La felicidad es obra de Dios I

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

“ Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea completo”.—Juan 15:11

Despojados de su libertad, de su dignidad, incluso de sus ropas durante la Segunda Guerra Mundial, los prisioneros de los campos de concentración Nazi tuvieron poca razón para sentir esperanza o alegría. Separados de sus esposas, esposos e hijos, muchos no volvieron a verlos nunca. Viktor Frankl fue uno de los que perdió a su esposa en conjunción con todo lo demás. El recuerda los hombres que caminaban por las barracas consolando a los demás. Él dijo: “Todo le puede ser quitado a un hombre menos una cosa: escoger su actitud ante cualquier circunstancia dada, escoger su propio camino".

OPUESTOS

En el tiempo que hemos estado juntos, hemos descubierto varios opuestos en las creencias con las que hemos estado operando. La verdad, hemos visto, es frecuentemente todo lo contrario a lo que se nos ha enseñado y a lo que hemos estado practicando.

El secreto de la prosperidad, por ejemplo, no yace en recibir, sino en dar. El amor enternece nuestros corazones, no tanto cuando somos amados como cuando amamos. El verdadero perdón no es perdonar a alguien, sino pedir perdón para nosotros mismos por haber juzgado a otro.

Ahora llegamos a otro "opuesto". Veremos que la verdadera alegría es completamente independiente a lo que ocurre en lo externo. Ninguna persona o suceso tiene poder real para hacernos felices, y eso puede ser una sorpresa para la mayoría de las personas porque ellas pasan sus vidas esperando situaciones y personas para que las cosas mejoren. Para muchos, parece incongruente que el gozo no tenga nada que ver con las circunstancias. Después de todo, ¿acaso no ha sido cada uno de nosotros culpable en un momento u otro de decir cosas tales como: "Si mi matrimonio fuera más tranquilo, sería feliz," o "Cuando consiga un trabajo nuevo mi vida será magnífica" o "¿Cómo esperas que sea feliz cuando tengo que cuidar a mi padre inválido?" o "Una vez que los niños vayan a la universidad y se independicen, podré disfrutar de mi vida"?

Si seguimos esperando que las personas y los sucesos de nuestras vidas nos provean alegría, la vida se convierte en una galena de tiros al blanco en una feria, donde tan pronto tengas éxito disparándole a uno de los blancos, ¡aparece otro! Podemos dejar de tratar de "dispararle" a un reto tras otro, sin poder respirar y sin tener la oportunidad de descansar y disfrutar de la vida aquí, ahora mismo. Pasamos nuestras vidas corriendo detrás de la felicidad, sólo para descubrir que lo que hayamos agarrado con nuestras redes se convierte solamente en un contento temporal y nunca en alegría duradera. 

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