dios como sabiduría, nos referimos al aspecto paterno. En nosotros, el amor es el atributo femenino y la inteligencia es un atributo masculino. Como seres totales, somos femeninos y masculinos, y una vida bien ajustada exige un equilibrio entre los dos. Cuando Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo… (Génesis 2:18). Esto significa que no es bueno que la inteligencia actúe sola. Debe estar unida y equilibrada con el amor si se quiere que surja la armonía, y por ende, la sabiduría sea expresada. La creación de Eva significa un proceso de refinación por medio del cual el hombre manifiesta su naturaleza femenina divina.

La emancipación más imprescindible en el mundo de hoy es la liberación de lo femenino divino para equilibrar la actividad de lo masculino. La cualidad masculina del intelecto  es la que ha traído la era de la ciencia, las computadoras que pueden servir o esclavizar, la fusión nuclear que puede ser una bendición o una maldición. …Sabiduría ante todo, ¡adquiere sabiduría! (Números 4:7). Con todos nuestros maravillosos desarrollos, debemos liberar los elementos equilibradores de amor, fe y sentimiento. El hombre a menudo ha liberado sus cualidades masculinas para desarrollar grandes gobiernos y ejércitos poderosos, pero ninguna nación ha durado mucho sin la correspondiente liberación de lo divino femenino en sus habitantes.

No quiero implicar con esto que los problemas del mundo son causados por los hombres, y que si los hombres actuaran más como mujeres tendríamos paz. Nos referimos a la necesidad de la liberación de lo divino femenino como el factor que equilibra tanto en hombres como en mujeres. De hecho, existe una gran necesidad de la emancipación de lo divino femenino tanto en hombres como en mujeres. Al buscar la igualdad, muchas mujeres han sacrificado su femineidad para competir con los hombres de manera masculina en el mundo, de aquí que se han convertido en agresivas, intelectuales y sin sentimientos.

Mientras exista un destello de vida en nosotros, el amor infinito de Dios, el principio materno, está en nosotros como la clave para satisfacción. Puede que seamos exitosos sin amor. Quizás hasta podamos ser sanos sin amor por un tiempo. Pero no podemos ser completos sin amor, y como consecuencia, no podemos ser felices, sentir paz ni satisfacción. En cada relación personal, en cada trato de negocios, en cada proyecto de grupo o conferencia, el interruptor marcado “amor” debe estar encendido. Los hombres necesitan darse cuenta de que ser hombre significa más que proveer fuerza, voluntad, intelecto y “machismo”. También significa expresar sentimiento, comprensión y amor. Las mujeres deben recordar que ser mujer involucra la responsabilidad de guiar el camino en su vida y en el mundo al liberar el equilibrio de la influencia del amor.

Una de las grandes bendiciones del matrimonio es que dos personas fusionan la predominancia de lo masculino y la predominancia de lo femenino en una unión. El resultado puede ser (debería ser) una expresión equilibrada de amor e inteligencia, de oración y acción, de fe y de obras. Sin embargo, cada persona puede y debe liberar esta misma expresión equilibrada de amor e inteligencia en una totalidad de actividad divina en su vida.

El enlace perdido en los asuntos de las personas y las naciones hoy en día sólo puede ser logrado por la actividad de lo divino femenino. Existe una gran necesidad de la emancipación universal de las cualidades de amor, perdón, amabilidad, paciencia, fe y oración. Declara tu libertad al afirmar: Soy una criatura completa en Dios. Camino y trabajo con sabiduría y buen juicio, y ahora permito que el amor perfecto de Dios haga su obra en mí y por medio de mí. Con este equilibrio de amor y sabiduría, soy una expresión integrada de la actividad de Dios. Soy libre y tengo éxito. Soy un centro radiante de paz y armonía en el mundo.