La gran paradoja de la prosperidad

La gran paradoja de la prosperidad
Janet Conner

Artículo de La Palabra Diaria.

¿Por qué nos elude la prosperidad? No es por falta de consejo. En cientos de libros se nos dice que nos concentremos en lo que queremos; que pidamos y recibiremos; que visualicemos y manifestaremos. Cuando mi primer libro: Writing Down Your Soul: How to Activate and Listen to the Extraordinary Voice Within, fue publicado en 2009, yo felizmente viajé por todo el país hablando acerca de cómo las personas pueden activar “su Voz extraordinaria”. Mas hubo un problema, yo cargué los gastos del los viajes a mis tarjetas de crédito ya sobrepasadas. En noviembre de ese año, tuve que enfrentar la dura realidad: estaba en bancarrota. Me tragué el orgullo y llamé a un abogado especializado en bancarrota; mas él no podía atenderme hasta febrero. Genial, pensé, ahora ¿qué hago hasta entonces?

Con frustración y dolor, tomé un bolígrafo y le pedí ayuda a mi Voz divina. La ayuda llegó. Se me dijo que para prepararme para una vida bella y abundante, debería escribir desde lo más profundo de mi alma cada día del mes de diciembre. Y eso fue exactamente lo que hice.

El primero de enero del 2010, después de treinta días de intensa exploración espiritual, me sentí lista para un Año Nuevo mágico. Me levanté temprano, hice café, oré y me senté a escribir desde mi alma. Me he estado dando este tipo de miniretiro el primer día del Año Nuevo por una década. Mas cuando traté de agarrar mi diario, lo que tomé fue el libro, Estás aquí: La magia del momento presente por Thich Nhat Hanh. Comencé a leerlo y no pude parar.

Las palabras amorosas y gentiles de Thich Nhat Hanh me ayudaron a entender las grandes enseñanzas de Buda. En un capítulo en donde explica cómo está todo conectado, encontré una frase que cambió mi vida: “Cuando las condiciones son suficientes ocurre la manifestación”.

Leí y releí esa frase en voz alta, y rompí a llorar diciendo: “¡Oh, mi Dios, todo lo que hemos pensado acerca de la manifestación está a 180 grados de la verdad! Escribí la frase en marcador verde en mi pizarra y dejé que este nuevo significado acerca de la manifestación llegara hasta mis huesos.

Yo estaba tratando de manifestar una vida bella, mas mis ojos estaban fijos en la mitad errada de la ecuación. Había centrado mis pensamientos en lo que quería. Pero no hemos de enfocar la atención en lo que queremos, sino en crear las condiciones que producirán lo que deseamos. Primero las condiciones; luego las manifestaciones.

Busqué para ver si Jesús había dicho algo al respecto. Se le cita diciendo: “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”. Mas ¿qué dijo en su arameo nativo? En Blessings of the Cosmos, Neil Douglas-Klotz nos lleva a unas cimas, durante el primer siglo, en donde Jesús describe qué ocurre cuando cambiamos nuestro enfoque, y en vez de preocuparnos y pedir, buscamos mantener una relación vibrante con lo Divino. Si haces eso, dice él, puedes crear “una condición receptiva” gracias a la cual tus necesidades encontrarán satisfacción.

Buda y Jesús enseñaron lo mismo. Puedes crear una vida bella creando condiciones fértiles. En mis propias palabras, puedo oír que dicen: Puedes tener lo que desees —vaya, puedes hasta tener aquello que no sabías que querías— pero no porque te enfocas en ello. Pon tu atención en tu vínculo con lo Divino en ti, y todo en tu vida cambiará para bien. Tiene que hacerlo. Es el orden natural.

Esa tarde, mi Voz y yo tuvimos conversaciones largas acerca de la paradoja de la prosperidad. Finalmente, hablamos acerca de las acciones que tomo día a día para nutrir mi bella vida, las cuales son: vivir con intención, orar en voz alta, trabajar en un espacio devoto, hacer mi trabajo sagrado, centrar mi atención sólo en lo que llega y mantener un corazón agradecido.

Al atardecer, hice un “Mandala de Intención”. Dibujé un lirio y en cada uno de sus pétalos escribí mi condiciones. También hice dibujos de todo aquello que deseaba, mas los puse en su lugar adecuado —en la periferia. Luego, cada mañana durante el mes de enero, me paré frente a mi mandala, puse mis deseos en las manos del Espíritu yme comprometí a pasar el día centrada en la
mitad de la ecuación que me correspondía: vivir mis condiciones. Según se desarrolló el mes, las clases que daba se llenaban sin esfuerzo, las personas me daban ofrendas de amor imprevistas y recibía regalos inesperados.

En febrero, finalmente fui a ver al abogado especializado en bancarrota. Me dijo que si tenía alguna pregunta. “Una”, dije. “Durante el mes de enero, gané doce mil dólares, ¿es eso un problema?” Él me miró y dijo: “Bueno, sí lo es, usted no está en bancarrota. Vuelva cuando lo esté”. No regresé nunca más. ¿Es la prosperidad esquiva? No, según Jesús y Buda. Y luego de vivir mis condiciones, la vida es bella para mí, y las manifestaciones son más abundantes de lo que jamás imaginé.

Janet Conner es la autora de The Lotus and The Lily: Access the Wisdom of Buddha and Jesus to Nourish Your Beautiful, Abundant Life. Su acompañante, un diario llamado, My Life Pages, estará disponible en inglés en marzo del 2013. El primer libro de Janet: Writing Down Your Soul, ha estado entre los más populares en U.S.A. por más de dos años.