Encontrar lo sagrado… en lo simple

por Jesse Herriott, M.A.

 

Cultivar una vida espiritual conlleva encontrar prácticas que puedan coexistir con tu vida normal. La vida puede ser complicada y las prácticas espirituales nos ayudan a trascender lo que los psicólogos llaman “tensiones normales de la vida”. Pero no necesitamos hacer que dichas prácticas espirituales sean complejas, porque entonces podríamos encontrar difícil integrarlas a nuestra rutina cotidiana.

Te has preguntado ¿por qué es tan difícil empezar un hábito, dieta o rutina de ejercicios nuevos? o ¿qué ocurrió con la decisión que habías tomado para volver a la escuela? Si no condensas tus decisiones en pasos simples, siempre te encontrarás persiguiendo un sueño. Es por esto que creo que la simplicidad debe ser el modelo a seguir tanto para nuestras vidas espirituales como para lo que llamamos nuestras vidas “normales”.

La verdadera trascendencia, la cual se logra mediante la práctica espiritual, no te saca completamente de tu vida —sino que te ofrece suficiente solaz para tener energía y proseguir con tu vida, renovado, renacido y lleno de vigor. Por lo general, cuando pensamos en la conexión con lo divino, pensamos en lograr la trascendencia a través de las prácticas espirituales de algunas de las tradiciones más antiguas del mundo, como la meditación, la oración, la lectura divina, el servicio sagrado y muchas otras.

Pero si pasamos por alto las prácticas sencillas como dar un paseo, salir de casa, ir a la playa, ejercitarnos diariamente y pasar tiempo con la familia y amigos, nos privamos de increíbles oportunidades para conectarnos con lo divino. Tomar un día libre, de vez en cuando, puede ser muy bueno para ti en muchos niveles.

La sabiduría eterna de nuestras tradiciones espirituales nos dice que no hay un lugar donde Dios no esté. En otras palabras, ¡Dios está tanto en lo profundo como en lo llamado cotidiano! Algunas de nuestras labores son de ritmo rápido, y trabajar en esos ambientes proporciona la cantidad justa de estímulo que hace que la vida valga la pena vivirla. Sin embargo, aprender a manejar el caos y hacer que tu vida sea más sencilla (lo que sea que eso signifique para ti) te brinda un mayor espacio para que tu alma respire.

Pero no te permitas ser atraído a la trampa de la comparación; lo que pudiera ser considerado simple para ti, podría ser complejo para alguien más. Tu alma te indicará el momento en el que estés sobre cargado. Recuerda, tu alma no es una fuerza extraña, alienígena o intangible fuera de ti. Tu alma es… bueno… tú. Eres más inteligente de lo que crees y más sabio de lo que puedes imaginar. Cierra los ojos —ponte en armonía con la voz de tu alma y deja que tu mente y tus pies te guíen hacia el camino correcto y conveniente para tu vida.

Jesse Herriot es un escritor y maestro espiritual. Él ha sido un ministro asociado y profesor de universidad, y actualmente da conferencias sobre psicología espiritual, misticismo cristiano y Biblia. Jesse se encuentra en el proceso de completar sus estudios de doctorado en psicología espiritual en la Universidad de Sofía (formalmente conocida como el Instituto de Psicología Transpersonal). Su sitio web es www.jesseherriott.com.