Gozo

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

Un gozo pone en fuga a cien penas.—Proverbio chino 

Podemos esperar que nuestro gozo sea provocado al ganarnos la lotería, o cuando alguien nos expresa amor, o nuestro equipo favorito gana un juego, o entramos de un solo golpe la bola de golf en un hoyo. Sin embargo, si esperamos que algo nos dé alegría, entonces algo más podrá quitárnosla.

El gozo ya es nuestro. Es un don que Dios infundió en nosotros cuando fuimos creados. Como el amor, él siempre es parte de nosotros, siempre está listo para ser activado. No tenemos que esperar que algo encienda nuestra alegría. Podemos activarla en nosotros, no por lo que sucede en nuestras vidas, o a pesar de lo que sucede, sino simplemente porque somos.

Dios nos envía gozos continuamente. Como pájaros en busca de un nido, ellos llegan a nosotros, pero si no los acogemos, se posan y cantan por unos momentos en nuestra alma, y luego alzan el vuelo.

El gozo está en todas partes

No existe circunstancia que pueda forzarte a abandonar el gozo. Aunque tal vez parezca absurdo pensar que es posible sentir gozo cuando ocurre una tragedia, el hecho sigue siendo que el potencial para la alegría existe en todo momento. Somos nosotros los que decidimos si se expresará o no. Es siempre nuestra elección. No obstante, nuestro gozo nunca puede ser mayor que la idea que tenemos de él, sencillamente porque el gozo es siempre un trabajo interno. 

1. ¿Qué acto físico te provee la mayor alegría? ¿Por qué? 

Hay probablemente muchas actividades que te dan alegría: comer, sexo, bailar, un pasatiempo y muchas más. Elige una y escribe unos párrafos sobre por qué esa actividad te hace feliz. 

2. ¿Qué pensamiento o sentimiento te provee el mayor gozo? ¿Por qué? 

Esto podría incluir los sentimientos que experimentas cuando estás con una persona especial en tu vida, o un sentido de satisfacción por haber hecho un buen trabajo. 

3. ¿Qué sensación espiritual te ofrece mayor gozo? ¿Por qué?

Tal vez tuviste un discernimiento espiritual en tu meditación que te causó gran gozo.

4.  Compara el gozo que sientes en cada uno de esos aspectos. ¿Cuál es el más especial y cómo puedes hacer que ese gozo sea un factor predominante en tu vida? 

5 . La verdadera alegría, como surge de nuestro interior, espera siempre que la sintamos. Ella trasciende cualquiera de los goces que pusiste en lista en las Actividades 1 y 2 .

Ahora siéntate tranquilamente en un asiento cómodo. A medida que descansas tu cuerpo y mente, piensa en la palabra gozo al inhalar y exhalar con cada respiración.

Luego permanece en el Silencio por varios minutos dejando que los sentimientos de gozo burbujeen desde la profundidad de tu ser, pasando por todas las células del cuerpo. Permanece lo más que puedas en este estado. Cuando estés listo (lista). regresa lentamente a la realidad presente, trayendo la vivacidad de la alegría contigo.

Esfuérzate por hacer a alguien feliz.

No importa realmente lo que haces, o a quién lo haces, solamente importa que trates de hacer feliz a alguien. No te limites a aquellos que conoces o amas. Puedes esforzarte por hacer feliz a un extraño al dejar que él o ella pase delante de ti en la fila del supermercado. Puedes elogiar a tu camarero o camarera. Puedes preguntar a un compañero o una compañera de trabajo si necesita ayuda con cierto problema. Puedes mostrar más interés en un conocido. Usa la imaginación. Si eres sincero en el esfuerzo de ofrecer felicidad, el camino se te mostrará. Estás lleno (llena) de alegría.