Honrando los recuerdos

Honrando los recuerdos
por el Rev. Toni Stephens Coleman

 

Afirmación: Ahora y por siempre somos uno en el amor de Dios.


Los recuerdos son tan únicos como nosotros. Son el eco acumulativo de nuestras experiencias de vida. Sin embargo, es importante reconocer que, como eco, nuestros recuerdos no son la realidad de nuestras vidas.

La memoria contribuye a que seamos quienes somos. Si no pudiéramos recordar el quién, qué, dónde, cuándo y por qué de nuestra vida cotidiana, no podríamos asimilar nueva información, crear relaciones duraderas ni funcionar en la mayoría de las situaciones diarias.

A las personas olvidadizas o que no tienen memoria funcional se les hace extremadamente difícil cuidar de sí mismas. La memoria le ha permitido a nuestra especie sobrevivir y avanzar hasta el punto de ser seres tecnológicos.

La memoria permite que nuestros cerebros codifiquen, archiven y recuperen la información que proporcionan las reminiscencias de cada experiencia. También nos permite pensar en lo que hemos experimentado, recordándolo como referencia y reutilizándolo.

Una de las cosas sorprendentes de la memoria es que podemos volver a experimentar lo que hemos vivido anteriormente. Un recuerdo puede despertar los mismos sentimientos y pensamientos que tuvimos originalmente.

Son buenas noticias y no tan buenas. Los recuerdos dolorosos, aterradores y difíciles a menudo se pueden experimentar de nuevo. Cuando tenemos recuerdos perturbadores, es importante hacer las paces con ellos y encontrar maneras de honrar la enseñanza que se puede encontrar en ellos.

Los recuerdos se pueden ajustar para que nos sirvan, para que nos ayuden a entender o perdonar. Una vez que una experiencia se ha convertido en un recuerdo, es solo una historia que nos contamos a nosotros mismos y que podemos contarle a otros.

Eso hace posible reescribir la historia con un resultado positivo y útil. Busca el aprendizaje clase en la experiencia y reformúlalo como “La moraleja de esta historia es…” “El regalo de esta experiencia es…” o “Lo que aprendí es…” Esto cambiará la energía y los sentimientos asociados a la memoria.

Otra forma de cambiar una memoria para mejorarla es verla de manera diferente. Esto se puede hacer a través de la imaginación: recreando mentalmente la experiencia y luego buscando detalles que respalden un resultado diferente o que promuevan una solución pacífica.

También puedes usar soportes o accesorios (tal vez una silla o almohada) para visualizar la situación e interactuar con ella. Comparte tus pensamientos y sentimientos intensamente. Esto es especialmente útil cuando un participante en tu memoria ha fallecido y tú necesitas resolución y cierre.

Pídele a un amigo de confianza que interactúe contigo. Vuelve a contar la historia en detalle, luego pídele que te brinde una resolución creíble, amorosa y apacible.

Sabes que estas técnicas funcionan cuando sientes la misma emoción profunda que sentiste en la experiencia original, y luego evolucionas hacia una emoción más sosegada. Tus sentimientos son la clave.

Ten presente que los recuerdos son ecos de lo que fue o de lo que pasó. Representan nuestras perspectivas, no la verdad definitiva o lo que es correcto. La mejor manera de honrar una memoria es encontrar valor en ella y hacerla útil para ti y para los demás.

Honrar los recuerdos es encontrar la luz divina en ellos, disipando la oscuridad y la tristeza, y mostrando el camino para ti y para los demás.

Citas para honrar los recuerdos:

“La peor parte de guardar los recuerdos no es el dolor. Es la soledad de ello. Los recuerdos necesitan ser compartidos”.

―Lois Lowry, The Giver (El dador)

“Los humanos, no los lugares, crean recuerdos”.

―Ama Ata Aidoo

“Realmente nada se pierde mientras lo recordemos”.

―L.M. Montgomery, The Story Girl (La chica de la historia)

“Las cosas que hacemos superan nuestra mortalidad. Las cosas que hacemos son como los monumentos que las personas construyen para honrar a los héroes después de morir. Son como las pirámides que los egipcios construyeron para honrar a los faraones. Solo que en lugar de estar hechos de piedra, están hechos de los recuerdos que la gente tiene de ti”.

―R.J. Palacio, Wonder

“La muerte deja una angustia que nadie puede sanar, el amor deja un recuerdo que nadie puede borrar” (de una lápida irlandesa).

―Richard Puz, The Carolinian