Fuerte en los lugares rotos

Fuerte en los lugares rotos
Laura Harvey

Artículo de La Palabra Diaria

El 8 de abril de 1968, la vida de Max Cleland cambió para siempre. Quedándole sólo un mes de servicio militar en Vietnam, voló a una base cerca —siendo el último hombre en salir del helicóptero. Al bajarse, vio una granada que se había caído accidentalmente de la chaqueta de otro soldado. Sin darse cuenta de que el seguro de la granada había sido retirado, Max se acercó a recogerla. La granada estalló, hiriéndolo gravemente. Los médicos de combate y 21 litros de sangre le salvaron la vida, pero sufrió la pérdida de ambas piernas y del brazo derecho.

En su libro: Heart of a Patriot (El corazón de un patriota), Max comienza con una carta a los Veteranos de Estados Unidos. Escribe: “Las heridas físicas fueron las primeras en sanar y las más fáciles de hacer frente… Mas las heridas mentales y emocionales, y una serie de heridas espirituales, han sido mucho más difícil de superar”.

Después de la guerra, Max logro sobreponerse, alcanzando un gran éxito en su vida de servicio y en la política. Fue nombrado Administrador de Asuntos de Veteranos en 1977, se desempeñó como Secretario del Estado de Georgia y fue elegido Senador de Estados Unidos por Georgia en 1996.

Nació en 1942, único hijo de Hugo y Juanita Cleland. Max dice que fue criado para ser autosuficiente. Cuenta: “Yo nací para para ganar y para ser exitoso”. Sin embargo, después de regresar de Vietnam, Max se vio obligado a vivir una vida muy diferente, una vida que no podría dominar y de la cual no tenía control. Aprender a dejar ir y dejar a Dios actuar fue un gran desafío.

Recientemente tuve el placer de hablar con el exsenador. Él compartió conmigo su devoción a Dios, su respeto por sus amigos y su amor por La Palabra Diaria, la cual ha sido parte de su vida por 30 años. Su primera necesidad, dijo, es hacer contacto a diario con Dios mediante la oración, la lectura y la meditación. Comentó que cuanto más lo hace, más fácil le es dejar ir. “Necesito el contacto diario con mi Señor, mi Dios, mi Salvador, mi sentido de lo que es correcto en el mundo”.

Durante nuestra conversación, Max habló de las dos cosas que nos ayudan a través de las horas más oscuras de la vida. “Cuando llegamos al final de nuestra cuerda”, dice, “es cuando más necesitamos de la gracia de Dios y de la ayuda de nuestros amigos”. “Invariablemente, todos llegamos a un punto en que tenemos una situación que no podemos manejar. Qué afortunados somos los que encontramos algún tipo de ayuda. Muchas veces la forma en que experimentamos la gracia de Dios es por medio del apoyo de nuestros amigos”. Max considera que La Palabra Diaria es una amiga constante que lo ha apoyado durante años. “Me ha ayudado muchísimo a lo largo de mi vida. Y sé, sin lugar a duda, que al leer La Palabra Diaria, ésta me llevará a un lugar de paz, serenidad, guía, amor y apoyo”.

Max dice que por medio de la gracia de Dios y de la ayuda de nuestros amigos, podemos llegar a ser fuertes en “los lugares rotos”. Esta idea, la cual tiene gran significado para él, proviene del libro A Farewell to Arms (Adiós a las armas) de Ernest Hemingway:

El mundo nos rompe a todos, mas después,
muchos se vuelven fuertes en los lugares rotos.

Hemingway fue conductor de ambulancias en la Primera Guerra Mundial, y una bomba estalló cerca de él hiriéndole una pierna. Hemingway casi perdió su pierna, él se recuperó, mas la guerra lo cambió para siempre.

Max se siente identificado con Hemingway en muchos aspectos, y encuentra consuelo en las siguientes palabras del autor: “El mundo nos rompe. Una vez que estamos rotos hasta el punto en que las lágrimas corren por nuestro rostro y clamamos: ¡Dios ayúdame!… Cuando llegamos a ese punto y sobrevivimos otro minuto, otra hora, otro día, totalmente destrozados y sintiendo que no tenemos adónde acudir, encontramos que Dios está ahí para fortalecernos y ayudarnos, y nos volvemos fuertes en los lugares rotos”. La historia en el Evangelio de Marcos, en la cual un padre pide ayuda a Jesús para que salve a su hijo, ilustra este punto: “Jesús le dijo:—Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo:—Creo; ayuda mi incredulidad”. Y el niño fue sanado.

Todos afrontamos dificultades en la vida. “La verdadera pregunta”, dice Max, “no es tanto si nos sentimos rotos o no, porque ya sabemos que la respuesta a dicha pregunta es ‘sí’. Cuando estamos decepcionados, nos sentimos rotos. Cuando experimentamos una pérdida, nos sentimos rotos. Cuando sufrimos, nos sentimos rotos. La verdadera pregunta es: ¿cómo podemos fortalecernos en los lugares rotos? Mi única respuesta es: mediante la gracia de Dios y la ayuda de nuestros amigos y seres queridos”.

Max Cleland, es autor de Strong at the Broken Places (Fuerte en los lugares rotos), publicado por la editorial Cherokee Co., 1986 y de Heart of a Patriot (El corazón de un patriota), publicado por Simon & Schuster, Inc., 2009. Actualmente se desempeña como Secretario en la Comisión Americana de Monumentos de Batalla de Estados Unidos.