La llave del éxito

La llave del éxito
el Rev. Leo Booth

Durante un período crucial en mi vida, me di cuenta del cambio poderoso que resulta cuando determinamos cocrear, intencionalmente, el resultado deseado. Me di cuenta del papel que juego en la expresión de la gracia divina y en la interrelación creativa que tengo con Dios. Este conocimiento me llevó de ser un sacerdote episcopal a un ministro Unity. La enseñanza de Unity de que tenemos el poder para establecer la salud y la prosperidad en nuestras vidas fue radical para mí. Llegué a comprender que todo lo maravilloso que Dios deseaba para mí necesitaba de mi cooperación y esfuerzo personal.

El dicho popular: “Ponles pies a tus oraciones” cobró nuevo significado para mí. ¡Participo activamente en la creación de mi éxito y felicidad! Al estar consciente de que puedo escoger, doy la bienvenida a las bendiciones. Ya no siento que soy una marioneta que guinda de un hilo divino, sino un participante activo y divino en mi vida. Me refiero a ello como intención divina. Comencé a entender que el poder de Dios no sólo existe en el Universo, sino que también mora en nosotros. Hemos sido creados para crear, y las posibilidades para crear abundancia son ilimitadas.
La adicción y la recuperación

En mi vida, he experimentado muy de cerca la devastación que la adicción causa. Antes de recuperarme recuerdo decir: “No puedo dejar de beber”. ¿Qué significa verdaderamente esa frase? Yo pienso que refleja que hemos olvidado que se nos ha dado un poder divino al nacer que puede cambiar nuestras vidas. El poder de Dios mora en nosotros. Realmente podemos lograr las metas que nos proponemos. La verdad es que, si determinamos la intención y la fomentamos con actitudes y comportamientos cocreativos, podemos dejar de beber y mantenernos sobrios. Este es el mensaje que las personas necesitan escuchar. Cuando la persona va de esperar que algo ocurra a crear de forma proactiva aquello que desea, su vida da un giro significativo. Deja el papel de víctima y se convierte en un ser poderoso. Esta comprensión reta todo pensamiento adictivo de codependencia, drogas, sexo, comida y juegos de azar; contribuyendo a la recuperación de la persona.

Afirmando prosperidad
Se ha escrito mucho acerca de cómo afirmar la prosperidad en la vida. He aprendido de personas exitosas que mantener una intención y hábitos cocreativos son de importancia primordial. Un amigo mío, quien me trajo a Unity, es el Rev. Jack Boland. Él cree que el crear prosperidad requiere un plan que ha de ser fomentado con visualización diaria y acciones que apoyen la intención del mismo. Siguiendo este razonamiento: tenemos un deseo, ya sea por una casa o un empleo. Entonces, hacemos un plan para comprar la casa o invertimos en nuestra educación para tener las credenciales para conseguir el trabajo. De este modo nos movemos de una idea a una realidad. Si mantenemos una intención y actuamos de manera cocreativa, podremos superar muchos de los retos en nuestras vidas. Los sueños, verdaderamente, se convierten en realidad.

Vivir la vida de otro
Recientemente una dama compartió conmigo que cuando niña le decían que era fea y estúpida. Por años, esas crueles palabras la mantuvieron aislada y avergonzada. Entonces, se enteró de una iglesia que estaba dando clases sobre el libro de Don Miguel Ruiz: Los Cuatro Acuerdos. Ella se unió al grupo de estudio y su modo de pensar comenzó a cambiar. Llegó a darse cuenta de que por muchos años había estado viviendo la vida de otra persona. Se había acostumbrado a los mensajes negativos que escuchó de niña. Mas dichos mensajes no eran su realidad, no reflejaban quien ella era realmente.

Entonces, comenzó a vivir su historia como una mujer bella y poderosa. Hoy en día, organiza cenas mensuales para personas solteras y tiene numerosos amigos. Su intención es ser feliz y ella está cocreando ese resultado.


Tenemos el poder
El poder de la intención tiene un impacto dinámico en cómo pensamos y nos comportamos en nuestra sociedad. Hablando metafísicamente, sabemos que tenemos el poder para dejar los hábitos y comportamientos que crean vidas catastróficas. Mas también sentimos que no tenemos poder, lo cual proviene de no saber quienes somos realmente. Somos creaciones divinas que están teniendo una experiencia humana. Nuestras intenciones liberan el poder divino de lo que verdaderamente significa ser humano.

Como seres humanos, reflejamos la esencia divina que crea un mundo abundante, pacífico y afable. Por ser una persona en recuperación, este tipo de conciencia creó un cambio en mi modo de pensar, lo cual me llevó a querer mantenerme sobrio. En la actualidad tomo responsabilidad por mis acciones, y pulo día a día los dones que se me han dado. Hoy recuerdo respetarme y, por consiguiente, reflejo la gracia de Dios que se mueve innegablemente por todo el Universo.