Expresando amor

por Mary-Alice y Richard Jafolla

 

En 1993, ríos descaudalados en el Medio Oeste de Estados Unidos causaron inundaciones de granjas, pueblos y ciudades. Todo el paisaje a lo largo de las llanuras fluviales cambió. Asistidos por las lluvias torrenciales, los poderosos ríos Missouri y Mississippi se hicieron aún más fuertes, rompiendo diques y represas; inundando partes de Kansas City, St. Louis y otras ciudades importantes a lo largo de sus trayectorias. Nada pudo interponerse en el camino de la potencia implacable y la persistencia del agua.
 
El amor puede hacer lo mismo en nuestras vidas: tomar y transformar absolutamente todo. Es la fuerza más poderosa del universo. Nada puede interponerse en el camino del amor, y nada puede tomar su lugar.
 
Contrario a la creencia popular, el amor no se crea cuando de repente encontramos una persona a quien amar. El amor ha sido implantado en nuestro interior por nuestro Creador, y siempre está esperando ser liberado. Expresar amor es esencial para nuestro bienestar físico, mental y espiritual.  ¿Por qué es que cada vez que los seres humanos expresamos nuestro amor nos sentimos tan "bien"? Porque el amor es tan básico para nuestra naturaleza que sólo cuando lo expresamos podemos sentirnos realmente cumplidos. ¿Por qué, entonces, es a menudo tan difícil para nosotros expresar el amor que mora en nosotros? ¿Podría ser que parte del problema es nuestra incapacidad de amarnos a nosotros mismos?
 
Considera por un momento cómo serían nuestras vidas si de pronto decidiéramos abrirnos totalmente al amor de Dios. Un torrente amor brotaría de tal manera que inundaría cada parte de nuestras vidas. Ya no podríamos retener amor de los demás porque pensamos que no son dignos de amor. Ya no podríamos retener el amor de nosotros mismos porque nos sentimos indignos. Si permitiéramos que el río del amor de Dios fluyera través de nosotros, todo el paisaje de nuestras almas se transformaría y seríamos una bendición continua para el mundo.